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La Puntita · 15 de Julio de 2021. 12:57h.

VICTORIA MARTIN

Victoria Martin

El apartheid en Cataluña

Ahí están los datos para quien quiera hacer una investigación seria. La sobrerrepresentación de los apellidos correctos es evidente en todas las listas de Consellers del Govern de la Generalitat tras Govern de la Generalitat. En los cargazos y carguitos. En subvenciones y contratos públicos. El apartheid de lo “español” es rutinario. La Cataluña institucional es de propiedad del nacionalista-catalán de apellido viejo. No acoge a herejes. Como prepotente acosador, nos ridiculiza, desprecia y margina sin contención. Ahoga nuestra representación política, imbricación institucional y expresión cultural. Son verdaderos tiranos con sesgo xenófobo y clasista manifiesto, que brota aquí y allá sin que perciban siquiera su expresión por ser algo ideosincrático, como corresponde a todo nacionalismo. Su “common sense” de la vida. Ahora resulta que en español no hay expresión para el término catalán “enraonar”, porque su significación no forma parte de las habilidades propias de un castellano-hablante, esto es, de nosotros, el servicio de los amos. Los hijos de porteras y obreros desarrapados.

“Els nens d'un any encara no enraonen”, es el ejemplo que pone el Diccionario Larousse de catalán en la primera acepción de esta palabra singularmente catalana que no tiene correspondencia en lengua española, ni seguramente en ninguna de las más de tres mil lenguas que se hablan en el mundo. ¿Pero en qué escuela habrá aprendido estas memeces la ilustre inconsciente? Pregunta retórica. A “l’Escola Catalana” que es como “la panxa del bou, on no hi neva ni plou”, y se cultiva la hispanofobia. Da que eso se lo escuchó a algún/a ‘mestre’ engañanecias. En el nacional-catalanismo todo es cartón piedra, lloros falsos, vulgaridad desacomplejada, y lo que haga falta para continuar con nuestro sometimiento. ¿Cuándo inició Cataluña esta locura de desgarro cívico a la turca?  Como decía Aristóteles, en este tema, el mejor método de investigación es estudiar las cosas en el proceso de desarrollo desde sus orígenes. Diagnosticar bien los fomes puede ayudar a poner remedio a la infección si alguien tiene esa intención sincera, que lo dudo. Mi visión obliga a remontarse hasta la aprobación del malhadado Estatuto de Autonomía del 2006. Por supuesto tiene raíces más profundas, pero allí está el arranque de la partición pública del cuerpo cívico catalán.

Nunca fue como pretendió el pobre Pascual Maragall “un clam del poble”, sino algo pretendidamente ingenioso que se sigue pagando por no haberse enmendado a tiempo. Vamos, una “boutade”. Llegado el momento de su validación por referéndum sólo logró movilizar un magro 48,8% del demos catalán. De esa casi mitad de participantes, el 73,9% votó a favor, pero un 20,76% lo hizo en contra y otro 5,34% votó en blanco. Esto quiere decir que nada más un 38.8% del cuerpo electoral dio por válida la propuesta. Se debió haber parado antes de su convocatoria, tras constatar que el PPC -tampoco ERC- daba apoyo al texto, pero eso implicaba reconocer errores, pagar precios políticos y desarrollar una dosis mínima de empatía hacia “los otros”, los que votaron en contra, votaron en blanco o se abstuvieron, que eran mayoría abrumadora. En Cataluña es tan difícil como en cualquier otro espacio político reconocer errores y pagar por ellos; pero lo más complicado políticamente es desarrollar un mínimo de empatía hacia los catalanes que no sentimos “La crida del Estatut”, ni de las procesiones de fe posteriores: los 11Ss, el 9N, el 1O; las “vagues de país”; la DUI, etc.. Pero no nos adelantemos.

La institucionalidad nacional-catalanista, que son clase bien gauche divine incluida, se había acostumbrado desde la transición a dirigir la polis sin la concurrencia de los deseos de una mitad social, la no nacional-catalanista, así que decidió seguir haciendo lo que había hecho siempre: pastorearla como a un rebaño. Nació así el Estatut  demediado sociológicamente, embrión de la partición futura de nuestra civilidad y previo al Estatut expurgado jurídicamente por el TC. El ápice de la raíz de la escisión cívica actual catalana, es igual que lo repitan, no fue la Sentencia del TC del 2010 sino el desprecio mostrado a la mitad no nacionalista tras el fracaso de participación en el referéndum del 2006. La otra afirmación no es más que una maniobra política para desviar culpas a terceros. Con la decisión del TC la mitad predominante, aunque no mayoritaria de Cataluña, sintió límites a los placeres onanistas a los que se acostumbraron desde la tierna infancia autonómica, y aún antes desde el tardofranquismo, que es de donde viene para la mayoría de ellos su preeminencia institucional, social y económica; y antes aún del franquismo bajo palio montserratino.

Aquella sentencia, con ello, cumplió bien su función protectora de la Constitución de 1978 y de los derechos y libertades fundamentales de la mitad catalana no nacionalista abandonada a su suerte por el Gobierno central y las Cortes, a la que se quiso conculcar una porción más de sus derechos constitucionales con la aprobación del nuevo Estatut. Por suerte, la profesionalidad del TC aseguró firmemente su respeto frente a posteriores y peores abusos en ciernes que ahora todos conocemos bien. Sin su entereza, la postración del Gobierno central de ZP y la dejación del PSOE en las Cortes -entonces como ahora con una mayoría débil- hubieran permitido reforzar aún más los púlpitos corruptos de la Generalitat desde los que se esperaba seguir con la encomienda perpetua de los Indios que se creen que somos la otra mitad catalana.

El nacional-catalanismo está acostumbrado a una sociedad desigual en la que ellos se reparten la honra, el poder y el dinero ad libitum -hay miles en primera fila para comulgar-; y humillan a la grey pagana obligándonos a escuchar desde el exterior las admoniciones que nos corresponden. El Estatuto expurgado tiene así dos virtudes que hay que poner en valor; se enmarca ahora válidamente en la Constitución Española de 1978, y podemos entender que la ligerísima poda a que fue sometido incorporó a los no nacionalistas como parte de la base legitimadora social del pacto autonómico revisado en la medida en que se dio acogida a su pretensión esencial, que fuera un Estatuto plenamente constitucional. Y no se puede decir que la decisión del TC, por sí misma, expulsara a los que votaron a favor del Estatut en el referéndum. La razón es que todos ellos, cuando votaron, reafirmaron que Cataluña está “constituida en Comunidad Autónoma de acuerdo con la Constitución” (art. 1 del Estatut). Así que el voto a favor se emitió bajo una convicción jurídica y un error de derecho. La convicción era que el Estatut debía estar plenamente “de acuerdo con la Constitución”. El error, invencible para el votante, creer que lo estaba. Lo que debe primar, tras el expurgo constitucional, es la convicción, que ahora está colmada. El error ha sido subsanado.

Más tarde, la preparación ritual para el tajo en canal del cuerpo social catalán tuvo su rito iniciático en las vergonzantes sesiones del Parlament de Catalunya de 6 y 7 de septiembre de 2017 que condujeron a la aprobación de la Ley de Referéndum y la Ley de Transitoriedad. Erdoganismo puro. Sajaron en público y en directo nuestras cuerdas vocales no sumisas  -como me contaron que se hacía antes con los perros en Suiza para asegurar el beatífico silencio nocturno de sus ciudades- en la institución política catalana que hubiera debido funcionar como foro para el ejercicio de la libertad de ideológica y de expresión de nuestros representantes democráticos. Una humillación así no se debe olvidar jamás. Debe formar parte de lo imborrable de nuestra memoria colectiva, la de los no nacionalistas.

Después, el monstruoso, abyecto e irracional, Referéndum ilegal del 1 de octubre y la salvaje Declaración Unilateral de Independencia del Parlament de Catalunya de 27 de octubre de 2017 fueron la bala de cañón turca que impactó de pleno en el pecho del Principado catalán y desgajó por la mitad, décima arriba décima abajo, nuestro cuerpo cívico, como sucedió en la novela de Ítalo Calvino.

Es curioso porque, igual que en El vizconde demediado, la mitad ciclópea independentista, como Gramo, la mitad que es inmediatamente reparada tras la división y que resulta ser la que disfruta haciendo daño, sigue hoy convencida de que no ha perdido algo relevante tras la división. Una vez suturada su herida por la cirugía reparadora del poder que otorga la Generalitat ha vuelto al Castillo para mandar a placer y hacer cumplir sus designios, como si nada hubiera sucedido en la última década. Sin turbación ha dejado abandonada a su otra mitad en la pila de cuerpos muertos del campo de batalla. Eso tampoco debe caer en saco roto. Hay que recordárselo a nuestros hijos. Que se lo expliquen luego a nuestros nietos. Así se preservará el recuerdo para la historia de Catalunya de hasta dónde llegó la psicopatología colectiva nacional-catalanista.

Que cuando un maestrillo nacional-catalanista -abundan-, un mercenario de la pluma a sueldo de la ‘Gene’, un político “aymericho” o un seudo-historiador, les quiera lavar el cerebro con el 1O, les respondan sin miedo preguntándole qué hizo él el 6-7 de septiembre del mismo año para evitar la violación pública de las más básicas reglas de la democracia parlamentaria, que es lo que cuenta en la Europa Occidental. Que les expliquen que brindaron con cava por la humillación antidemocrática inferida a sus padres y abuelos. Que saltaban de júbilo viéndolo todo en Cubavisión3. Que se jactaban de su hazaña de ‘mearse’ (con perdón) en las leyes de todos. Qué se comportaron a centenares de miles como si fueran dueños de las vidas del resto de catalanes.

 

(Este es el artículo IV  de la Cuatrilogía Turca)

 

Artículos anteriores

España, Turquía y Cataluña.

Cataluña demediada.

El pozo

 

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9 Comentarios

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#3 Decebut, bcn (tbn), 17/07/2021 - 00:26

¿Cuándo se inició esto? En el 59, cuando el franquismo catalán se dio cuenta de que los tiempos empezaban a cambiar y que había que distanciarse del régimen; llevan desde entonces despistándonos con sorprendente éxito.

#2 BEJOTA, bcn, 15/07/2021 - 13:23

PERE ARAGONÉS:"LOS QUE RECHAZAN LA REPUBLICA CATALANA ,QUE SEPAN QUE LA R.C. NUNCA LES RECHAZARÁ." NO SE PUEDE SER MÁS CÍNICO.USTED Y CUALQUIER OBSERVADOR SABE QUE HAY UN ACUERDO NO ESCRITO PARA MARGINAR (O IGNORAR) A LOS QUE NO PERTENECEN A SU TRIBU EN EL MEJOR DE LOS ESCENARIOS;EN EL PEOR , EL LINCHAMIENTO ESTA GARANTIZADO.

#2.2 Pepe, Andorra, 15/07/2021 - 20:23

El q se pone a dar, se pone a recibir.

#2.3 Antifa, L'h, 15/07/2021 - 23:57

Bejota, pacto no escrito??? No hombre no, escrito por ti, para justificar las sandeces que dices y poder cargar te la democracia en Catalunya

#2.5 pepe, Andorra, 22/07/2021 - 14:25

mira tu, el de los unicornios negando la realidad. No se puede uno cargar lo q no existe y en Barcelona y condados de alrededor no hay democracia desde q un voto en lerida vale el doble q uno de Barcelona, si alguien dice sandeces por aquí, eres tu, antifaz, eres tu el cree en unicornios y niega la realidad, q yo he sufrido personalmente.

#2.6 pepe, Andorra, 22/07/2021 - 14:26

y si q es un pacto y ademas esta escrito, pero es como el de hitler y stalin cuando se repartieron polonia, es secreto. Como las actas de ETA q estan en Suiza. Obras son amores y no buenas razones, la exclusión de facto del español de todo el orbe administrativo o el acoso a los q montan chiringuitos por la selección de España, ¿Sigo?

#2.7 pepe, Andorra, 22/07/2021 - 14:28

y tampoco acierto a entender pq discrepar de algo o alguien supone ser una amenaza para la libertad, q es mas importante q la democracia, pq democracia tiene muchas interpretaciones y la democracia q entiende Antifaz es igual q lo q entendia Ulbrich o Janos Kadar.

#2.8 pepe, Andorra, 22/07/2021 - 14:30

y por favor, si hay algun psicologo profesional, o psiquiatra, q tome buena nota del comentario este de antifaz, pq denota cierto infantilismo en la respuesta, esto de coger la palabra del otro y retorcerla, es algo mas propio de un niño de diez años q no de un adolescente de 22, q es la edad q debe tener el interfecto en cuestión.

#1 pepe, andorra, 15/07/2021 - 13:18

el mal triunfa, pq las buenas personas, no hacen nada. Si la imposición lingüística existe, es pq los hispano parlantes nos hemos bajado los pantalones y no luchamos por nuestros derechos, lo medas es retorica hueca y barata. ¿Y quien es el responsable de q las asociaciones no luchen por sus derechos? Pues los políticos como el PP,q nos han vendido