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Hace poco, en Murcia, se hablaba del Mar Menor. La contaminación de sus aguas y la disminución de su vida. Se indicó que la causa de este desastre eran las lluvias torrenciales y los elementos arrastrados. Algunos medios también llegaron a decir que en muchos sectores no se cumplía la normativa: Agricultura, desaladoras, y los residuos de la población. 

Ahora, aquí en Cataluña se habla del río Besós. La contaminación de sus aguas y la muerte de sus peces y de sus anfibios. Se habla del incendio. Como si la causa primera fuera ésta. El agua que se utilizó para apagarlo fue a parar al río. Algunos medios también dicen que la empresa de disolventes, que padeció el incendio, no cumple toda la normativa. 

Siempre hay una gota que colma el vaso o un incidente que desata los males, o una chispa que provoca la explosión, sin embargo, hay que decir que en muchos desastres ecológicos, lo que realmente falla es el control.

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