La Puntita · 9 de Septiembre de 2017. 21:06h.

FRAN SÁNCHEZ ALAMINOS

Martínez, ¿la facha?

Durante casi cuarenta y ocho horas el Parlament fue escenario de un debate que mezcló momentos broncos, embarrados, vibrantes, tediosos, emponzoñados y brillantes también en algún momento puntual. Todo eso y a la vez dieron de sí esas jornadas parlamentarias que quedarán en la historia de esa cámara.

De entre todo ello, quedó para el recuerdo un detalle. Una imagen que rezumó una evidente actitud sectaria que para nada estuvo a la altura de una representante de todos los catalanes. Me refiero por descontado al gesto de la diputada Àngels Martínez Castells que pertenece al grupo parlamentario “Catalunya Sí que es Pot”.

La diputada Martínez se apresuró a retirar de los escaños de algunos diputados populares las banderas nacionales que en el abandono de éstos del pleno dejaron allí, como simbólico acto de protesta, entremezclados esos símbolos con “senyeres”. Aquel fue un acto reflejo de la señora diputada que como una posesa se lanzó al lugar donde descansaban los símbolos hasta sacarlos de allí finalmente.

Àngels Martínez es persona de apariencia venerable pero de actitudes sectarias, visto lo visto y lo acontecido. Las imágenes que los medios informativos recogieron del momento son prueba de ello.

A mí, aquello, lo del apellido Martínez y esa actitud, todo en uno, me retrotrajo por asociación mental a mi adolescencia. En aquella época en las aulas de mi instituto circulaban de mano en mano la revista satírica “El Jueves” y allí y entonces también leíamos las historias del dibujante Kim que llevaban por título “Martínez el Facha”.

En aquellas historias que Kim alumbraba en el personaje de Martínez y el resto sus acompañantes de ficción, se daban la mano los más recurrentes tópicos. Los acontecimientos conformaban tramas que a su fin se convertían en algo divertido y con el peor final para sus protagonistas. Estas siempre me arrancaban una sonrisa.

Lo de la diputada Martínez tiene por el contrario ninguna gracia porque su condición de servidora pública y representante de todos los catalanes piensen o no como ella. Su actitud, que está en la mente de muchos, fue a todas luces sectaria e impresentable por lo que hizo: sustraer un símbolo legal cargado de sentimientos para muchos de sus conciudadanos e hiriéndolos gratuitamente por tanto con su acción, sumado todo ello y como agravante el lugar dónde lo hizo; un escaño que no es el suyo, asignado individual y nominativamente a otras personas ajenas a ella.

En lo que recuerdo de aquel Martínez de “El Jueves” y ésta, la diputada Martínez reconozco los mismos tics autoritarios con la diferencia de que el Martínez de Kim era un personaje de cómic y Martínez Castells una diputada en ejercicio de carne y hueso.

La diputada Martínez ha sido invitada a disculparse y ella ha encontrado enrevesados argumentos para no hacerlo. A tiempo está para corregir su feo gesto y evitar ser equiparada, como yo cuanto menos me cuestiono si lo merece con el personaje de viñeta al cual Kim dio vida: Martínez, “El facha”.

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