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La Puntita · 14 de Noviembre de 2020. 22:33h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

El declive de La Vanguardia

 

 

Yo quiero mucho a La Vanguardia

Es el periódico que comprábamos en casa de pequeño.

Mi padre, sentado en su butaca, se parapetaba detrás de las páginas de huecograbado.

Y trabajé durante casi quince años en la histórica redacción de la calle Pelayo.

Pero he llegado a conclusión de que ya no se puede leer.

Hoy, por ejemplo, abren en portada con el titular: “El FMI pide a España más gasto público hasta que vuelva a crecer”.

Es cierto que no me he leído el informe original.

Y que, como todo informe de un organismo público, debe ser una de cal y otra de arena.

Aunque en El País -que tampoco es que sea el ABC- titulan al menos: “El FMI advierte contra la subida de las pensiones y las nóminas públicas”.

Luego he topado con un artículo -el más extenso de la sección de opinión- sobre la “Impunidad judicial”.

Confieso que, a primera vista, no he reconocido al autor: Ignacio Sánchez-
Cuenca.

En las firmas deberían poner al menos la profesión. Hasta quizás de qué pie cojea.

Seguramente es culpa mía el desconocimiento.

He tenido que recurrir a la wikipedia para saber quién era.

Tiene una abundante bibliografía.

Incluso uno que en su día generó polémica: “La desfachatez inteletual”.

Por lo tanto, en efecto, mea culpa.

Aunque hasta con ver los medios en los que colabora para darse cuenta que está también ligeramente escorado a la izquierda. Para ser benignos.

Y me ha bastado leer un despiece del artículo para ni siquiera empezarlo: “La actuación de los jueces en el conflicto catalán representa un caso palmario de abuso judicial”.

¡Pero si los jueces han sido los únicos que han estado a la altura con el proceso!

En algunos casos han sentenciado en contra. Como en el Supremo o con la inhabilitación de Torra.

Creo que por acumulación de pruebas y evidencias.

Mientras que en otras a favor

Si no que se lo pregunten al mayor Trapero.

O a Pugidemont. que lo acaban de exculpar del caso de las aguas de Girona.

Incluso a Turull. que lo eximieron en su día de alzamiento de bienes.

Los jueces juzgan de acuerdo a unas leyes.

Y sobre todo ser justos.

Hasta el juez Guevara, con su mala leche, ha estado a la altura.

“¡Aquí se respetan!” le propinó al abogado Cuevillas.

Así pues, debe ser el cuota progre. PSOE o incluso Podemos. Parece como si hablara Jaume Asens.

El domingo pasado ya le hicieron una entrevista al portavoz de los Comunes para presionar con los indultos.

El diario está haciendo una campaña indisimulada a favor y el artículo en cuestión es uno más.

Creen que será un primer paso para arreglar el "conflicto político”.

Lo ha dicho el director y hasta han publicado un editorial al respecto.

Personalmente tengo mis dudas.

Que conste que yo también estoy a favor.

Y los que tinene la inmensa paciencia de seguirme aquí o en youtube los saben.

Pero con condiciones: autocrítica, que no vayan pavoneándose de que lo volverán a hacer y sobre todo que dejen de dar la tabarra.

No hay arreglo si no hay voluntad de arreglo.

En fin, el tercer disgusto que me ha dado La Vanguardia este sábado han sido las dos páginas en la sección de Sociedad vendiendo la Ley Celaá, la nueva ley de educación.

La octava. Un país no avanza si cada nuevo partido en el poder hace una ley a medida.

Y es curioso que la izquierda empiece siempre por la educación. Como si quisieran imponer un modelo de sociedad.

Pero es todavía peor en este caso: la ley se cargará lo poco que queda de la cultura del esfuerzo, que es básico para que avance una sociedad.

Basta leer entre líneas para darse cuenta de la auténtica naturaleza del texto -que quiere dar carpetazo a la de su antecesor- y como lo camuflaba el diario.

Incluso nace fracasada de salida: ¿Cómo van a destinar un 5% más del PIB antes del 2025 en plena pandemia?

Sin embargo hay ahora hay que adaptar la escuela a “las competencias personales, las capacidades, los orígenes y las circunstancias socioeconómicas y culturales” de los alumnos.

En otras palabras: hay que bajar el nivel por la inmigración.

No lo dicen pero es así.

¡¡¡No!!! No hay que bajar el nivel, hay que subirlo.

Hasta los sindicatos -¡los sindicatos!- dicen que promueve el “bachillerato gratis” y el “aprobado general”.

En cambio en La Vanguardia lo llaman “otra cultura de evalución orientada a formar y no a sancionar”.

Según el rotativo -y supongo que el ministerio- es la manera de combatir “las tasas de abandono escolar, las repeticiones de curso y las menos posibilidades de progresar hacia un educación superior”.

¿Eliminando el problema?

Es indudable que los hijos de padres inmigrantes han de hacer un esfuerzo suplementario para aprender el idioma.

Y que la mayoría proceden de ambientes socio-económicos desfavorecidos.

Incluso con brecha digital.

Pero no hay recompensa sin esfuerzo. Ni siquiera integración.

El propio diario dedica más atrás una página entera a los dos científicos alemanes de origen turco que han contribuido a la vacuna contra el covid.

¿Ustedes creen que lo hubieran conseguido bajando el nivel? ¿Poniéndoles las cosas fáciles?

Lo mejor de todos es que el escritor Quim Monzó, uno de los colaboradores del diario, ya publicó en el 2011 un libro en el que criticba que habíamos convertido la educación en “plastilina”

No hemos aprendido nada desde entonces. Al contrario.

A este paso vamos a acabar añorando el ministro Wert.

Quizá le faltaba tacto e incluso diplomacia. Por mucho que haya acabado de embajador ante la OCDE.

Pero me temo que tenía una idea más clara de la educación que su sucesora.

Se le nota, a La Vanguardia, demasiado acomódo con el poder. El de aquí y el de Madrid.

Y eso es letal para un medio de comunicación. A la larga se acaba pagando.

Por eso espero que Jordi Juan no sea su último director.

Le conozco desde hace muchos años.

Era un sabueso de la información. Cuando agarraba una presa no la soltaba. Tenía fuentes.

Cuando yo empecé con e-notícies era el que más conocía -junto a Pere Martí, entonces en el Avui y ahora en Vilaweb- el mundillo convergente. Y, por extensión, la política catalana.

Antes, la silla del director de La Vanguardia podía ser tan codiciada como la de la Caixa o la del Barça.

Pero me temo que ahora es una silla caliente, incluso eléctrica. Yo no me sentaría en ella. Le deseo muchos éxitos.

 

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16 Comentarios

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#13 Oriol, BCN, 20/11/2020 - 19:20

I vostè pensa que amb el Wert la cosa anava millor? Però si era un desastre, home! La dreta fa servir la retòrica de la "cultura de l'esforç" i tot això, però a l'hora de la veritat fan el mateix que els altres, és a dir, res.

#12 Benet S., Barcelona, 16/11/2020 - 15:39

La pàtina de la Vanguardia sempre ha estat la d'arrimar-se als personatges que en cada moment escalfen cadira i tenen les claus de l'erari public. Lamentablement ni en els moments mes critics de la historia s'ha sobreposat a decisions arbitraries. Desde Galisonga fins al Antic la via pendular ha estat unavergonyant tradició.

#11 M Pilar, Barcelona, 15/11/2020 - 20:06

Sr. Rius, me resulta sorprendente que no conozca a Sanchez-Cuenca. Además de la Desfachatez intelectual, tiene ha publicado un análisis del procés. Seguro que les gustará leerlo para ver de qué pie calza: "La confusión nacional". Algún indepe o indepa lo descubrió y empezó a hablar del "demos" que hasta entonces desconocia lo que era.

#10 Lepero, Barcelona, 15/11/2020 - 17:28

Política aparte,el suplemento dominical DINERO es solvente. Hoy trae un gran artículo de Xavier Ferràs sobre innovación (Una habitación a oscuras),un comentario de bolsa de Virginia Pérez (Pacto verde o "ecopostureo"),y otro artículo de Lorena Farràs (La cara B de los biocarburantes), todos ellos excelentes, entre otros placeres, al menos para

#9 Torrent(e), Salt, 15/11/2020 - 12:15

Yo recuerdo que en este diario salían muchos anuncios de casas de p...de señoritas.

#9.1 E.Pujol, Queralbs, 15/11/2020 - 15:01

De mamelles grosses? Jojojojojo...