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Cartas al Director · 27 de Enero de 2014. 19:47h.

Recuperar el Centre Català de l'Havana

Raúl Mondelo

El asunto del independentismo catalán viene de lejos, en el tiempo y también en la geografía. Hay quienes sitúan su cuna en la distante Cuba, mientras que otros hablan de "conexión cubana". En cualquier caso, lo que sí que nadie pone en duda es que la entonces recién ganada independencia de Cuba a finales del siglo XIX (cuando la isla saltó de las llamas españolas para caer en las brasas del control estadounidense) sirvió de acicate a la evolución del ideario independentista catalán a principios del siglo XX.

Prueba de ello es lo que ocurrió en el Centro Catalán de La Habana entre los días 30 de septiembre y 2 de octubre de 1928, con Francesc Macià presidiendo la Asamblea Constituyente del Separatismo Catalán .

De esta Asamblea y de la estancia de Macià en la isla se ha escrito mucho, casi todos coincidiendo en que se trató de un viaje iniciático hacia una nueva forma de lucha por el catalanismo desde una vertiente política después del fracaso militar, dos años antes, en los sucesos de Prats-de-Molló.

Así pues, el objeto de la Asamblea era la reorganización del independentismo catalán, la fundación del Partido Separatista Revolucionario Catalán (PRSC), un partido inspirado en el Partido Revolucionario Cubano fundado por José Martí, y la aprobación de una constitución propia para la futura República de Catalunya; valga decir, la única propia con que ahora mismo cuenta el proyecto independentista catalán.

En el primero de su articulado, la Constitución reconoce que "el pueblo de Catalunya, en ejercicio del derecho inmanente que le corresponde, de darse por voluntad propia y sin injerencias extrañas su organización política, se constituye en Estado independiente y soberano, y adopta, como forma de gobierno, la República técnico-democrático-representativa".

Cabe destacar especialmente a  José Conanglas Fontanilles, redactor y ponente de la llamada Constitución de La Habana. Es él quien invita a Macià a viajar a Cuba y presidir la Asamblea organizada con el apoyo económico de la colonia catalana en la isla. Los catalanes-cubanos aportaron el 47 por ciento de todos los fondos con que contó Estado Catalán, el partido fundado por Macià en 1922 y el más antiguo de Catalunya.

Conanglas fue una personalidad infrecuente en la migración catalana en la isla. Intelectual y de familia relativamente acomodada, no rehuyó el sorteo y elección como recluta en la última y desastrosa guerra de Cuba.

Una vez terminada la guerra, Conanglas fue repatriado en Catalunya, pero otra vez decidió, en 1905, regresó a la isla donde se estableció definitivamente hasta su muerte en 1965.

Abogado de profesión, ejerció en la isla como periodista y activo elemento del independentismo catalán, insistiendo en que Catalunya no tenía nada en común con el estado español, al que calificaba de artificioso.

Su independentismo, sin embargo, tenía un cierto aire federalista juzgar por el art. 204 de esta Constitución: " La República Catalana se podrá confederó con otros estados libres y republicanos ibéricos, para fines internacionales de defensa y de mutua conveniencia, pero esta Confederación no podrá atentar en lo más mínimo contra las facultades de independencia interior del pueblo catalán ...".

Curioso que la historiografía catalana haga constantes referencias a la importancia de esta Asamblea ya la Constitución que consagró la Estelada como bandera de la futura República de Catalunya, pero que en ningún caso ofrezca imágenes aclaratorias del escenario físico donde se producir. Ni siquiera en la revista Nueva Catalunya, órgano del mismo Centro Catalán de la época, encontraremos fotos que nos permitan identificar este santuario del catalanismo independentista fuera de Catalunya.

Algunos incluso ilustran el hecho con instantáneas que no corresponden al lugar ni el momento en que se refieren, o confunden el Centro Catalán de La Habana con la decana Sociedad de Beneficencia de Naturales de Catalunya, mejor conocida por "Casal Català".

El Centro Catalán en sus más de 130 años funcionó como asociación de carácter político con una orientación francamente independentista, mientras la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Catalunya cumplía una función de asistencia social a sus miembros, alejada en todo momento de cualquier disputa ideológica. Antes de mi viaje a la Habana con intención de escribir este artículo, sabía que en 1928 el Centro Catalán ocupó un inmueble marcado con el número 70 del Paseo del Prado.

El resto sería tan presumiblemente sencillo como coger un taxi e indicar la dirección al chofer. Pero he aquí que en 1936 cambió el nomenclátor en La Habana, y el inmueble hasta entonces marcado con el número 70, ahora le correspondería otro número, nadie conocía cual... Y mucho menos el taxista .

Gracias a la colaboración de instituciones cubanas como la Biblioteca Nacional , el Plan Maestro de La Habana Vieja , y de personas como Luisa Ribot , del archivo de la Sociedad de Beneficencia Naturales de Cataluña , o de Juan M. Ferrán , estudioso de la presencia catalana en la isla , conseguí localizar el edificio en el que en la primera planta radicó el Centro Catalán , justo sobre el desaparecido cine " Prado " .

El Paseo del Prado , como la Habana Vieja en su totalidad, es un municipio superpoblado . Sus escasos 4,32 km2 contiene una población con alrededor de cien mil habitantes , muchos de ellos conviviendo en antiguos palacios convertidos en hogares para decenas de familias , así que las posibilidades de que el inmueble del antiguo Centro Catalán hubiera tenido la misma suerte que el cine , o sufrido deformaciones en su estructura original , eran altísimas .

Peldaño tras peldaño de la vieja y sucia escalera de mármol , no pude evitar pensar que por estos mismos escalones , más de 85 años atrás , subieron Francesc Macià , el poeta Ventura Gassol , Josep Conanglas y tantos otros decididos a dar un vuelco a la historia de este país . En la planta alta me esperaban paredes humedecidas , puertas arrancadas, descuido y suciedad , pero al menos sus estancias estaban vacías . A juzgar por sus grandes salones , se ve que el edificio , construido en 1920 , se diseñó pensando en darle un uso social , y quizás esta disposición espacial le salvara de una ocupación multifamiliar .

Actualmente la Huella Catalana en Cuba , una asociación sin ánimo de lucro , trabaja para la recuperación de este inmueble, testigo de un acontecimiento clave en la evolución histórica del ideario independentista catalán .


Raúl Mondelo
Sociólogo , periodista y escritor cubano residente en Catalunya

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1 Comentarios

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#1 Font Cuitora, La Llacuna, 14/03/2014 - 12:57

Felicitats !!! M'ha agradat molt llegir la teva carta.