La Puntita · 16 de Enero de 2022. 18:25h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

¿Dónde está el Estado?

El autor del artículo con Alfonso Guerra durante la visita al Colegio de Abogados

 

Tengo pocas confianzas depositadas en la nueva delegada del Gobierno, Maria Eugenia Gay.

No es que Teresa Cunillera fuera para tirar cohetes.

Al contario, el único día que estuvo a la altura fue en su última rueda de prensa cuando dijo que el excomisario Villarejo sólo quería "liarla".

En sus cuatro años de mandato (2018-2022) ha pasado de puntillas sobre todo: sobre la Meridiana, la gestión del govern de Quim Torra -incluido el covid-, los temporeros de Lleida.

Nunca se la he pasado por la cabeza contrarrestar el relato indepe. O, al menos, cuestionarlo.

Por momentos pensé que el Gobierno central, a petición del de la Generalitat o de la mesa de diálogo, había suprimido el cargo.

Recuerdo que un día, al inicio de su mandato, me invitaron a un off the record.

No acostumbro ni a ir ni a quedarme porque soy partidario de que si un político quiere decir algo que lo diga públicamente.

El off the record es una fórmula anglosajona que, originariamente, se refería a aquello que puede saberse pero no puede decirse.

Pero ha quedado tan sobado que ya nunca sabes si quieren que se sepa pero que no se diga la fuente. Que es la mayoría de las veces. Al final siempre tienes que aclararlo.

En fin, como me invitaron mediante una llamada telefónica pensé que sería en petit comité y que no podía negarme.

¡Craso error!

¡Éramos casi cuarenta!

Había invitado a toda la prensa barcelonesa, incluso diría que catalana.

Y no se salió del guion: no paró de echar balones fuera.

Me acabé aburriendo tanto que terminé fijándome en el artesonado del techo de la Delegación del Gobierno. Una obra de arte. Si nunca tienen ocasión de pisar el edificio oficial de la calle Mallorca de Barcelona esquina Llúria fíjense en él.

Aunque he de reconocer también, en beneficio suyo, que cuando salí en unos cartelitos amenazadores fue el único alto cargo que me llamó. image0-copia.jpeg

 

Cosa que agradezco pero ello tampoco puede impedir mi crítica a su gestión.

Sin embargo su sucesora tampoco invita al optimismo.

Recuerdo que el 11 de diciembre del 2018 invitaron al exvicepresidente Alfonso Guerra al Colegio de Abogados de Barcelona cuando ella era la decana.

Es cierto que era para conmemorar el 40 aniversario de la Constitución.

Que apenas había pasado un año del 1-O y de la posterior aplicación del 155.

Y que el independentismo todavía recordaba las palabras de Guerra, cuando era presidente de la comisión constitucional del Congreso, de que se habían “cepillado” el Estatut.

Una parte del público, miembros del ilustre colegio, se levantó y abandonó la sala de manera ostensible en señal de protesta.

Otros se se levantaron y aplaudieron al exvicepresidente.

Yo fui testigo ocular. Incluso, como pueden ver, inmortalicé el momento.

No sé como me dejaron entrar. Creo que estaba en alguna lista.

Porque la decana en cuestión, ante la protesta prevista, no permitió la entrada a la sala de periodistas y cámaras.

¿Cómo puede ser que todo un exvicepresidente de gobierno dé una conferencia en un colegio de abogados y no se permita el acceso de los medios de comunicación para restar importancia a la polémica?

Además, durante muchos años, Guerra fue el exvicepresidente por antonomasia. No había otro.

Luego algunos hasta copiaron el cargo como Carod al que nombraron vicepresidente del Govern para no tener que nombrarlo conseller en cap o conseller primer, mucho más acord con el ordenamiento político catalán.

Pero esa decisión de la decana creo que refleja su talante personal ante el denominado “conflicto catalán”, que crearon y alimentaron los independentistas.

No ha venido a mandar, ha venido a pasar de puntillas. Ojalá me equivoque.

Tampoco me extraña porque los socialistas catalanes siempre han ido con pies de plomo.

Como diría mi abuela, con temor a pisar "ulls de poll".

Por eso, me temo que el relevo de Teresa Cunillera por Maria Eugènia Gay será más de lo mismo: la invisibilidad del Estado en Catalunya.

Me creeré que hay algún cambio el día que alguien la nueva delegada haga algo en la Meridiana.

Como la Generalitat y el Ayuntamiento no hacen nada por los vecinos después de dos años de cortes de tráfico -excepto putearlos- debería hacerlo el Estado.

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7 Comentarios

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#9 pepe, andorra, 18/01/2022 - 15:46

el cargo existe pq es un pesebre, si no fuera por eso, ya lo habrían finiquitado, no sea q lo q le compraron a villarejo, salga a la luz......

#8 RES A FER, Barcelona, 17/01/2022 - 23:11

"AO AO AO EL ESTAO ESTA CAGAO"

L'estrategia de NO FER RES, es tradueix com a DEVILITAT i oxigen per els fanatics
I a on ens pot dur ?

A res de bo ni per Catalunya ni Espanya
solament els de SI PITJOR MILLOR estan de festa

SENSE FER RES, HO TENEN TOT

#5 jfuertesf, Barcelona, 17/01/2022 - 12:52

Hace muchos años que vengo predicando (en el desierto, lo sé), que el Estado se ha ausentado de Cataluña. En casi todos los aspectos de la actividad. Queda Correos, el control de las aduanas, Hacienda, cuatro cuarteles de la Guardia Civil (con sus miembros puteados al máximo por la sociedad civil) y nada más.

#4 Montse, Barcelona, 17/01/2022 - 11:54

Unas dudas que me han surgido al leer el artículo del sr. Rius (en el que más de un punto coincido): el neolenguaje del independentismo han conseguido que la Generalitat parezca que no forma parte del Estado Español. ¿No forma parte del mismo como institución máxima en Cataluña? ??????

#3 Cajonacona, Barcelona, 17/01/2022 - 10:21

A la ya ex (por fin) delegada, solo le importaba salir en la foto a costa de quien, o de lo que fuera. Tambien fui testigo ocular de su tiranía y mala leche para quienes le discutieran tratandolos a gritos y malos modos. Una despota clasista vengativa, que nunca diferenció entre la institución que representaba y su "Pedro", Gay peor no puede ser.