La Puntita · 27 de Enero de 2017. 09:19h.

WIFREDO ESPINA

Wifredo Espina

Jugar a la independencia

Jordi Pujol, el presidente catalán de más talla política e intelectual (aparte sus errores y graves peripecias económicas y fiscales, cuya trascendencia jurídica está por sentenciar), en principio, no buscaba la independencia, pero alentó eficazmente los fundamentos ideológicos y emocionales para que un día pudiera reclamarse. Devolvió la confianza y el sentido de identidad de un pueblo desorientado y abatido.

Paqual Maragall, que le sucedió, fue un gran alcalde de Barcelona y un mal presidente de la Generalidad, pero con visión de futuro en ambos cargos. Su sueño fue una ciudad más abierta y moderna para Barcelona y una Catalunya mejor reconocida en su personalidad, pero colaboradora e integrada en un Estado federal que quiso iniciar con un nuevo Estatut, ambicioso pero mal planteado y gestionado (Más lo pactó en secreto y a la baja en La Moncloa de Zapatero) del cual no se ha sabido extraer toda su potencialidad, pese a unos recortes interpretativos del Constitucional.

José Montilla, el mejor exponente de la capacidad integradora de la sociedad catalana, que le elevó a la presidencia, bastante gris y desacertado en la complicada labor de gobierno que le tocó liderar, supo, sin embargo, alertar a tiempo y públicamente como nadie, de los peligros de la  desafección política en general y de los catalanes hacia el resto del Estado. No se le hizo caso, ni por los suyos.

Después, Artur Mas, designado por Pujol como su delfín, y que pudo haber sido un buen presidente -como muchos esperaban- se deslumbró por exceso de ambición y un calculo equivocado de un gran movimiento popular, fruto de muchas causas e impotente para lograr el sueño bastante irreal que Mas quiso asumir y liderar de forma más mesiánica que práctica. Y ahí está aparcado.

En un enrarecido ambiente de prácticas políticas, poco claras y sin ejemplaridad democrática, Carles Puigdemont, surgió de la manga de algunos magos del momento, para ensayar con decisión, valentía y contradicciones, el juego de un independentismo a fecha fija. Es el rol que le han asignado y que asumió en una decisión de quince minutos, como dijo.

La carpa estaba ya montada hacia tiempo y el público ansioso del espectáculo. Con talante más joven y fresco los actores llevan ya  más de un año con sus piruetas de todo tipo, unas más arriesgadas que otras. El público –su público- aplaude. A veces algún trapecista se cae, o lo parece. Y otros tropiezan o hacen el ridículo. Se siguen oyendo aplausos. De vez en cuando, sale el elefante del Estado de Derecho, y empiezan las dudas, la división de opiniones, las deserciones. Muchos siguen aplaudiendo, para animar y animarse. Pero no se avanza. El tiempo apremia.

El elefante Estado de derecho mueve la trompa o da algún paso, y los actores dan uno o dos pasos al lado o atrás, y los trapecistas miran si hay red de seguridad, no están muy seguros. Y así sigue la fiesta circense hasta altas horas. Un largo espectáculo inútil, dicen unos; otros aseguran ir ganando posiciones. ¿Quién tiene razón? Los términos van venciendo, algo deberá pasar. El simpático y ocurrente presidente va seguro, afirma. Y lo predica aquí, en Madrid y en Bruselas, con hábiles juegos de palabras.

Seria incluso divertido si todo esto no perjudicara nada ni a nadie. Pero no es así. Mientras se juega, al independentismo o a lo que sea, no se gobierna. Y esto perjudica a todos. También a los que siguen aplaudiendo sin saber muy bien qué. ¿Quizás al magistrado independentista, autor de una futura Constitución catalana, que asegura que, en secreto, están cometiendo ilegalidades?

7 Comentarios

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#6 Joel, Bcn, 29/01/2017 - 19:19

Si algú té capacitat per ser independent i vol ser dependent és que és curt de gambals.
En tota l'historia no s'ha donat mai cap cas que un país que s'hagi fet independent hagi volgut tornar a ser dependent.

#6.1 JC, Barcelona, 30/01/2017 - 02:14

España, que es un pais independiente, eligió libremente ser dependiente, en este caso de la UE. Y fue un gran avance histórico.

#5 Pere, Berga, 27/01/2017 - 20:23

Ho ha dit l'ex jutje Santi Vidal, a La Vanguardia:“No os diré en q epígrafes d presupuestos están incluidos(partidas para referendum),están camuflados,porque los impugnarían". Aquest ho espia tot.

#4 Toni, Torelló, 27/01/2017 - 20:02

Wifredo Espina, amb els anys, no has caducat gens, al contrari estàs obert com mai i veus i jutges les coses amb la valentía d'un home que mai van reeixir a fer-lo callar. Es pot estar o no conforme amb la teva visió però aquesta és clara, crítica i valenta .

#3 EL CIRC, Barcelona, 27/01/2017 - 19:51

Al final com molt be voste diu
qui pagará el circ?

Preparem les buxaques
i qui sapiga resar ja pot començar

#2 Ortiz, bcn.España, 27/01/2017 - 16:08

Lo más grave es que el circo termine en tragedia; España no se rompe sin consecuencias. Incluso si buena parte de los españoles estuviera dispuesta a transigir la posibilidad de que grupos radicales (de uno u otro signo) actúen de forma violenta en la etapa de secesión es altísima.