La Puntita · 7 de Mayo de 2022. 22:16h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

Elsa, la llorona

 

Jordi Cuixart tenía razón: el proceso ha sido un tsunami.

La última que se ha llevado las olas, a la hora de escribir estas líneas, es Elsa Artadi.

Hasta ahora alcaldable de Junts por Barcelona.

A mi hizo mucha gracia cuando, en la rueda de prensa de despedida, dijo que “no puedo más” y que "no tengo la energía para seguir”.

¡Coño! ¿Y el resto de catalanes, que hemos estado aguantando estoicamente el proceso durante diez años?

Más que estoicamente; nos han ignorado, pisoteado, ninguneado, insultado desde medios públicos.

En resumen, nos han tratado como a imbélices.

Para los indepes más de la mitad de Catalunya somos imbéciles y ellos deciden qué nos conviene.

Se han apropiado de la Generalitat,  del Parlament -a cuerpo de rey: los sobresueldos, las dietas, los sindicos, el hijo de la seretaria general-, de TV3, de los Mossos, de la escuela, de las instituciones.

Desde luego, si está deprimida que se recupere. Muchos ánimos.

Pero Elsa Artadi es ejemplo de la clase política que nos ha llevado al desastre.

O sea que menos lágrimas.

Caracterizada, entre otras, por la falta de fuste y consistencia.

¿Éstos querían llevarnos a Ítaca?

En su caso siempre ha rehuido todas las responsabilidades.

Puigdemont pensó en ella como presidenta.

Dijo que no.

Nos endilgaron a Torra.

Luego tenía que ser vicepresidenta del gobierno con Pere Aragonès.

También se acojonó y se refugió en el Ayuntamiento de Barcelona.

En teoría para conquistar la alcaldía para Junts. Bla, bla, bla.

Por Sant Jordi todavía vi un stand gigante de su en Rambla Catalunya. Lo que debió costar.

Ahora los ha dejado también tirados a un año de las municipales.

Por eso no voy a participar, ni mucho menos, en esa campaña por hacerle la rosca: los de Junts, los de TV3, hasta Ada Colalu.

Hace apenas un mes denunciaba a la alcaldesa en la Oficina Antifrau.

Y hace unos días todavía nos daba la tabarra con el catalangate.

Me ahorro todas las preguntas que no me contestó cuando era portavoz del Govern -entonces era un valor en ascenso- porque sus sucesoras han batido todos los récords. Incluso en la descortesía.

Un día, a la salida precisamente de una rueda de prensa, me la encontré en la Plaza Sant Jaume.

“Elsa, alguien debería decir la verdad sobre el proceso”, le dije.

Se me sacó de encima con una sonrisa.

Por eso, yo no lloraré por ella.

Y sospechoso que una buena parte de los catalanes, tampoco. Más bien estamos un poco hartos de tantas lágrimas.

Las de Elsa Artadi, las Oriol Junqueras aquella vez en Catalunya Ràdio, las de la abogada de Trapero.

Como aquellos futbolistas o toreros que lloran cuando se retiran.

Deberían llorar, sí, pero por el daño causado. No por las consecuencias individuales sino colectivas de sus actos.

 

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6 Comentarios

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#7 Sergi Sergio, Barcelona, 10/05/2022 - 14:06

Para llorar de verdad estamos todos los catalanes con el destrozo que han hecho todos estos incompetentes, han trinchado Catalunya y ahora todos se iran yendo a sus casitas o pirandose fuera dejando el pais hecho una ruina.

#6 Fernando Bergasa, Barcelona, 08/05/2022 - 18:02

Es una pija. Se encaprichó de la política, y ahí estuvo. Ahora, en cambio, pintan bastos, el barco se va hundiendo poquito a poco, así que más vale salvar el pellejo. No lo sé, pero imagino que debe tener algo bueno en el sector privado. Esta gente siempre sale indemne del tsunami (este sí) que se está tragando a toda la sociedad catalana.

#5 barcelonés, Barcelona no es Cataluña, 08/05/2022 - 17:41

Cataluña, tierra de parásitos y tierra de cretinos que se tragan sus trolas sobre la secesión

#4 Capit@n España, 84.000 millones de deuda, 08/05/2022 - 10:30

Para lagrimas las de la fugada Marta Rovira....eso si que fue una puesta en escena !!!! Lagrimas de cucudrulu.

#3 Marcial Heredia, en tierra de cuñaos, 08/05/2022 - 09:43

En Harvard no los preparan para morir por Cataluña. Si la independencia de Cataluña exige el sacrificio de una guerra, hay que ir a la guerra. Lo dice la Ponsatí. Y quien no esté dispuesto a darle el gusto, que se aparte y llore.