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La Puntita · 11 de Febrero de 2021. 09:51h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

El día de la infamia

 

Ya está confirmado: Catalunya se encamina hacia un conflicto civil. Como auguró, por cierto, con enorme clarividencia José María Aznar.

Está por ver si será un conflicto larvado, enquistado, llegaremos a las manos o incluso habrá sangre.

Qué lejos quedan los días en que pregonaban la revolución de las sonrisas. Aunque con lo que bautizaron como batalla de Urquinaona empezó a desvanecerse.

Quizás incluso antes entre la ocupación del aeropuerto, el bloqueo de la frontera en La Jonquera, el corte de la autopista en Salt, los cortes del AVE o los sabotajes en Rodalies.

Personalmente tampoco subestimaría la capacidad de los catalanes de matarnos entre nosotros.

La Guerra Civil durante la Edad Media (1462-1472). El bandolerismo del siglo XVI. Barcelona o la ciudad de las bombas en el XIX. La Semana Trágica. La ciudad donde mataban por las calles en los años 20. El 6 de Octubre. Els Fets de Maig.

Incluso las mitificadas guerras de 1640 y 1714 fueron también guerras civiles.

Porque no parece que las próximas elecciones vayan a arreglar nada. Más bien lo contrario.

El sector indepe ha vuelto a empezar y el sector no indepe debe estar harto de que les digan españoles, colonos, súbditos e incluso ñordos. Sin olvidar las pedradas a Vox. Alentadas incluso desde TV3 con toda impunidad.

Así no es posible construir nada bueno.

El último ejemplo de este enconamiento es la firma que han estampado los partidos independentistas -incluso uno que no tiene opción electoral alguna- en un documento en el que se comprometen a no pactar con el PSC.

No hemos aprendido nada de la historia. Siempre repetimos los mismos errores.

Como aquella disposición del Pacto del Tinell firmado el 14 de diciembre del 2003 por Maragall, Carod y Saura. Yo estaba.

Había un anexo por el que se comprometían a “no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad” con el PP.

Ahí empezó a torcerse el Estatut porque, como saben, el PP votó en contra.

E hizo luego una campaña furibunda con recogida de firmas incluida. Entonces empezaron a romperse los puentes.

Luego está la firma ante notario de Artur Mas -el 16 de octubre del 2006- por el que se comprometía también a no pactar con el PP. Parece que el hombre iba con remordimientos de conciencia.

Recuerdo que, tras las elecciones, coincidí en una tertulia con Oriol Pujol -entonces figura emergente en CDC- y admitió que con esa estratagema habían perdido 40.000 votos según cálculos internos del partido. Genial.

Porque, además, los cordones sanitarios tienen en general un efecto contrario al deseado: refuerzan al agraviado.

Lo bueno es que, sin saberlo, a Salvador Illa le han hecho un favor. Cuando parecía que su campaña flaqueaba precisamente al final tras la polémica por no hacerse una PCR y Alejandro Fernández se erigía incluso en vencedor del debate en TV3.

Aunque lo increíble es que los partidos independentistas hayan sucumbido a una petición formulada por un perfil de twitter que tiene, a la hora de escribir esta columna, apenas 473 seguidores.

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Y de todos el principal error es el de la candidata del PDECAT, Àngels Chacón, que estaba haciendo una buena campaña y parecía que conseguía sacar a su partido de las cenizas.

Chacón -y el PDECAT- es víctima del propio marco mental que han creado en el que ningún indepe es capaz de desmarcarse.

No para de criticar el “caos” del gobierno -un gobierno en el que estuvo hasta el pasado mes de Septiembre- pero luego aclara que ella también está a favor de la independencia: para eso los votantes indepes ya tiene a JxCat.

Pero quedará para la historia la firma estampada por Laura Borràs (JxCat), Àngels Chacón (PDECAT), Dolos Sabater (CUP) y una de Primàries que no sé ni quién es.

En Esquerra se han cubierto en salud y han hecho firmar -o fue una iniciativa personal- a Sergi Sabrià.

Quédense con ellos. A ver cuántos siguen en primera fila de la política en las próximas elecciones. A estos, como a otras figuras del proceso, se los tragará la historia.

Basta con ver la lista de bajas de los últimos meses: Quim Torra, Eduard Pujol, Miquel Buch, Mariàngela Vilallonga, Alfred Bosch, Quim Arrufat.

Roosevelt, el día que los japoneses atacaron Pearl Harbour, acuñó aquella expresión del "Día de la Infamia". Pues bien: éstas son las firmas de la infamia.

Han sacrificado su propia carrera política. Hay que ser inmisericordes en la denuncia de esta manera de entender la política. Del todo vale. Del convertir el rival en enemigo. Del empecinamiento.

Yo modestamente lo seré. En estas actitudes me tendrán siempre enfrente. Con rencor no se construye nada bueno.

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11 Comentarios

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#11 Manolus, JESUS, 13/02/2021 - 23:15

Firman un pacto para no formar Govern gane quien gane, pero una vez que se haya constituido, mientras no haya otra firma, no hay limitación alguna para trazar pactos durante la legislatura. Mande quien mande.

#10 Oriol, BCN, 13/02/2021 - 15:21

Jo més que el Dia de la Infàmia penso que ha estat el Dia del Ridícul. L'únic que han demostrat és que no es fien els uns dels altres. Algú exigiria al PP un document comprometent-se a no pactar amb Bildu? O a la CUP un document comprometent-se a no pactar amb Vox? Volen impedir que ERC, o un altre, es desmarqui per fer govern amb el PSC i CC.

#9 Pepón, Bcn, 12/02/2021 - 12:22

El nacionalismo no deja de ser una ideología de ovejas. Una ideología sin discurso político. Un credo.

#8 Carles Fortuny, Palau de la Degeneralitat, 12/02/2021 - 01:07

"Está por ver si (...) llegaremos a las manos o incluso habrá sangre." Hace tiempo que digo que se está preparando a la perra para que sea una Perra Lliure. Vamos de camino a eso. También tengo claro que esto no es Euskadi, aquí al tiro en la nuca no le seguirá un cruzamiento de brazos por parte de los asesinados.

#7 Joan Ferrandis, BARCELONA, 11/02/2021 - 23:37

El próximo 14-F tenemos una gran oportunidad de echar a toda esta gente de las instituciones. Hemos de ir todos a votar. Hemos de convencer a nuestros familiares y amigos para que no se queden en casa y voten. El 14-F tenemos que hacerles pasar una mala noche. No se merecen seguir viviendo a costa del erario público.