En una conversación ordinaria, un independentista, decía, con el tono propio del descubrimiento: "Hay dos Españas". Y alguien le dijo: "Vaya, y dos Cataluñas !. Y dos almas dentro del PSOE ".

Dos, siempre dos !. Dos Españas: La España de los parlamentarios que se sienten superiores, y elevan la voz, y hablan de valores, e insultan. Y la España de los parlamentarios que de momento pilotan la nave, aunque, no se sienten tanto seguros como los que agreden. Es decir, la España inquieta, y la quieta. (...).

Dos Cataluñas: La Cataluña descontenta y excluyente. Que practica la desobediencia como una herramienta. Y la Cataluña preocupada por las cosas que no se hacen, porque el enfrentamiento lo dificulta y para que los recursos se destinan daño. (...). Y dentro del PSOE, dos almas. Hay militantes muy autorizados que dicen que si triunfa la parte de este partido que se acerca a Podemos, el régimen peligra. Y militantes tanto autorizados como los primeros, que opinan que los partidos de la izquierda, con la moderación del PSOE, pueden reducir la corrupción, la pobreza, y la insatisfacción de ciertos territorios. Es decir, tenemos el PSOE, que insinúa cambios, y el PSOE que ya quiere cambiar.

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