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La Puntita · 5 de Agosto de 2018. 18:21h.

JOAN FERRAN

Joan Ferran

El vicario Torra

Hace mucho tiempo Jaume Sobrequés -cuando aún no había iniciado sus desplazamientos en pos del confort político- me aleccionaba a cerca de la diferencia existente entre los buenos políticos y los que no lo eran tanto. Sostenía, el veterano historiador gerundense, que era difícil y complicado en política llegar a compromisos y pactos con algunos personajes dogmáticos que moraban intelectualmente en mundos de fantasía. Aún le recuerdo, en el Salón de los Pasos Perdidos del Parlamento catalán, disertando sobre las virtudes del pragmatismo, y la flexibilidad, como el más genuino método para llegar a acuerdos beneficiosos para partes confrontadas. Me vienen a la mente aquellas consideraciones instantes después de leer la entrevista a Quim Torra, publicada en La Vanguardia. Ustedes me perdonarán, pero considero que las respuestas del presidente de la Generalitat están a años luz de lo que se supone debe destilar un político europeo del siglo XXI. Falto de habilidad y diplomacia, el mensajero del fugitivo, juega a amenazar con la unilateralidad cuando apenas se ha iniciado el tan solicitado diálogo con el Gobierno central. Pero eso no es todo, con la torpeza que le caracteriza en el uso del lenguaje, Torra tiende a banalizar el fascismo mientras minimiza los escraches de los CDR en las sedes de ERC. Pero cuando, el bisoño vicario de Puigdemont en la tierra, riza el rizo es cuando amenaza con desobedecer a los jueces. Flaco servicio a los presos, a no ser que se busque enconar el conflicto por intereses espurios.

Ya ven, he pensado en Jaume Sobrequés y en sus lecciones de historia en sede parlamentaria. En aquellos tiempos mi colega -aun no poseía la Creu de Sant Jordi- glosaba la figura de Tarradellas y abominaba de los políticos de ideas esquemáticas y rígidas. Releo de nuevo La Vanguardia y ese montón de respuestas que nada bueno presagian. Las declaraciones de Torra se me antojan más propias de un marchante de ratafía que no de un político ‘comme il faut’. Sí amigo lector, en política todo es negociable, siempre y cuando no se traspase aquella conocida línea roja que nos llevaría al caos. Pero los vicarios, ya se sabe, ejercen las funciones de otros y rara vez con carácter propio…

 

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1 Comentarios

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#1 M. Pilar, Barcelona, 06/08/2018 - 16:41

El tiempo de un artículo tuyo a otro se me hace eterno. Qué capacidad pedagógica de aquello que cuentas!!!