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La Puntita · 18 de Enero de 2016. 12:39h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

Duran, "traidor"

Si hiciéramos un ranking de los ‘tíos’ más detestados en twitter yo creo que Duran saldría primero. Después quizás Pere Navarro y Miquel Roca. Con un poco de suerte incluso saldría yo. Pero a mucha distancia de tan ilustres personalidades. Si cobrara de todos los sitios los que dicen que cobro Bárcenas sería un aprendiz a mi lado.

Como soy un poco kamikaze un día le pregunté a bocajarro al hasta ahora líder de Unió cómo es que era tan odiado. Me dijo que en época de bipolarización los del medio son los que más sufren. No me pareció una mala teoría.

Y a finales del tripartito, cuando aún era vicepresidente, hice la misma pregunta a Josep Lluís Carod-Rovira por los pasillos del Parlament. Para mí era una incógnita cómo Carod, que había hecho unos discursos tan afilados contra Pujol, lo hizo tan mal cuando llegó al Govern.

En este caso expuso tres causas: era el catalán más odiado de España, tenía los medios de comunicación en contra y su partido siempre le había puesto palos en la rueda. No sé exactamente si por este orden. Pero tiempo después dio una entrevista de despedida en El Punt y repitió los mismos argumentos.

A los políticos se les debe juzgar por su trayectoria. No por si caen bien o mal. Es cierto que Duran tiene poca obra ejecutiva salvo seis meses de teniente de alcalde en Lleida al inicio de su carrera política y su paso por el Departament de Governació entre 1999 y 2011. Pero siempre ha tenido la cabeza bien estructurada. Sólo hay que repasar algunos de sus discursos en el Congreso. Hubiera sido un buen ministro. No tengo ninguna duda.

Entre otras cosas encargó el famoso Informe Roca sobre el modelo de organización territorial. Quince años y unos cuantos consejeros después no sólo no hemos fusionado ningún ayuntamiento -una de las medidas propuestas-, sino que ni siquiera hemos sido capaces de suprimir el consejo comarcal del Barcelonés. Tampoco hacer una nueva Ley Electoral. Esta está pendiente desde 1980.

A mí Duran me recuerda un poco a Francesc Cambó. Cambó, en su época, también fue uno de los tipos más odiados del país. La proclamación de la República se hizo casi al grito de "Viva Macià, muera Cambó". Pero, con los años, un ayuntamiento socialista acabó inaugurando una estatua (1997) en la Vía Laietana no muy lejos de su antiguo domicilio particular.

En cuanto a la obra de govern, Cambó por detrás de Prat de la Riba y Jordi Pujol. Presuntos delitos aparte en este último caso. Si la Diagonal tiene la anchura actual es, en parte, porque cuando era concejal se puso manos a la obra. Lo explica bien el líder de la Liga en sus memorias (1).

Pero en Catalunya nos va más la llamarada que el trabajo cotidiano. Entre otras razones porque, para intentar entrar en la historia, es más fácil la primera vía que la segunda. Luego, en general, acabamos despeñándonos. El nuevo presidente, Carles Puigdemont, aún está a tiempo de decidir qué camino quiere elegir.

Duran ha tenido, además, un efecto terapéutico en la política catalana. Durante muchos años ha sido el tiro al pichón, sobre todo en Convergència. Todavía recuerdo que en las elecciones del 2012 salió Oriol Pujol, entonces secretario general del partido, tras la primera reunión del comité ejecutivo nacional y le culpó de la pérdida de 12 escaños.

Las otras dos causas eran la campaña del miedo y las portadas de El Mundo. Desgraciadamente, algunas portadas de El Mundo -incluso respecto a su propia familia- se confirmaron después. De la famosa foto de Mas haciendo de mesías no dijo nada.

Quizás Duran no es tan simpático como Puigdemont. Y, por supuesto, tampoco tiene la melena del nuevo presidente de la Generalitat. A menudo ha sido distante. Incluso con la prensa. Y me parece que algún periodista todavía le está pasando factura. Pero mantener las distancias, en política, debería ser un mérito, no un inconveniente. Lo importante es el trabajo bien hecho.

A mí el consejero Joan Carretero, de ERC, siempre me pareció un gran político por esta razón, entre otras. Aunque el amor nunca fue correspondido. La última vez que hablé con él, en la primera asamblea de la ANC celebrada en el Palau Sant Jordi, me preguntó: "¿por qué nos odias tanto?". El periodista Quico Sallés, que estaba a su lado, es testigo.

De acuerdo, el ya ex líder de Unió llevaba treinta años en política. Y, por supuesto, soy un firme partidario de la renovación. Pero Mas también llevaba, más o menos, el mismo tiempo y TV3 no lo destacó en la despedida. Inés Arrimadas ya le dijo en el primer debate de investidura que, en cuanto experiencia laboral en el sector privado, tenía más ella que él.

La foto en la contraportada de El País también le hizo mucho daño. En el Telenotícies mediodía del sábado se la dejaron y luego la añadieron en el de la noche. Pero estaba hecha con una cierta mala leche -un gran angular- y me parece que el diario se había comprometido a no publicarla. Después de todo, la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, también salió vestida de hada en el mismo lugar y la mayoría no hizo tantos aspavientos.

Pero claro, De Gispert se ha vuelto soberanista -una de los nuestros- y Duran se ha mantenido fiel a sus ideas, francamente difícil en esta época. O vas a favor de la corriente o te trituran. Lo digo también por experiencia personal. En fin, nadie podrá decir ahora que se aferra al cargo. Incluso ha cerrado la cuenta de twitter y el blog personal.

El problema es que la retirada de Duran muestra también que el proceso ha perdido partidaridos. Cuando hemos colgado la noticia en e-notícies, una señora le ha dicho "botifler" en twitter. El equivalente en catalán a traidor. De hecho, ha dicho “botiflers”, en plural. O sea que supongo que me debía incluir.

No era una señora cualquiera. En su perfil indica que es "pianista, amante del arte" (sic) e incluso "profesora del Conservatorio J.Guridi en Gasteiz". Debe de ser una manera como cualquier otra de ensanchar la base social del soberanismo. Algo de lo que es consciente incluso la diputada de la CUP Anna Gabriel, que lo remarcó en el pleno del Parlament del pasado domingo.

Al pobre Ramon Espadaler, previsiblemente el sucesor de Duran en Unió, también le dijeron "botifler" cuando salía de Palau tras la toma de posesión de Carles Puigdemont. Y eso que la ex vicepresidenta Ortega, que es miembro de su propio partido, está imputada por el 9N. Vamos bien.

No se si Unió tiene futuro sin Duran, pero si no tiene alguien tendrá que refundar el centro en Catalunya como dije en un artículo de hace un mes. Perdonen el autobombo. Los que nos levantamos temprano cada mañana, somos autónomos, pagamos impuestos y no cruzamos nunca un semáforo en rojo salvo ir de peatones nos estamos quedando huérfanos a marchas forzadas. Basta ya de hacer el ridículo.


(1) Francesc Cambó: "Memòries (1876-1936), Ediorial Alpha,  Col·lecció la Butxaca, pàg 299, Barcelona 2008



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