La Puntita · 11 de Julio de 2017. 07:22h.

DIEGO GAFO

Jóvenes, sueldo y conformismo

 

Círculo Formación, una consultora especializada en formación y estudios de posgrado, ha realizado un estudio entre más de 4 600 jóvenes de diferentes ciudades. Entre las conclusiones que ha obtenido es que el 64% de los jóvenes rechazaría un primer trabajo si cobra menos de 20 000 euros brutos al año. Incluso un 16% de estos jóvenes no está dispuesto cobrar menos de 30 000 euros al año por su primer empleo. El informe continúa asegurando que el 38% de los encuestados se ven en el futuro trabajando en una multinacional, un 29% en otro tipo de empresa y solo el 18% anhela montar su propio negocio. El 16% pretende opositar. Curiosamente, el 86% de los encuestados afirmó que no les importaría trabajar en el extranjero. Como dato, el salario medio no llega a 23 000 € y actualmente hay 3,3 millones de parados, un 17,7% de la población. Dato que alcanza el 38,6% en menores de 25 años.

Es terrible. Somos una de las mejores, si no la mejor, generaciones de nuestra historia. Los más preparados. Nuestro conformismo nos ha condenado a que los sueldos sean tan precarios. Vemos a licenciados universitarios felicitarse por cobrar mil euros al mes realizando labores que no les corresponden. Han invertido sus mejores años en formarse para, finalmente, rendirse al sistema. Estamos tirando al retrete a nuestros genios de mañana. Es algo por lo que hay que combatir con firmeza. Estamos regalando nuestro tiempo. Ese tiempo que negamos a nuestra familia, a nuestros amigos. A disfrutar. Nos están arrancando la vida. Somos esclavos de una nómina. Una buena amiga me dijo un día que es aberrante que con la educación que tenemos nos hayamos vuelto tan conformistas y clamaba incluso por incendiar ciudades. 

Como todas las monedas, esta historia también tiene dos caras. Lo malo es que en este caso no hay dos caras, sino dos cruces. Observamos atónitos como muchos de nuestros jóvenes siguen viviendo en un país de fantasía que en nada se parece a la realidad. Acomodados bajo las faldillas de sus papis. No estudian, no se esfuerzan, no trabajan, son unos gandules que rechazan trabajos porque pagan una miseria cuando no tienen nada que ofrecer. Tienen una ambición irreal. No han concluido la educación elemental y sueñan con trabajar en grandes compañías. Es bueno que los jóvenes tengan ambición. Si no la tienen ahora, ¿cuándo la tendrán? Pero ¿son realmente conscientes de que hay muchas personas trabajando duro durante años, partiéndose la espalda en sus empleos, y que no llegan ni a fin de mes?

Piensen.

Sean buenos.

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