Editorial
08 / 04 / 09
0451
0006
El catalán y la ministra

La nueva ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, refleja perfectamente el talante y los objetivos del nuevo gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero respecto a la configuración territorial del Estado y su concepción sobre las lenguas cooficiales.
González-Sinde se ha manifestado en diversas ocasiones a favor de la tesis de que el castellano está discriminado en algunas zonas del Estado, un planteamiento que sostiene el nacionalismo español con el objetivo de impedir la normalización de las lenguas cooficiales, como el catalán.
Además, la nueva ministra dio apoyo al Manifiesto por la lengua común, un producto del nacionalismo lingüístico español más extremista, dirigido contra las lenguas catalana, vasca y gallega, es decir, contra todas las lenguas del Estado, excepto la castellana.
Las posiciones que defiende González-Sinde encajan perfectamente en la regresión centralista que supone el nuevo gobierno de Zapatero. El presidente ha ido pasando de la España plural al nacionalismo españolista que la ministra de Cultura representa perfectamente.
No puede olvidarse que el Manifiesto por la lengua común fue promovido por la Brunete mediática y por nacionalistas como Fernando Savater, Albert Boadella, Mario Vargas Llosa, Félix de Azúa o Arcadi Espada. La nueva ministra de Cultura está incluida en estas posiciones.
Es lógico que González-Sinde forme parte de un gobierno con personajes como Manuel Chaves o José Blanco, que tienen una concepción profundamente centralista del Estado, y totalmente alejada de cualquier planteamiento de tipo federalista.
Ante la ofensiva del nuevo gobierno de Madrid, Cataluña se enfrenta a un triple reto, planteado en tres ámbitos fundamentales para el futuro de la identidad catalana: financiero, territorial y cultural, incluyendo la lengua catalana en este último apartado.
Con este gobierno centralista en Madrid, el nuevo modelo de financiación se presenta como un objetivo muy difícil; las concepciones territoriales relacionadas con el federalismo se quedan sin interlocutores en el ejecutivo central, y la cultura y la lengua catalana quedan sometidas al nacionalismo españolista.
Si en el PSC hay dirigentes dispuestos a defender la identidad de Cataluña, deben tomar urgentemente decisiones claras y concretas. Y las formaciones nacionalistas deberían analizar las posibilidades de articular un frente común ante la regresión centralista y españolizadora que se aproxima.




Menudo lío tienen uds. La noticia de que la centralista Francia permite el distintivo regional en las matrículas les parece estupenda. Pero luego critican el supuesto centralismo español. O sea que el centralismo vale o no según convenga. Doble rasero.


catalans pode que ens despertem, l'any 1985 s'havien fet tots els trespassos de cultura a las comunidades autonomas quans diners s'an gastat amb el prinsipe de asturias y instituta cervantes


D'acord, però no amb el tema del centralisme. No és aquest el principal problema que tenim. És l'odi a Catalunya que tenen. El centralisme és a més a més.
A vegades confonem el maltracte que rebem amb centralisme. No és això. És Odi a nosaltres.


Si en definitiva el que collonut en política és tenir poder. El demès són tonteries. La Generalitat és tonteria respecte Espanya, els ajuntaments respecte la generalitat i la dipu... Mentre nopuguis tenir marge de maniobre, el poder no serveix de res.


..d'acord. Al final en ZP ha acabat fart de la novia promiscua d'ERC, no acaba d'entendre's (encara que voldria) amb la novia decent catalana de CiU. S'ha barallat una mica amb la filla PSC, i el total és que ara fotrà canya a Catalunya perquè pot!



Compartir






Aviso legal | Quienes somos | Publicidad | Contacto | Colabora |
© Copyright e-noticies.com · Se permite la reproducción siempre que se cite la fuente
Créditos: Desarrollo Hispanetwork · Diseño Ochionet
Noticias en catalán · Noticias en castellano
e-notícies - Opinión - Editorial - El catalán y la ministra



















