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La Puntita · 23 de Junio de 2020. 14:17h.

JOSÉ GONZÁLEZ

Bienvenido, Mister Ñordo

A las puertas del más atípico verano que se pueda imaginar, el más raro gobierno que se pueda sufrir -el de la Generalitat catalana- saca una campaña publicitaria destinada al turista nacional. Le anima a que venga aquí a pasar su verano. Está bien la idea pero sostengo que ha faltado alguna información de seguridad muy pertinente. Hay que asegurar al visitante compatriota que no arderán las calles a su paso, que no se encontrarán cruces mortuorias en la playa y esteladas gigantescas que puedan caerle encima desde lo alto de cualquier edificio.

Venga sin miedo, Mister Ñordo -así le llamarán algunos con respeto y cariño combinados- que el miedo ya lo encontrará aquí. Pruebe para empezar con las fiestas estivales de Gràcia y conozca a una muchachada autóctona gamberra que quema y destruye pero lo hace en pos de una sociedad nueva y mejor, quede tranquilo. Asista, amigo visitante, a las habituales agresiones democráticas y revolucionarias a la policía por los oprimiditos cuperos y otros asimilados libertadores solo de odio. Pasee por sus calles y compruebe que en esa zona el metro cuadrado de vivienda a la venta no baja de 5000 euros y no hay alquileres por debajo de 1000 euros al mes. Una revolución popular que nace en un barrio de pijos aunque vayan mal vestidos, que no le engañen las pintas.

Venga sin miedo y haga un tour por las capitales de la Cataluña profunda donde se incuba el nacionalismo. Empiece por Vic y no se pierda alguna de las performances de su Plaça Major, y sus llamadas por megafonía a la oración indepe desde el consistorio. Ya imbuido del espíritu nacional y del poder del lacito amarillo, acérquese luego a conocer el interior de Gerona y de Lérida. Descubra que, en las últimas elecciones locales, en un tercio de esos municipios no ha habido más candidaturas a sus alcaldías que las de fuerzas independentistas. Así se construye este nuevo carlismo catalán que tiene su dios en Pujol y los herederos de su matraca, su patria en cualquier lugar donde se hable catalán y sus fueros los halla en su truculenta y ridícula visión de la historia. Nada nuevo ni, aún menos, bueno.

Venga sin miedo y conozca el peculiar régimen político autonómico con su orgía de subvenciones y ayudas para los amiguitos de la causa. De paso, si se anima, ofrézcase para ser embajador de Cataluña en su tierra de origen y quizá le caiga algo de pasta. Vea TV3 y compruebe su eficacia como abrevadero catódico para los secesionistas. Percátese de cómo la tele sirve para simular que viven en un país de fábula. Compruebe cómo se cachondean y ofenden a España en determinados programas de la televisión y radio públicas. De ello se encargan algunos tipejos de los medios públicos, santones alocados de la rabia nacionalista, por cierto, muy venerados por algunas gentes de edad del lugar que tienen en TV3 su particular Palmar de Troya.

Venga sin miedo y vea de qué evidente manera los símbolos que indican que usted está en España han desaparecido de casi todos los espacios públicos. El mismo idioma común, el castellano o español, es rarísimo de ver en la cartelería comercial, en las señalizaciones públicas, en los nombres de las calles, aún más es imposible oírlo en las emisoras públicas autonómicas de radio o televisión. Se olvidan de ello a sabiendas que el castellano es la lengua propia, preferente y materna de bastante más de la mitad de los catalanes. Las lenguas viven en los hablantes y no en los ideales políticos. No es difícil entenderlo, pero el nacionalismo catalán, cuando se le atragantan las evidencias, construye su realidad a golpe de talonario.

Venga sin miedo a Cataluña y no se asuste al ver qué lustroso luce aquí el virus nacionalista-secesionista que tiene a la mitad de la población entre la depresión y el cabreo. Mientras tanto, la otra mitad de lugareños vive con felicidad su creencia en el rollo macabeo del independentismo catalán. Ya verá usted que esta historia del secesionismo de ensoñación (así lo definió el Tribunal Supremo) les va bien a muchos que chapotean contentos en la playa de su amada Ítaca a la que, sin embargo, no llegan nunca. Si se baña en esas aguas vigile que no le pique una medusa indepe que imita la voz de Lluís Llach y que transmite mal rollo a espuertas.

En fin, amigo visitante de otras comunidades españolas, venga y vea con sus ojos que aquí hay unos sujetos que se creen con más derechos que otros por razón de su apellido, por su lengua materna o su militancia política. Es parte de esa misma historia chusca donde España siempre es un lobo, a veces feroz y otras un mangante. Aquí le contarán el cuento en su versión original y lo disfrutará más. Cataluña es tu casa, reza la campaña. Venga usted este verano y verá que la casa está hecha unos zorros.

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5 Comentarios

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#15 XMB, Barcelona, 05/07/2020 - 22:09

Jajajaja vengan Srs.. ?orrdos y Sras. ?ordas y para vivir la experiencia de Catlunya con intensidad, para unas vacaciones inublidaplas, hagan todo lo que dice el artículo con una bandera española en la solapa.

#4 ElCid, Bcn, 27/06/2020 - 20:51

Ah, y no se les ocurra fallecer por esras tierras, les pueden meter un palo que los deje tiesos. Hay que mantener mucho patriota con buenos sueldos!

#3 André, BCN, 27/06/2020 - 11:57

Magnifico artículo. Un acertado resumen del cúmulo de estupidez, golferío, fanatismo y rentable victimismo que ha convertido a la región más próspera de España y una sociedad enferma de odio, parasitada por la gentuza nacionalista.

#2 Adolfo Serma, Masquefa, 25/06/2020 - 20:13

Eso, vengan sin miedo queridos ñordos pero déjense aquí sus cuartos porque mas allá del "pruses" la pela es la pela. Como dijo aquel insigne conseller en un momento de lucidez " A mi que me metan en la cárcel pero el patrimonio que no me lo toquen" Y aunque sea plata imperial ya la llevaremos a Monserrat para que la "moreneta" la santifiqu

#1 Tabarnés puro, Barcino, 25/06/2020 - 09:48

El título ya justifica todo el artículo. ¡Buenísimo!
¡¡Jajajajaja!!!