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La Puntita · 17 de Mayo de 2020. 19:41h.

JOAN FERRAN

Joan Ferran

Convergencia Deutora de Catalunya (CDC)

Vivimos en el país de la paradoja constante, de la memoria y la amnesia histórica permanente. Aquí quien más  quien menos se reclama de un pasado glorioso o de unas fuentes intelectuales, e ideológicas, dignas de estudio y admiración. Recuerdo haber asistido a discursos inaugurales de congresos -no importa de qué partidos- recuperadores de próceres del pasado y leyendas varias.

Prat de la Riba, Pi i Margall, Valentí Almirall, Serra i Moret, Rovira i Virgili, el Noi del Sucre y multitud más, han desfilado en boca de oradores de distinto pelaje. A nuestros políticos en activo les agrada recurrir a la memoria histórica -selectiva diría Eric Hobsbawm- refiriéndose a las glorias y efemérides del pasado patrio; eso sí, sólo si les son útiles para justificar sus acciones en el presente. No les culpo por ello. Es tan escaso el temple, la personalidad y el ingenio de alguno de nuestros primeros espadas políticos que las referencias nostálgicas al pasado devienen casi imprescindibles.

En Guernica se rinde culto a Sabino Arana; en Cataluña, los correligionarios de Duran Lleida, rememoraban la integridad de Carrasco Formiguera; los socialistas catalanes  veneran a Campalans mientras otros glosan a Joan Comorera, Nin o Maurin. Recientemente, tras los oficios de Junqueras y Torra, a los mozalbetes de ERC les ha dado por subir a los altares a los hermanos Badía. Sí, todo el mundo intenta explicar quién es, de dónde viene y a donde va. El  elenco político de este país echa mano de las partes ‘dulces’ de su historia y, si no la tiene, se la procura. Jordi Pujol lo hacía con descaro. Le recuerdo hablando en sede parlamentaria del personalismo, de Mounier, de la revista Esprit y del humanismo cristiano… Hoy en día algunos de nuestros representantes públicos se prodigan citando a Albert Camus o a Stefan Zweig.

Al principio de estas líneas les comentaba que el nuestro es un país de paradojas, capaz de incorporar al discurso todo lo políticamente rentable pero jamás, ni tan siquiera como auto crítica, se menciona la deuda social contraída y no satisfecha. Tras la sentencia del Tribunal Supremo, acerca del expolio del Palau de la Música, procede hacerse una pregunta: ¿Quién pagará los millones que se llevó Convergencia? En el cosmos post convergente y de Junts xCAT se hacen los distraídos; se acabó la memoria y comenzó la amnesia. El 3% jamás existió, Millet es prehistoria, el Pacto del Majestic un cuento chino y los recortes de Mas un error de cálculo, etc. Tomen nota.

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1 Comentarios

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#1 M Pilar, Barcelona, 17/05/2020 - 22:10

Si, y además Mas en entrevista televisiva tiene la desvergüenza de decir que los sanitarios no tienen el salario merecido. No se acuerda que fue él quien se lo recortó. El 3% no daba para más!!!