La Puntita · 10 de Octubre de 2017. 07:48h.

ANGEL GUILLÉN

Concejal de C's en La Garriga

Diálogo ... ¿qué diálogo?

“Los estadounidenses son libres, en resumen, de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestra corte y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos”.

John Fitzgerald Kennedy. 1962

Es cierto. Nunca pensé que llegaríamos hasta aquí, al borde del enfrentamiento civil en Cataluña merced a un golpe de estado, un golpe a la democracia perpetrado por el Govern de la Generalitat. Así veo yo hoy el panorama. Siempre sostuve que lo que se conoce en Cataluña como "seny" (el sentido común por hacer una traducción rápida) se impondría para evitar justo el momento que vivimos.

Pero subestimé a la CUP. ¿En qué lógica cabía esperar que un partido de centro derecha como CIU (ahora Pdecat) se dejara arrastrar a los postulados radicales de extrema izquierda? Uno pensaba que había límites pero la idea utópica que monopoliza el discurso político en Cataluña hace que nada más les importe.

La semana pasada quedé para ir a comer con un amigo de los de toda la vida. Él, poco sospechoso de ser simpatizante de Cs o del PP me dijo rotundo: "el gran problema de Cataluña es la CUP; hay que sacar a la CUP de toda esta deriva". Asentí con la cabeza y coincidí con él. La CUP es lo peor políticamente que le ha pasado a Cataluña en los últimos 35 años. Un partido con postulados anacrónicos, que parecen sacados de los primeros años del siglo XX, que se ha hecho fuerte a causa de esa nueva ola de populismos de extrema izquierda con extractos de rancio nacionalismo que recorre Sudamérica pero también en algún lugar de Europa. Con un 8% del voto de las Autonómicas catalanas de 2015, con 336.000 votos su ascendencia sobre Junts pel Sí amenaza con convertirse esta tarde en demoledora del todo para Cataluña. Ellos imponen el relato a siete millones y medio de catalanes, un relato que JxSí no ha sabido frenar.

Uno de los problemas de JxSí ha sido no admitir que aquel día, el de las Elecciones al Parlament del 27 de septiembre de 2015 perdieron su particular "plebiscito". Si lo hubieran reconocido y replanteado su estrategia en lugar de su huída hacia adelante de la mano de la CUP no hubiéramos llegado hasta aquí. La única vez pienso yo que Artur Mas, que entonces era el presidenciable en la sombra de aquella extraña coalición encabezada por Romeva, tuvo que haber hecho caso a la CUP fue aquella misma noche cuando el que era cabeza de lista de los extremistas de izquierda, Antonio Baños, dijo públicamente que habían perdido el plebiscito. Mas no le hizo caso, no en vano dijo en cuatro idiomas "hemos ganado". Luego la CUP pidió que su cabeza pasara a formar parte de la papelera de la historia y Baños tampoco está ya en el Parlament. El radicalismo  se hizo fuerte y todo lo que pasó después ya es de sobras conocido con su colofón: el desprecio al Parlament por parte de JxSí y la CUP que sucedió los días 6 y 7 de septiembre y el referéndum ilegal del 1 de octubre.

Y de aquellos polvos estos lodos. Unos lodos pringosos, unos lodos que han sumido el ambiente catalán en irrespirable al borde del enfrentamiento civil y donde la fractura social es cada día más evidente lo niegue Agamenón o su porquero. El independentismo más radicalizado, el que ahora gobierna la Generalitat, no puede reconocer la fractura social. Reconocerla sería admitir el fracaso de su arcadia feliz, de su revolución de las sonrisas "del sol poble" que solo existe en sus excluyentes cabezas.

Es en este momento donde surgen diferentes voces pidiendo diálogo. Mismas voces algunas de ellas que cuando el secesionismo iba al alza callaron o miraron para otro lado. Voces de la sociedad civil, de los medios de comunicación, de empresas importantes...Josep Borrell lo definió muy bien en su discurso del domingo producto de la manifestación convocada por SCC.

Miren, diálogo sí, pero no con todo el mundo y a cualquier precio. Yo estoy convencido que esto solo puede pararse y reconducirse (que se cicatricen las heridas en la sociedad catalana va para mucho más largo) con diálogo. El problema es que hoy por hoy ya no hay nada que hablar ni con Puigdemont ni con Junqueras...ni tan solo con Santi Vila. Nada se puede dialogar con el Govern que ha tensionado irresponsablemente la sociedad catalana como nadie lo había hecho en democracia. Un grado de crispación social que recuerda a tristes pasajes del primer tercio del siglo XX. Con quienes se ha saltado el reglamento del Parlament, las advertencias de sus letrados, el Consell de Garanties Estatutàries, el Estatut y la Constitución solo se les puede pedir que dimitan, que la justicia decida sobre ellos no sin antes haber convocado elecciones al Parlament y que tengamos nuevos interlocutores que quieran hablar dentro de los amplios márgenes de la ley. Como dijo Felipe VI en su discurso de hace justo una semana, nuestra ordenamiento jurídico permite hablar de todo pero dentro de la ley, no fuera de ella. Viene a ser el mismo argumento que Kennedy utilizó contra el Gobernador segregacionista de Mississippi Ross Barnett y el cual abre este artículo. Eso es democracia.

Así pues urge encontrar nuevos interlocutores en Cataluña  y en el independentismo debe haber gente con el talante necesario que ayude a enfriar los ánimos que un presidente pirómano ha sobrecalentado. Santi Vila no lo puede ser. Lo hubiera podido ser de no quedarse en el Govern pero ahora para mí ha perdido cualquier posibilidad de ejercer ese papel.

En el otro lado también es necesario nuevos interlocutores. No resolveremos nada negando al otro, y lo que es peor aún, que una buena parte de la sociedad catalana se sienta derrotada y aplastada por la otra parte. Es lo que pretende este Govern con la mayoría que no quiere la independencia y sería un craso error hacerlo a la inversa. Hacer eso la Historia ha demostrado que tiene un efecto digámosle boomerang. Necesitamos empatía y ello no significa que se deba de renunciar a nuestro Estado de Derecho pero la mayor tarea pasa ahora por ver cómo conseguimos convencer a una buena parte de votantes independentistas que el camino era equivocado y logramos tener un proyecto común español en el que se puedan sentir mínimamente representados.

Esos nuevos interlocutores se han de encontrar en el constitucionalismo, con todos los acentos y matices que lo conforman. ¿Mediadores? Claro que sí, los mediadores los tiene el Govern muy cerca: en el Parlament y en el Congreso de los Diputados buscar consensos donde se pueden modificar y adaptar leyes. No es que oiga yo solo quiero un referéndum dirán los independentistas. Pues mire hoy por hoy no hay mayorías donde reside la soberanía nacional para promoverlo y además yo estoy convencido que esa no es la solución para Cataluña. Lean ustedes lo que provoca un referéndum de esa índole en boca de Stephen Dion, padre de la Ley de Claridad canadiense. En una entrevista en el País el 11 de abril de 2013 respondía a la siguiente pregunta.

¿Cuál es la situación actual del movimiento secesionista de Quebec?

A día de hoy, la mayoría de los quebequeses quiere seguir siendo canadiense. El Gobierno es separatista, pero no tiene los apoyos necesarios para seguir con sus planes y la mayor parte de los quebequeses no quieren un nuevo referéndum. Una consulta de ese tipo es un trauma, divide a la sociedad y provoca efectos contrarios a la democracia. Es una experiencia dramática que los quebequeses quieren evitar.

Resumiendo, diálogo con el Govern actual ninguno. Que cesen en su locura de declarar una DUI que sería calamitosa para los catalanes, convoquen nuevas elecciones y dimitan. ¿Diálogo para buscar recomponer el puzzle? Todo y el que haga falta...pero dentro de nuestra Constitución y nuestro Estatuto de Autonomía. Diálogo no puede significar blanquear la figura de Puigdemont, Junqueras, Romeva, Turull... Por muy rematadamente que el PP no haya sabido responder a este desafío quienes se han saltado todo sentido común, todo nuestro ordenamiento jurídico ha sido el Govern de la Generalitat. Con quiénes se saltan la ley se puede dialogar pero no sin antes volviendo a la ley y no sin antes someterse a la ley. Los hechos consumados demuestran que no llevan razón: la fuga de empresas, los editoriales de la prensa más leída, hasta los siempre ambiguos Comunes de Colau...nadie quiere una DUI avalada por un referéndum ilegal cuyos resultados no son creíbles.

Puigdemont: cuando tanta gente de sensibilidades muy distintas coinciden en que usted se equivoca con la DUI y con el camino emprendido quizás el equivocado sea usted. Rectifique, no nos lleve a un escenario que los catalanes no merecemos. Nos ha costado demasiado alcanzar el nivel de progreso y libertad que tenemos hoy como para explosionarlo todo esta tarde.

6 Comentarios

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#4 Jose Nunez, Martinez, 16/10/2017 - 22:34

Excelente artículo, y la cita de Kennedy, impecable. La CUP los llevará a la ruina al PdeCat. En mi país, Argentina, tuvimos un gobierno populista de izquierda, y robaba por derecha, durante 12 años, los peronistas populistas crearon una brecha entre las familias. Por un lado está bien que PdCat aprenda por haberse dejado cooptaron por esos...

#3 Jordi BR, L'H, 13/10/2017 - 20:27

Diálogo? Evidentemente, que alguien me explique como se puede conseguir una Catalunya en la que los más de 2m de independentistas estemos a gusto y los no soberanistas, que también son muchos, estén a gusto. Se trata de satisfacer al máximo a los dos, y sin diálogo es imposible e imponer las tesis solo de uno, no acaba la historia

#3.1 Protágoras, bcn.España, 14/10/2017 - 13:37

Vosotros no habéis dialogado con la mitad del los catalanes. Habéis utilizado el rodillo de vuestra escuálida mayoría parlamentaria para imponeros sin escuchar al "otro pueblo" el que salió a la calle el domingo. ¿Habéis dialogado con los catalanes que no somos independentistas?; No. Habéis impuesto vuestra mayoría.

#3.2 pepe.----, andorra, 18/10/2017 - 14:51

si, el dialogo q mas me gusto es el q tuvo lugar a la hora de preguntar a los hispano parlantes en Cataluña q nos parecía q nos prohibieran nuestra lengua en la enseñanza y tampoco se pregunto ni hubo dialogo para concederle a la caixa 20 años mas de prorroga de la autopista de Mataro, pedis para vosotros algo q jamas habeis dado...

#2 Manolo, Barcelona, 12/10/2017 - 11:21

Comparto casi en su totalidad este artículo

#1 botifler1914, Sinitaca, 10/10/2017 - 12:57

Respecto a la CUP, señalar que también el PNV se aprovechaba de que los aberzales les hacián el trabajo sucio. Al final la última arma que le queda al independentismo es la lucha callejera. Al tiempo.