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Decía Aristóteles que alejarse del error es acercarse a la verdad. Ahora se quiere poner en marcha una ley para que no se pueda fumar conduciendo. La idea se convierte justificada ante las distracciones al volante, sin embargo, y digo yo como ex fumador, ¿por qué no prohibir también las discusiones familiares en el coche? Son muchas las ocasiones donde uno se distrae conduciendo por culpa de una disputa con la mujer, la suegra o los hijos.

Quizás nos estamos volviendo demasiado teóricos y poco lógicos con ciertas decisiones. De hecho ningún jorobado se ve su joroba. Es más, plagiando demasiado lo que hacen puertas afuera y no nos damos cuenta de que tenemos lógica propia para mejorar nuestro entorno. Hace décadas que lo que hacen estados foráneos, sobre todo Estados Unidos, forman parte de nuestras decisiones futuras. ¿Y si dejamos de plagiar en el extranjero para evitar sus errores? Si errar nos hace humanos, lo contrario nos hace inhumanos. Las excusas son de perdedores. Mientras las voces autorizadas nunca encuentran eco ni espacio en la toma de decisiones.

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