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Cartas al Director · 1 de Abril de 2019. 07:46h.

A propósito del francés y otros

Ya estaban tardando, me parecía a mí. Han aparecido con ese engreimiento  sin fundamento , esa envanecida y presuntuosa pose de hombres ignorantes, idiotas (Dicc. María Moliner) que tantas veces hemos tenido que  aguantar , y tanta sangre que pagar, pues determinados franceses - ahora son 41 senadores - tienen muy a gala  darnos armas para que nos desangremos y negárnosla cuando nuestros anteriores tuvieron que defender la Libertad (Guerra Civil). Ah, y asistir al espectáculo “preocupados”.

Con ETA se nos reían en las barbas, cobijando a los asesinos. Válgame Dios: tras el tiro en la nuca la tierra de la liberté, egalité e fraternité, al pistolero le dio el status de refugiado  político. ¡Qué infamia!

Cuando el dramático exilio de los republicanos a Francia (Enero-Febrero, 1939), en su magnanimité , a los que allí llegaron les ofrecieron: campo (para perros) de refugiados; trabajo (semiesclavo) en sus fábricas, o alistarse en su ejército (los que lo hicieron entraron, frente al nazi,  los primeros en París demostrando más valor que los hijos de aquella tierra, tierra que   ha estado 70 años sin reconocerlo, a sabiendas de su cobardía. Y cuando lo han hecho,  una misérrima placa los recuerda cuando un laural debería prender del Arco del Triunfo. La Grandeur de la France… La grandeza de la envidia) o, y aquí viene  lo más desconocido:  muchos de aquellos  derrotados  que con la guerra perdida - tres meses restaban para ello - decidieron  volver a su pueblo , a España, por Vasconia, tuvieron que pasar por un desfiladero a cuyos costados se apostaron, con permiso del gabacho, republicanos españoles disparándoles con las armas que los franceses, ahora sí, les dieron – y que eran las mismas que les habían requisado al pasar la frontera- para nuestro dolor y su disfrute: el lacerante episodio del “tiro al español”.

Algunos   vivimos porque otros saltearon, con la suerte en los talones, la balacera cainita en aquellos malditos y rencorosos barrancos.

No consintamos que estos  41 idiotas  41, ni otros ignorantes (el mestizo – lo de mestizo, a mucha honra- criollo presidente mejicano), ni el supremacista   catalán-español Torra  y algunos snobistas más nos nieguen el pan y la sal y, encima, nos digan tontos.

No toleremos a los políticos que callan, ni a los tibios (¡Qué vómito!) y menos a los que   toda nuestra historia (la buena, la mala y la regular) ,  la palabra España incluida,  les da salpullido y les aligera el esfínter. Ni tampoco a los que embolicados en sus banderas y pendones esparcen el odio o hisopan olvidos.

Y a ver si de una puñetera vez los que saben, cobran y engordan de investigar la Historia y otras cosas  en nuestras  universidades bajan al barro y pelean.

En cualquier caso y en esta circunstancia:  ¡No bajemos la cabeza ni ante nada ni ante nadie!

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