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La Puntita · 24 de Diciembre de 2018. 10:54h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

¿Cuándo nos zumbamos los catalanes?

Si ustedes creen que no hay guetos islámicos en Catalunya vayan al Raval, Salt, ca n'Anglada o Rocafonda

 

¿Cuándo empezamos a zumbarnos los catalanes?

Yo ya vi con el atentado de las Ramblas que algo fallaba en nuestra azotea.

Aquella misma noche en TV3 ya iban preguntando más por la islamofobia que por las víctimas.

A los Mossos les dieron la medalla de honor del Parlament junto a la Guardia Urbana y la policía local de Cambrils.

Obviamente era también una carga de profundidad porque el proceso había cogido carrerilla y la ceremonia tuvo lugar la víspera del Onze de Setembre.

Los Mossos tenían que ser la primera estructura de estado de la futura República catalana.

Puigdemont y Forcadell elogiaron su “extraordinaria” respuesta. Estaban a la altura de las expectativas. La policia del poble, en definitiva.

Trapero fue, junto al resto de la cúpula policial, la estrella del acto. Hasta posaron sonrientes para las fotos con el entonces director general. Aquel que dimitió por carta tras el 155. Ha acabado empurado.

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Quién lo iba a decir. La mayoría han terminado procesados por la Audiencia Nacional o investigados por un juez de Cornellà por pasividad.

También premiaron en aquella ocasión a Protección Civil, las ambulancias, los Bomberos, la Cruz Roja y hasta a los forenses.

A la Policía y la Guardia Civil ni agua. Craso error porque, en la lucha contra el terrorismo, la colaboración entre todos los cuerpos de seguridad es esencial.

Lo mejor fueron los parlamentos. Ni Puigdemont ni Forcadell ni Trapero ni la periodista del diario Ara que glosaron los hechos mencionaron el terrorismo islamista.

Parecía que nos habían atacado los marcianos.

A mí ya me pareció excesivo el reconocimiento con 16 muertos encima de la mesa y algunos errores cometidos. Nunca antes se había galardonado en Europa a una polícia tras un atentado con tantas víctimas.

La casa de Alcanar, por ejemplo. Los primeros días atribuyeron la onda expansiva al butano a pesar de sus devastadores efectos.

Y, en otra muestra de colaboración, no dejaron entrar a los Tedax de la Guardia Civil para que investigaran o sacaran sus propias conclusiones.

Se perdió un tiempo precioso. Quizás nos habríamos ahorrado el atentado.

Uno de los terroristas se saltó también un control de seguridad en la Diagonal y la decena de balazos que impactaron en el vehículo no impidió su fuga.

Luego está el fallecido en Sant Just Desvern. Durante un par de días no se supos si era víctima o terrorista.

Hasta que la familia denunció su desaparición.

Y prefiero no pensar si fue víctima a causa de los disparos de los Mossos porque había sido encerrado en el capó del coche.

Tampoco seré yo quien cuestione la versión policial -la CUP sí que lo hizo- con el abatido en Subirats. Iba aturdido y hambriento tras varios días a la deriva.

Por supuesto, se habría conseguido más información de pillarlo vivo que muerto.

Me ahorro la polémica sobre el imán. El independentismo vio siempre en él un confidente del CNI. Es altamente probable.

Pero luego se descubrió que la policía belga había alertado a los Mossos sobre sus antecedentes. Se excusaron diciendo que no fue por el conducto oficial.

Previamente, Colau se había negado a poner bolardos en las Ramblas ante el convencimiento de que no nos pasaría nada. Barcelona, tierra de acogida. Incluso había colgado en la fachada del consistorio una pancarta de Refugees Welcome.

A pesar de las recomendaciones del Ministerio del Interior y los terribles precedentes de Niza o Berlín. Los terroristas utilizaron en este caso vehículos pesados -en este caso camiones- para provocar la masacre.

Es curioso como, en las investigaciones judiciales o parlamentarias posteriores al atentado, esta imprudencia temeraria con resultado de muerte ha pasado desapercibida.

Al fin y al cabo el Parlamento ha creado una comisión de invetigación aunque sospecho que la única finalidad es desprestigiar al Estado.

Ni que decir que tras la matanza, furgonetas de la Guardia Urbana hacían de bolardos al inicio de las Ramblas y el Portal de l’Àngel.

Hasta que en diciembre, poco antes de las compras de Navidad, el Ayuntamiento se dignó a ponerlos definitivamente.

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Quedará también para la historia -y para las redes sociales- la misteriosa sonrisa de Colau en el homenaje en las Ramblas al lado en cambio de otras figuras compungidas.

Nunca he sabido si es un fake o un montaje pero si no lo son estaría bien que el Ayuntamiento lo desmintiese.

La manifestación  fue, por otra parte, una encerrona contra el Rey, Rajoy y el resto de autoridades que se habían desplazado desde Madrid.

El consistorio dejó el servicio de orden en manos de la ANC en vez de hacerlo la Guardia Urbana o los Mossos.

Nunca antes se había silbado a las personalidades presentes en una manifestación contra el terrorismo en una muestra evidente de falta de respeto hacia las víctimas.

La propia ANC debía tener remordimientos ante las críticas recibidas porque durante el Onze de Setembre pidieron un minuto de silencio y se cumplió a rajatabla.

Sin olvidar aquel dirigente de Esquerra que se convirtió en el héroe de la jornada al exhibir una pancarta delante del Rey en el que le acusaba de traficar con armas. Hasta presumió en twitter de la proeza. 18770-screensnapz053.jpg

Como si los terroristas de Ripoll hubieran comprado subfusiles en Arabia Saudita.

El dirigente en cuestión siempre busca la foto -el día de la proclamación de la República Catalana se puso justo detrás de Forcadell a ver si pillaba- supongo que con la intención de repetir en algún cargo.

Pero tras su paso por la Agencia Catalana de Cooperación no hay manera. Aquí tuvo no un informe de la Sindicatura de Cuentas sobre su gestión sino dos. Un récord difícilmente igualable.

En realidad tampoco lo consiguió por méritos propios porque se presentó a las elecciones para la presidencia de la ANC y salió elegida Elisenda Paluzie.

Lo que más me sorprendió en todo caso fue como el Govern -y la mayoría de medios de comunicación catalanes- miraron hacia otro lado.

Los terroristas eran de Ripoll, cuna de Catalunya para espanto seguramente de Guifré el Pilós y el Abad Oliva.

Habían nacido aquí, habían crecido entre nosotros y como todo el mundo habían tenido derecho a enseñanza y sanidad gratis, quizá hasta a ayudas sociales.

Hablaban un catalán perfecto, eran de los nuestros y, sin embargo, no tuvieron ningún reparo en alquilar una furgoneta para bajar por las Ramblas en zig-zag matando hombres, mujeres y criaturas. Los cuerpos salían disparados.

A la hermana de dos de los yihadistas muertos se le confió el discurso en el homenaje celebrado en esta localidad.

En primera línea había hasta dos consejeros: Santi Vila (Empresa) y Dolors Bassa (Treball). Incluso estaba Lluís Llach.

El lema del acto no era contra el terrorismo islamista ni tan sólo contra el terrorismo sino “Ripoll per la pau, un pas endavant”.

En Ripoll gobierna el PDECAT. Hay hasta un concejal de Demòcrates, la escisión de los demócratacristianos de Unió.

Los medios, sobre todo los más progres como El Periódico y El País, elogiaron su intervención. Dijo que había un “dolor compartido”, un “problema” y pidio “autocrítica”.

Según la crónica de este último su intervención fue “interrmpida varias veces por un llanto inconsolable y largamente aplaudida por los asistentes.”

Yo, la verdad, no acabé de entender lo de la “autocrítica”. La primera autocrítica debería hacerla la familia o la comunidad musulmana.

De hecho, el juez que instruyó la causa ya no se creyó en el 2017 la versión familiar porque uno de los hermanos era “plenamente consciente” del proceso de radicalización y no dijo nada. Absolutamente nada.

Pero aquí seguimos mirando hacia otro lado.

La única medida que se le ha ocurrido al Ayuntamiento de Ripoll ha sido introducir el árabe en las escuelas. ¡Hasta crearon un mercado medieval árabe!

Por supuesto yo estoy a favor del conocimiento de lengua extranjeras pero no sé que tiene que ver con la lucha contra el terrorismo gihadista.

Ni que decir que el plan educativo fue vendido a bombo y platillo a la prensa. La mayoría lo compraron todo hay que decirlo. TV3 informó profusamente de la iniciativa.

Ahora se ha sabido que la radicalización no fue súbita como nos habían dicho sino que tuvo lugar durante dos años.

¿La familia no notó nada?

¿Ni los amigos?

¿La comunidad musulmana tampoco?

Personalmente, no me lo creo.

En fin, ahora ha trascendido también -por conversaciones interceptadas por los Mossos- que  tras el atentado consideró que su hermano se había ganado el "paraíso” y que la decisión tomada era “el camino de Dios”.

No sé cómo ha reaccionado el Ayuntamiento -con su alcalde al frente, también es diputado- ni la Generalitat ni los medios ni TV3.

Bueno, sí TV3 ya anda diciendo que eso, que la conversión no fue automática.

El problema es que Ripoll tiene oficialmente un 11% de población magrebí.

De hecho son más porque los sin papeles no salen en las estadísticas y los que se han nacionalizado dejan de salir.

Recuerdo que el primero en advertirme del elevado número de inmigrantes en esta localidad fue Joan Pugicercós, que nació aquí, durante una charla lejana. Espero que me perdone la indiscreción. El exsecretario general de ERC siempre tuvo los pies en el suelo.

Y que algunos, como se ha visto, eran impermeables a los valores occidentales: el respeto a la vida, los derechos humanos, la demoracia parlamentaria, la igualdad de sexos. No sólo eso sino que estaban dispuestos a morir a tan tierna edad por Alá.

Hay una verdad que escuece: hemos tolerado en Catalunya la creación de guetos islámicos. En esto somos tan avanzados como otros países europeos -Suecia o Dinamarca- pero todavía nos cuesta reconocerlo. Hay demasiados intereses en juego. Incluso profesionales: ¿cuanta gente vive del fenómeno migratorio entre expertos, mediadores, abogados profesores universitarios, ONGs y políticos?

No es que pretenda criminalizar la inmigración pero si hay oficialmente unos 400.000 magrebíes en Catalunya -lo dicho: son más- y se radicaliza sólo el 3% por citar la cifra mágica salen 12.000 musulmanes dispuestos a inmolarse.

La prueba es que Estados Unidos ha vuelto a dar la señal de alarma estas Navidaes y en la filtración de los papeles de Wikileaks en el 2010 ya se vio que éramos el “mayor centro mediterráno del yihadismo”.

En Catalunya hay más de ochenta mezquitas salafistas -ahora ya deben ser más- y nadie se ha atrevido a hacer nada. Una de cada tres. Pregunten por la zona de Reus o por Salt.

Un día hasta saqué el tema en rueda de prensa de Govern y tres consejeros sucesivos (Homs, Munté y Jané) echaron balones fuera. El primero incluso pidió “respeto” en aras de la libertad religiosa.

Lo jodido es que ahora difícilmente puede hacerse nada excepto confiar en la policía y en la suerte. Si cierras una de ellas o expulsas un imán quizá sales en Al Jazeera y te expones a un atentado por infiel.

Las decisiones en materia de inmigración tenían que haberse tomado desde el principio.

Y sin miedo.

Hemos sido víctimas de la corrección política, el que dirán y el pensamiento progre. El multiculturalismo intelectual o ideológico.

Había que conceder derechos pero exigir también deberes. Y sobre todo no dar nada -educación y sanidad- a cambio de nada.

El buenismo -político, mediático, académico. ha hecho mucho daño. Lo he sufrido en mis propias carnes. Cuantas veces me han dicho facha, racista, xenóbo o hasta islamófobo.

Bueno, hasta hace poco tiempo.

Ahora ya no me lo dicen.

No sé si porque los que me insultaban me consideran un caso perdido o porque los hechos me han acabado dando la razón.

Simplemente había que ir a ca n’Anglada, Salt o Rocafonda para verlo. Verlo y luego contarlo.

Barrios, por cierto, en los que los colegas del 30 Minuts o del Sense ficció de TV3 no han puesto los pies en su vida.

No vayan a romper la imagen idílica que quiere transmitir la cadena pública de Catalunya. Un sol poble.

En fin, la pregunta es: ¿Cómo puede ser que Catalunya sea proporcionalmente la comunidad autónoma con más población magrebí? Mucho más incluso que Andalucía o Madrid.

Aquí hay más de 300 mezquitas según cifras oficiales, en Andalucía 255 y en la Comunidad de Madrid unas 130.

Vamos a ser francos: porque el pujolismo prefirió la inmigración magrebí a la latinoamericana en el convencimiento de que los primeros aprenderían catalán y se integrarían y los segundos no lo necesitaban porque tenían el castellano. Craso error.

A los hechos me remito: la Generalitat abrió su primera oficina en Casablanca y puso Àngel Colom al frente. Colom se quedó incluso después de que el tripartito la cerrara.

Sospecho que albergaban la esperanza de que, con el tiempo, serían buenos catalanes. Y ya saben que buenos catalanes són sólo los que están a favor del proceso.

Yo asistí a actos de Carmen Forcadell -presentado incluso por un periodista de TV3 al que luego recompensaron- en que casi les prometían la independencia.

Por supuesto hay excepciones. Ojalá todos fueran como el conseller El Homrani -le gusta incluso el heavy metal-, mi amiga la diputada de ERC Najat Driouech  o la concejal de la CUP de Badalona Fatima Taleb.

Esta última tiene mérito porque es divorciada y con tres hijos. No debe ser fácil divorciarse en el Islam.

Por no hablar de las escritoras Najat El Hachmi o Laila Karrouch.

Yo también tengo a mi vecina Himma, compró las frutas en la tienda de Brahim y me hace chapuzas en casa Mustafa. A alguno lo he pillado fumando, actividad prohibida en El Corán. Bienvenidos todos y todas. Los necesitamos.

Pero hay que ser conscientes de que el Islam es muy complicado: es más que un religión, es una forma de vida.

El Islam, lo digo con respeto, lleva también 600 años de retraso con respecto al Cristianismo en su evolución. Mahoma nació en el 571 de nuestra era.

Aquí nos ha llevado varios siglos poner la religión en su sitio. Las cosas de Dios a lo que son de Dios y las de los hombres a los hombres.

Hemos pasado por la Inquisición, las guerras de religión, la noche de San Bartolomé, la laicidad -la inventaron los franceses en 1905- hasta llegar a la separación Iglesia-Estado.

En fin, voy a hacer dos reflexiones finales para acabar de soliviantar al personal.

La llegada de imanes no favorece la integración sino que la trunca. En cuanto llega uno las chicas dejan de ponerse tejanos y vuelven al velo. Lo he visto con mis propios ojos.

Hay que tener en cuenta que un imán no es sólo una autoridad religiosa sino tambén social con un peso en la comunidad musulmana mucho mayor que el que puede tener el mosén en la comunidad católica.

Entre otra razones porque cada vez hay menos católicos. Sólo hay que ponerse delante de una iglesia un domingo y contar los que salen.

La mayoría de la tercera edad. Luego, un viernes, pongánse delante de una mezquita y hagan la misma operación matemática. Quedaran sorprendidos del desfase.

En realidad, un imán ni siquiera se integra. Un día asistí a un acto de la Fundación Nous Catalans, ahora extinta, y me presentaron a uno que tras ocho años en Catalunya apenas hablaba catalán o castellano.

El imán no trabaja -vive de la comunidad- y se dedica al rezo cinco veces al día. Apenas se relaciona con otros ciudadanos que no sean musulmanes. ¿Por qué tiene que integrarse?

Y una última reflexión desde mi condición de agnóstico. Hemos dejado entrar los velos en los escuelas cuando nos costó mucho sacar los crucifijos del franquismo. ¡En Francia los prohibió un ministro socialista!

Recuerdo que hace años los estudiantes de un instituto de Mollerussa se rebelaron porque si las chicas musulmanas iban con velo a clase ellos podían ir con gorras.

Era de una lógica aplastante pero los profesores y las autoridades educativas -de la Generalitat, por supuesto- les convencieron de que cesaran en su actitud en aras de la convivencia. Otro craso error.

Feliz Navidad. Ahora el mal ya está hecho.

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40 Comentarios

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#31 pepe, andorra, 31/12/2018 - 16:20

por cierto, ¿Alguien podria explicarme pq las feministas no se meten con la increible opresion q sufre la mujer solo por el hecho de serlo en los paises islamicos? ¿Pq ese doble rasero? ¿Pq no piden el aborto tambien en Marruecos o en Indonesia como hacen en Andorra? Q son mas pesadas q una vaca en brazos, literalmente.

#30 pepe, andorra, 31/12/2018 - 16:16

nos acabara pasando como a los coptos en Egipto, q les invadieron el pais y ahora les estan asesinando y matando desde el estado por no ser musulmanes. Y la unica forma de evitarlo a corto plazo es votando a VOX, pq despues ya no habra solucion visto q los actuales dirigentes no hacen mas q apoyar el islam, q significa sumision y yo soy insumiso.

#29 Pan con tomate y jamón Ibérico, II*II Enlloc, 29/12/2018 - 22:18

1307 años combatiendo al Islam, 700 años costó expulsarles y no aprendemos. Si ya sé que esto suena muy... ¿facha?¿rancio? pues nada, nada... esta gente tan políticamente correcta cuando quiera darse cuenta tendrá una gumía en el cuello. Y lo peor no es lo que les pase a ellos, que se lo habran ganado, lo peor es lo que nos pase a todos...

#28 Carles Fortuny, Palau de la Degeneralitat, 26/12/2018 - 23:17

"El Islam, lo digo con respeto, lleva también 600 años de retraso con respecto al Cristianismo en su evolución. Mahoma nació en el 571 de nuestra era."
Sr. Rius, creo que aquí peca usted del buenismo que critica. No se trata de retraso. El budismo es incluso anterior al cristianismo y no veo jihadistas budistas. La jihad es algo propio del islam

#28.1 Carles Fortuny, Palau de la Degeneralitat, 26/12/2018 - 23:25

Se me olvidaba. Los sikhs son posteriores al islam y no tiene jihadismo, ni los bahais, ni los mormones. Todos ellos posteriores al año 622, año oficial del nacimiento del islam.

#28.2 pepe, andorra, 31/12/2018 - 16:18

el islam pudo haber cambiado en la época q estaba instalado en España, pero llegaron los almohades y almorávides, creo, y se fastidio el invento, España ha sido el único lugar donde el islam tuvo la oportunidad de cambiar, pero se fastidio.

#27 Yomisma, Deporaqui, 26/12/2018 - 17:52

Espero que cada vez haya menos miedo a criticar el Islam, ya que no es una religon como el cristianismo sino un sistema socio-politico-cultural y religioso, una ideologia de conquista y sometimiento que nos lleva a la Edad Media.
Luego habra gente que se eche las manos a la cabeza por el avance de Vox, si es que no queda otra opcion.