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La Puntita · 23 de Diciembre de 2018. 22:31h.

BERNARDO FERNÁNDEZ

Bernardo Fernández

Dialogar nunca es humillante

Nunca los problemas complejos han tenido soluciones fáciles. Por eso, pensar que la cuestión catalana, probablemente el tema más delicado que hemos tenido es nuestro país desde la Transición hasta hoy, se arregla con la aplicación del artículo 155 de la Constitución es, como mínimo, una ingenuidad, por no escribir algo más grueso.

De ahí que el empeño puesto por el Gobierno central y el de la Generalitat para que los presidentes de uno y toro ejecutivo tuvieran un encuentro, más allá de algún intento de pequeña jugarreta, es digno de aplauso.

Es posible que ambos mandatarios hayan hecho de la necesidad virtud y se han visto forzados a verse con el otro, impulsados por las circunstancias y lo delicado de sus respectivas situaciones. Es igual. La verdad es que se encontraron, hablaron y fruto de ese encuentro se hizo pública una declaración que puede sentar las bases para una nueva relación entre Cataluña y el resto de España.

Como ha escrito algún articulista ilustrado en el mencionado texto se utiliza el término “seguridad jurídica” como eufemismo para expresar la exigencia de respeto a la ley sin hacer referencia explícita a la Constitución que el soberanismo rechaza.  También se apuesta por un diálogo efectivo que vehicule una propuesta que cuente con un amplio apoyo de la sociedad catalana. Todo muy ambiguo, poco concreto y bastante difuso. Cierto, pero de alguna manera había que empezar.

Por eso, las declaraciones de Pablo Casado y Albert Rivera, en nombre del PP y Ciudadanos, respectivamente, cuando dicen que la reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra es una traición a España, el uno y que ese diálogo es una humillación el otro, son de una mezquindad impropia de alguien que aspira a ser presidente de un gobierno. Así no se llega ni a presidente de comunidad de vecinos. Además, muestra la política de vuelo gallináceo que practican y su escasa capacidad intelectual porque son de los que creen que los problemas difíciles se resuelven con soluciones simples. O peor aún, son carroñeros de la política que piensan que con este tipo de declaraciones ganarán uno cuantos votos más.

Por suerte el independentismo más sensato -que haberlo hay lo- ha empezado a entender que no es lo mismo un Gobierno de Pedro Sánchez que uno de Mariano Rajoy. Con el primero se puede dialogar, después llegarán acuerdos o no. Con el segundo es la política del palo y tente tieso. Con los socialistas la cuestión catalana se ha empezado a encauzar en la senda de la política. Con el PP gobernando ya se sabía que todo acabaría en los tribunales.

En este contexto, fue muy ilustrativo el operativo conjunto de los diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad para garantizar la realización del consejo de ministros. ¿Alguien se imagina algo similar con el PP en la Moncloa?

También hay que hacer una valoración muy positiva de la actitud de los Mossos ante los radicales independentistas. Eso, supone un punto de inflexión respecto a otras actuaciones recientes de la policía autonómica que están en la mente de todos.

Es verdad que el calendario que se avecina será diabólico y no ayudará, pero con eso habrá que lidiar. De forma casi simultánea entrarán los presupuestos en el Congreso y empezará la vista oral del Procés. A las pocas semanas comenzarán las campañas electorales de municipales, europeas y en algunas comunidades de autonómicas. Después elecciones y sentencias. En esas circunstancias, es muy probables que las conversaciones sobre Cataluña se vean afectadas por la inmediatez del día a día y embarranquen.

Es pronto para hacer evaluaciones, pero es muy posible que ese encuentro entre los presidentes marque un antes y un después entre el Gobierno central y el de la Generalitat. Ahora bien, que nadie piense que a desde este momento todo va a ser de color de rosa. En absoluto. Vendrán días difíciles. Tendremos sobresaltos. Situaciones en las que parecerá que no se avanza, que todo es inútil y que no hay solución. Será entonces cuando los políticos deberán comportarse como estadistas y pensar, por el bien del país, más en la próxima generación y no tanto en ganar las próximas elecciones.

Esperemos que cuando eso ocurra estén a la altura.

Bernardo Fernández

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8 Comentarios

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#5 Pere, Barna, 02/01/2019 - 23:34

Dialogo y ley. La cosa está clara. El 155 sólo pude ser algo puntual no una solución para siempre. Hasta cuando el PP lo aplicó fue por tiempo limitado, hasta la constitución de gobierno. Se dialogó hasta con ETA, no se va dialogar con los indepes. Es necesario y obligado

#5.1 Pepe, Alacant, 04/01/2019 - 09:45

Se dialogó con ETA y tras décadas seguimos sin saber que se prometieron mutuamente, es necesario y obligado que si existen ese tipo de negociaciones sepamos con luz y taquígrafos su contenido.

#4 pepe, andorra, 02/01/2019 - 14:33

q no lo es? Se lo preguntamos a los ingleses sobre Chamberlain después del pacto de Munich? Otro q no se ha leido el principe de Maquiavelo, los dialogos en politica, se hacen cuando ambas partes ceden algo, pero cuando te bajas los pantalones a cambio de nada o de humillarte, no es dialogo, es otra cosa. Con los separatas no se dialoga, se dice155

#3 Pere, Barna, 26/12/2018 - 22:42

No será fácil acabar con ésto porque mucha gente (tertulianos, periodistas, cómicos etc.) han hecho de procés su modus vivendi y harán lo que sea para seguir chupando del momio.

#3.1 Pepe, Alacant, 27/12/2018 - 21:25

Que les corten el grifo monetario y las mamandurrias, y ya veríamos quienes son patriotas o simples mercenarios. Eso está al alcance del gobierno, otra cuestión es que quiera hacerlo.

#2 Pere, Barna, 26/12/2018 - 18:59

Tiene razón Pepe ni la soberanía ni la integridad territorial pueden ser moneda de cambio, pero en Cataluña el problema es político y hay que resolverlo por la vía política. El 155 estuvo un tiempo en vigor y el problema está igual o peor

#2.1 Pepe, Alacant, 26/12/2018 - 19:51

El problema es que los separatistas no tienen suficiente fuerza (ni propia ni ajena), como para doblegar al gobierno español, pueden injuriar, incordiar, amenazar, etc., pero no ganar. Cuanto antes lo asuman los separatistas antes terminará el problema.

#1 Pepe, Alacant, 25/12/2018 - 21:50

La soberanía y la integridad territorial no son negociables para ningún estado, ni tan siquiera para una hipotética República Catalana que con toda seguridad no se avendría a negociar sobre Tabarnia, o sobre un quebranto de su sistema legal. El diálogo tiene sus límites, y tanto Torra como Sánchez los conocen.