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La Puntita · 31 de Agosto de 2019. 11:43h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

El árbol caído del proceso

 


Catalunya es actualmente un árbol caído.

Pero no a consecuencia de una guerra o una catástrofe natural.

Como Pujol que, en los años 40, subió al Tagamanent y vio el sitio arruinado por la guerra y el paso del tiempo.

O la Barcelona vencida de 1714 que describe Ernest Lluch en sus libros.

No, en éste caso ha sido por la incompetencia humana.

Han fallado estrepitosamente nuestros representantes políticos. Incluidas también algunas mujeres: Marta Rovira, Anna Gabriel. Las que más gesticulaban.

Porque si Carles Puigdemont se quería suicidar políticamente era muy libre de hacerlo.

Pero, como presidente de la Generalitat, nos representaba a todos. También a los que no le habían votado.

Por eso

¿Qué esperaban?

¿Que el Estado no actuaría?

¿Que el Gobierno español permanecería impasible?

¿Que la justicia no se pondría en marcha?

¿Que Europa nos recibiría con los brazos abiertos?

Fueron uns ingenuos, unos pardillos o peor todavía: unos inconscientes.

¿Estamos ahora mejor o peor que antes del 2017? Bueno, a todas luces peor.

Parálisis gubernamental, incertidumbre política, inseguridad económica.

Todo ello aderezado on una nueva crisis que se vislumbra en el horizonte. Nos va a pillar amb els pixats al ventre. En bragas.

Catalunya es, en estos momentos, un país a la deriva. Sin rumbo fijo. Que va dando bandazos.

Y una pregunta para el sector indepe más hiperventilado: ¿Estamos más cerca o más lejos de la independencia? Más lejos.

La independenica ahora es imposible. El Estado ya no dejará pasar ni una. Fíjense que Torra, excepto en lo de colgar una pancarta, no ha traspasado ninguna línea roja. No se atreve.

En Bruselas han llegado también a la conclusión de que los catalanes son un incordio. Ningún gobierno europeo apoya la causa independentista.

Como decía ayer el colega y maestro Antonio Franco en un artículo en El Periódico ahora los catalanes tenemos fama de “conflictivos, desunidos, quisquillosos”.

No hay ningún país del mundo que tenga dos presidentes o dos gobiernos: uno dentro y otro en el exlio. 32572-screensnapz036.jpg

Nadie en Europa se cree la cantinela de TV3 de que son “presos políticos y exiliados”.

Lo del gobierno en el exilio les recuerda a los gobiernos en el exilio que había en Londres durante el III Reich: el polaco, el checo, el noruego, De Gaulle. Nada que ver.

En la UE deben pensar que estamos zumbados.

¡Aquí hemos proclamado el “Espanya ens roba” o ido a manifestaciones con bolsas de Chanel bajo el brazo! Aquella portada famosa de La Vanguardia.

65245-screensnapz038.jpg ¡Torra, nada más llegar, aseguró que Catalunya vivía una crisi humanitaria! ¡Cómo Eritrea o Sudán de Sur!. Nadie en TV3 se atrevió a replicarlo.

Por eso, ¿cómo se arregla esto?

Bueno, por una parte haciendo autocrítica.

El independentismo tiene que hacer acto de contricción. Una autocrítica sincera.

Luego decir la verdad: no se puede hacer la independencia con sólo el 47% de los votos.

Yo creo que ni con el 47% ni con el 51%. Tendrían que ser un porcentaje más alto. Como mínimo del 70%. Con el 80% habría sido imparable.

Estos es Europa occidental. No es el Caucaso ni los Balcanes. Aunque sospecho que allí tampoco los dejarían con el 47% de los votos.

La UE la han hecho los Estados y con los quebraderos de cabeza que tienen -Trump, Putin, refugiados, ultraderecha, etc- lo último que quieren es otro follón con los catalanes.

Los indepes tienen que dejar de marear la perdiz, sacar pecho, inflar expectativas.

Por supuesto habría que rebajar también el tono en medios publicos y privados -como Rac1- lo que incluye como mínimo el cese de Vicent Sanchis.

A veces he llegado a pensar que lo que quieren en TV3 es que los catalanes acabamos pegándonos entre nosotros.

¿Cómo puede ser que Pilar Rahola tenga 90 minutos de monólogo a la semana?

Quer la periodista que compartió paella con Pugidemont en Cadaqués, Helena García Melero, presente el programa de tarde. ¡Y haga la publicidad institucional de la Generalitat!

¿Cómo puede ser que, si el independentismo sólo tiene el 47% de los votos, sea inmensamente mayoritario en las tertulias de TV3? ¿La tele no es de todos?

¿Como puede ser que hasta los TN engañen o manipulen? Recuerdo el día que dijeron que los obispos catalanes estaban a favor del referéndum. Era mentira. Estaban a favor del diálogo pero no necesariamente del referéndum.

O aquel otro -también con Toni Cruanyes al frente- que aseguraron que la alcaldesa de Berga había sido detenida por colgar la estelada en la fachada del ayuntamiento. No, había sido detenida porque no se presentó cuando la citó un juez. Y no una sino dos veces. Le pasaría a cualquiera.

¿Cómo puede ser que presentadores o estellas de de TV3 insulten a diputados de la oposición?

La responsabilidad, en todo caso, no es sólo de Vicent Sanchis sino de todo el equipo directivo.

Tampoco he oído, durante los siete años de proceso, la más mínima crítica individual o colectiva por parte de los trabjadores, el comité de empresa o el comité profesional. Un silencio glacial.

Pero si pusieron pancartas de “Això va de democràcia”.  No, no iba de democracia. Iba de independencia. Lo saben hasta ellos. tv31.jpg

E Inés Arrimadas, entonces jefa de la oposición, reveló durante una entrevista que los pasillos estaban llenos de lazos amarillos. Símbolos políticos al fin y al cabo.

Un día unos colegas de una televisión francesa pillaron carteles de Jordi Cuixart y Jordi Sánchez en la redacción.

Y Carles Prats, otro presentador, alegó que también había de Mandela y de Trump

Yo he llegado a la conclusión de que no te puedes fiar de nadie de TV3. De nadie

No sé si han visto que la cadena se a llenado este verano de redactores jóvenes.

Yo pillé a uno el otro día, el 26 de julio cel 2019, hablando de “presos políticos y exiliados” en una pieza sobre un festival de música en Sitges. La culpa no es sólo suya, claro, es de los jefes. Han aprendido de Terribas. Es el modelo a seguir. 76424-screensnapz041.jpg

Hay que poner freno a todo esto.

O los catalanes acabaremos matándonos entre nosotros.

El resultado final no sería la independencia si no un enfrentamiento entre catalanes.

El independentismo tiene que aceptar que no ha conseguido sus objetivos. Que el proceso no nos ha llevando a ningún sitio. ¡Lo reconocía hasta Carod!

La culpa no es de Madrid sino de más de la mitad de los catalanes que no están convencidos ni de los objetivos ni de los métodos.

Que se olviden de una vez por todas de lo de ensanchar la base social. Sobre todo a través de TV3. Han quemado a la gente.

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14 Comentarios

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#18 el último que cierre, Canovejas, 05/09/2019 - 02:22

Van camino de conseguir otro récord Guinness: el de "COLECTIVO QUE LLEVA MAS TIEMPO SIN PERCIBIR EL RIDICULO". Ya consiguieron el récord de "CANSINOS SIN FRONTERAS" y el de "IMBÉCILES PIDIENDO RECONOCIMIENTO".

#16 Telamarinera , Vng, 03/09/2019 - 19:57

Los listillos ocuparon los sitios q los grandes actores dejaron por desidia.
Si los Roca, los Lopez Burniol, Los Vanguardia, ....... hubieran hablado, los listillos y sus “cosas” no hubieran ocupado espacios sin dificultad.
Somos consecuencia de la inacción.

#15 Pepe, Alacant, 03/09/2019 - 10:39

Ni se arregla ni se arreglará, porque sería necesario tomar dos medicinas muy amargas, humildad, y lucidez, y eso es una humillación intolerable entre los partidarios del prusés. El prusés seguirá, ya veremos si a mejor o a peor, pero en cualquier caso el declive de Cataluña es irreversible.

#14 Sergi Sergio, Barcelona, 02/09/2019 - 19:33

Porque son una banda de listillos, de espabiladillos que pensaban que el Estado era un broma, que la Justicia era otra broma, que ellos eran mas listos y astutos que nadie, que no les iba a pasar nada y que sus fechorias quedarian en una simple multa. En fin, unos cracks, como siempre.

#10 Joan, BCN , 01/09/2019 - 00:05

Rius, fixat bé amb l'etimoigia de la paraula castellana "Cantamañanas". Es això: https://blogdeespanol.com/2011/10/ser-un-cantamananas/ "la persona que, llevada por la inconsciencia, se compromete a hacer cosas que es incapaz de realizar. Se utiliza, también, con el significado de “ser fantasioso, informal, indigno de crédito” como indica