La Puntita · 26 de Septiembre de 2022. 10:29h.

JORDI GARCIA-PETIT PÀMIES

Jordi Garcia-Petit Pàmies

Especulaciones en torno a un nuevo tripartito

Conmoción mayúscula en la política catalana. El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, al tomar la palabra en el inicio del debate de política general de hoy martes 27 de septiembre ha formulado la siguiente declaración: “Davant els persistents entrebancs de Junts a l’acció del Govern de la Generalitat i atès el prioritari l’interès general del poble de Catalunya, he pres la decisió de dissoldre el govern de coalició amb Junts i demanar el suport parlamentari del PSC i d’En Comú Podem per governar fins a les properes d’eleccions al Parlament”.

La intervención de Aragonès ha provocado de inmediato un alud de reacciones, de sorpresa, incluso entre los diputados de ERC, de alivio, de aplauso o de rechazo, según la bancada. La presidenta interina del Parlament, Alba Vergés, se las ha visto y deseado para contener el sonoro guirigay y ha suspendido temporalmente la sesión plenaria para convocar de urgencia la Mesa. Los diputados de Junts han abandonado el hemiciclo con evidentes muestras de enfado.

La declaración y los hechos son un relato ficticio, pero en toda ficción hay elementos reales, sin los cuales el relato resultaría demasiado inverosímil. Aquí los elementos reales son la olla de grillos del (des)gobierno independentista de ERC y Junts y, apartado Junts, una fórmula de tripartito, en coalición o con acuerdo parlamentario, como una alternativa posible.
Los tripartitos precedentes entre PSC, ERC y ICV-EUiA tuvieron mala prensa en su momento y tienen mala memoria hoy, en parte infundada.

El primer tripartito, presidido por Pascual Maragall (diciembre 2003-mayo 2006) estuvo marcado por la negociación del nuevo Estatuto y por las deslealtades de ERC. Josep-Lluís Carod- Rovira, Conseller en Cap, siendo presidente en funciones por ausencia de Maragall en viaje oficial, llegó a reunirse en Perpiñán en enero de 2004 con representantes de ETA. Maragall lo cesó.

El segundo tripartito, presidido por José Montilla (diciembre 2006-diciembre 2010) siguió marcado por las deslealtades de ERC, que pretendía celebrar un referéndum soberanista no contemplado en el acuerdo de coalición, y, además, tuvo que afrontar la crisis económica de 2008 y la Sentencia del Tribunal Constitucional de junio de 2010 sobre el Estatuto de 2006.
En ambos tripartitos la agenda social quedó desdibujada por las circunstancias y el contexto general.

Aunque la política hace extraños “ménage à trois”, la constitución ahora de un gobierno tripartito tendría que afrontar dificultades ideológicas y prácticas, puede que insuperables. Las posiciones de ERC constituirían el principal escollo.

Las últimas elecciones al Parlament las ganó el PSC, por lo tanto, la presidencia de la Generalitat correspondería a Salvador Illa y Pere Aragonès tendría que cedérsela y conformarse con una vicepresidencia o apartarse.

ERC sigue pretendiendo la celebración de un referéndum de autodeterminación para la independencia de Cataluña, al que se opone el PSC y En Comú Podem lo avalaría, si fuera pactado con el Gobierno de España. En todo caso, el referéndum no podría figurar en un programa de gobierno con el PSC, por lo que ERC tendría que aparcar el referéndum o renunciar al tripartito.

La agenda social debería ser preferente. Las carencias en sanidad y dependencia y los más de 2,2 millones de catalanes en riesgo grave de pobreza son algo insoportable moral y socialmente, y ERC, que no hizo nada a su paso por el govern y la presidencia de la Generalitat, tendría que aceptar medidas que hasta ahora ha rechazado.

La negociación con el Gobierno de España desde un tripartito obligaría a ERC a abandonar la exigencia de “amnistía y autodeterminación”, que dice tenerlas por irrenunciables.
A todo ello, habría que añadir una difícil cohabitación interna del supuesto tripartito. ERC y, en menor medida En Comú Podem, tendrían que atemperar su republicanismo antimonárquico -que no es lo mismo que un republicanismo civil que compartiría el PSC. Los plantes institucionales al jefe del Estado, que tan caros le salen a Cataluña, tendrían que cesar.

En octubre de 2010, José Montilla, al enterrar por ingobernable el tripartito que presidía, señaló al PSC la ruta para nuevos tripartitos: “no cambiar los principios” y un govern “sin más alma que el catalanismo social”.

Joan Reventós, referente moral de la democracia y del PSC, decía que “ERC no es de fiar”. Lo había experimentado en carne política propia.

Y, no obstante, pese a todos los precedentes y prevenciones apuntados, sacar a Cataluña del pozo del independentismo y del desgobierno es la prioridad absoluta, para atenderla no habría que descartar ninguna fórmula.

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4 Comentarios

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#3 Andrea, Barcelona, 27/09/2022 - 16:08

Imposible que ERC renuncie a tantas cosas. Su ombligo es lo más importante, lo demás no importante. Y desde luego Joan Reventós tenía toda la razón del mundo de ERC no se puede esperar nada bueno, sobre todo de la E

#2 pepe, Andorra, 27/09/2022 - 11:10

El mundo en guerra, el totalitarismo estatista, avanzando en todos los frentes y aquí el caballero, hablando de los galgos y podencos del señor feudal local. Al final, lo de acercar la administracion, cachondos, al ciudadano, q es el esquema de justificacion para imponer las autonomias, se ha quedado en q solo sirven para enchufar politicos y gasto

#2.1 Andrea, Barcelona, 27/09/2022 - 16:04

Si, si, mucho hablar en contra de las autonomías y chiringuitos, pero a la que se puede ejercer uno no se resisten: caso Vicepresidencia de Castilla León, aun no teniendo ninguna función reconocida.

#1 Timbaler , Bcn, 26/09/2022 - 16:01

ERC deberia reflexionar sobre las palabras de Cambó: el separatismo en los pueblos es como el suicidio en los individuos, un acto de desesperacion, casi de irresponsabilidad.