Diario de campaña · 21 de Diciembre de 2017. 10:24h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

Volver a empezar

'El desconsuelo', de Josep Llimona, frente al Parlament. Nunca una estatua había reflejado tanto una situación política

 

- JxCat: Apelar a la dignidad con un presidente en Bruselas mientras que Junqueras está en Estremera me parece un recurso electoral que no aguanta dos semanas de campaña. Por eso, tras la novedad, han ido de más a menos.  Y eso que Puigdemont podía intervenir en los mítines por videoconferencia. El otro ni eso. El expresidente cree que un buen resulado electoral lo salvará de la cárcel y me temo que no es así. La agenda judicial va al margen de la agenda política como ya demostró la juez Lamela.

Además hacen trampas porque quieren que su cabeza de lista repita en el cargo independientemente del resultado. ¿Entonces porqué se celebran elecciones? En cierta manera, los de la antigua Convergencia siempre han tendido a tratar a ERC como el hermano pequeño. Un poco como hacía el PSC con ICV.

¿Pero si Carles Puigdemont queda en segunda o tercera posición qué hará? ¿Quedarse en Bruselas? ¿Volver para ir a prisión? Si entra previsiblemente no saldrá en mucho tiempo. El tiempo corre ahora en contra suya. Incluso si hay que repetir las elecciones por falta de gobierno. No se puede mantener un país en tensión cinco años. Ni siquiera unos meses.

- Esquerra: Una campaña algo desangelada. Marta Rovira floja. Recurrieron luego a Mundó, Romeva, Forcadell. Incluso aToni Castellà. He echado en falta Oriol Junqueras. Como todos, supongo. Hasta sus rivales. Junqueras es creyente. Si crees en algo deber ser más fácil aguantar una experiencia traumática como la de la prisión. Sobre todo si estás convencido que es por motivos políticos y que eres inocente. Ánimos, Oriol, desde aquí.

- En Comú-Podem: A mi Xavier Domènech me da un poco de pena. Si no fuera el candidato de Colau hasta le votaría. La alcaldesa casi lo ha dejado tirado durante la campaña. Excepto en grandes actos cuya ausencia no era excusable. A los comunes les puede pasar factura también tanta equidistancia. No se sabe nunca si son carne o pescado. Aunque a medida que bajaban, al menos en los sondeos, tanta Pablo Iglesias como el propio Domènech se han apresurado a marcar distancias con un proceso al que apoyaron en un principio.

Pero lo que yo me pregunto es: ¿no tenían a nadie más en Catalunya para poner de cabeza de lista que han tenido que traer a alguien que estaba en Madrid?. Esto no lo hizo ni Duran con Espadaler. Y eso que, si lo hubiera hecho, igual Unió todavía existiría. He echado en falta a la izquierda seria: de Joan Coscubiela a Lluís Rabell. Parece mentira que con el buen sabor de boca que dejaron en el Parlament, incluso a mí, no los hayan aprovechado para reforzar una candidatura que flojeaba. El discurso de Coscu a favor de la democracia en el pleno de la República pasará a la historia parlamentaria de este país. Ellos se lo pierden. Las elecciones suponen también, de facto, la desaparición de la vieja Iniciativa. Engullida por el colauismo.

- CUP: los antisistema siempre salen en desventaja. Cuando nos habíamos acostumbrado al trío Daniel Fernández, Quim Arrufat e Isabel Vallet los cambiaron. En esta legislatura nos tuvimos que aprender diez nuevos nombres de memoria. Algunos causaron baja poco después. Las ruedas de prensa eran un lío. No sabías nunca quién salía. No tenían ni portavoz. Ahora que ya nos habíamos acostumbrado a Anna Gabriel, Benet Salellas, Gabriela Serra o Eulàlia Reguant -por citar sólo algunos nombres- ponen a Carles Riera. No es fácil construir un cabeza de lista electoral. Y menos en unas semanas.

- Ciudadanos: empezó su campaña en Llavaneres donde un alcalde de ERC les hizo el favor de declarar a Inés Arrimadas persona non grata. Llenaron, claro. Desde entonces Arrimadas se lo ha echado en cara a Marta Rovira en un par de debates. Luego se adentró en feudos teóricamente soberanistas: Girona, Figueres, Manresa. Y finalmente en el área metropolitana. Como Santa Coloma o Nou Barris. El procesismo debería reflexionar: ¿cómo un partido que sacó apenas tres diputados en el 2006 es diez años después alternativa de gobierno? Sospecho que la reflexión, como suele pasar en estos casos, sólo la hará si pierde. La autocrítica se hace siempre cuando estás en la oposición, no en el poder.

- PSC: Miquel Iceta ha ido demasiado de buen rollo. Ya dije en un apunte anterior que me recordaba un poco la campaña de Trias, cuando perdió la alcaldía. En elecciones tienes que pelearte a muerte hasta el último voto. Luego ya vendrá el diálogo. A su favor está el hecho de que ha sido el único que ha lanzado propuestas concretas como la de la Agencia Tributaria o un plan social de 3.000 millones. Pero ha quemado también la posibilidad de que, a los procesados por el procés, les concedan indultos. Está en contra tanto el PP como el PSOE. Y en el Supremo deben decir: para qué currar nosotros si después los indultan. Mal asunto.

- PPC: Hagan caso a Rajoy que, en la vigília de la jornada electoral, ha dicho que mejor no hacer caso de las encuestas. "Todo el mundo hace propósitos y sabe lo que pasará y al final pasa lo contrario", ha afirmado en la cena de Navidad del partido. Aunque en una campaña tan polarizada es normal que Ciudadanos juege al voto útil. Por eso la salida de tono de Soraya el otro día atribuyéndose el mérito de haber “descabezado” el movimiento soberanista. No fue una salida de tono, ni tan sólo una reconocimiento de la supuesta politización de la justicia sino sacar pecho.

Con el aliento de Inés Arrimadas en el cogote -una victoria de Ciudadanos en Catalunya provcaría movimientos sísmicos en Madrid- era recordar a su electorado que el 155 lo aplicó el Gobierno del PP. Pero si hay una debacle en Catalunya significará que los votantes del bloque unionista consideran que la intervención del Estado llegó tarde y mal. Que fue demasiado light dejando los medios de comunicación de la Generalitat al margen. Aunque yo creo que Mariano Rajoy, de intervenir, no podía hacerlo hasta después de la proclamación de la República catalana. Era la línea roja.

En fin, ayer los compañeros del programa En Jake de Euskal Telebista tuvieron la amabilidad de invitarme a un debate electoral. Cosa que no he conseguido que hagan los de TV3 en diecisiete años de existencia de e-notícies. Ni con Pujol ni con Maragall ni con Mas ni con Puigdemont. Alguna cosa debemos estar haciendo bien. Y eso que  el pasado més de octubre tuvimos casi un millón de lectores.

Aproveché la ocasión para hacer una foto de El desconsol, la estatua de Josep Llimona (1903). Nunca una obra de arte ha reflejado tanto una situación política. El proceso ha acabado con un Parlamento disuelto, un gobierno destituido y unos consejeros en prisión o en el exilio. En cierta manera, casi 40 años después, hemos vuelto a la Catalunya preautonómica. Volver a empezar. Como aquella película de Garci. Si nos viera Tarradellas. Ese sí que estuvo en el exilio.

4 Comentarios

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#5 Telamarinera , Vilanova, 23/12/2017 - 09:45

Dar las gracias a Enoticies, y mis mejores deseos para sus familias, pues no es fácil ser libre de criterio. Éso, tiene un precio, en la CAT de hoy.
Feliz año,,,

#4 llàstima!, cat, 22/12/2017 - 01:59

Ja t'està bé, a tu i els que et paguen. Vinga, a aguantar uns quants anys més a veure si es desinfla del tot el "souflé".

#2 Uno que os lee, Al sur de Cataluña, 21/12/2017 - 16:42

Creo que no le sobra ni una línea a su análisis, Sr Rius. ¡Felicidades! Desde fuera de Cataluña algunos hemos interpretado esta campaña tan atípica desde los mismos parámetros que Ud., y ahora lo único que resta por saber si Cs da la campanada o se desinfla. Creo que sacarán muy buenos resultados pero no ganarán. ¡Ojalá me equivoque!

#1 Alfons Maristany, BCN, 21/12/2017 - 13:04

Rius, que tu no estes nunca en los debates de TV3 define precisamente esa televisión. kk