La Puntita · 27 de Mayo de 2021. 11:05h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

Indultos forzados

Turull y yo, en la Diada del 2015. Eran otros tiempos

 

Cuántas veces, a lo largo de los ya más de de diez años de proceso, me he sentido el loco de la colina.

La última con los indultos.

Que conste que, a pesar de todo, estoy a favor.

A la mayoría de los condenados les conozco personalmente. Y tenía buena relación personal como pueden ver. Más allá de las distancias necesarias entre el político y el periodista.

Siempre, claro, que se den algunas condiciones imprescindibles: que dejen de dar la tabarra, que sirvan para pasar página, que no vayan de héroes por la vida y que sean conscientes del daño causado.

En resumen: tengo mis dudas de que sirvan para arreglar el problema.

Ahora el Supremo ha vuelto a poner los puntos encima de las íes. Sabe mal decirlo pero en todo el proceso de los pocos que han estado a la altura han sido los jueces. Dicen: mire a usted, de acuerdo con las leyes, le corresponde esta pena.

De entrada parece, en efecto, que sea lo más normal del mundo ir concediendo indultos.

En España hay unos 50.000 reclusos -más de 8000 en Catalunya- y todos deben andar aguardándolos como agua de mayo: ¿Si los presos del proceso sí por qué ellos no?

Ya lo dijo el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, había que abordar el tema “con naturalidad”.

Y el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apostó el martes por medidas de gracia frente a “venganzas o revanchas”.

Ergo, los jueces de la sala segunda del Supremo son unos revanchistas. Qué manera tan chusca de presionar al tribunal.

Qué lejos quedan, presidente, los días en que no había un “conflicto político” en Catalunya sino que era una “crisis de convivencia”.

Pues bien, he tenido ocasión de leerme las 21 páginas del informe del alto tribunal. Incluso, si a alguno de ustedes les apetece, aquí tienen un resumen en vídeo.

De entrada sorprende cómo lo condenados piden el indulto por personas interpuestas.

A Junqueras unos colegas de la prisión de Lledoners agrupados en un partido con las siglas JES (“Justicia Económica Social”). Debe ser un partido creado ad hoc.

A Forcadell sus predecesores en el cargo: Joan Rigol, Ernest Benach, Núria de Gispert. Todo queda en casa.

La exconsejera de Trabajo Dolors Bassa es la que tiene más adhesiones. No en vano pasó por la UGT antes de lanzarse de lleno a la política: el secretario general de la UGT, Pepe Álvarez -reelegido hace una semana-; su sucesor en la UGT catalana, Camil Ros -que proviene de Esquerra-; su homólogo de CCOO, Juan Carlos Pacheco.

Pero también los ahora alcaldes de Tarragona, Pau Ricomà; o de Lleida, Miquel Pueyo, también de ERC. Por cierto este último no ha tenido tiempo de catalanizarse el nombre en el DNI: sale como Miguel. Me ha parecido detectar incluso al exconseller Quim Nadal por mucho que le hayan cambiado el segundo apellido: Ferraras por Farreras.

Lo que llama más la atención son los de la Lliga Democràtica, el partido fundado por el expresidente de Sociedad Civil Catalana, José Ramón Bosch. Menuda evolución ideológica.

Lo hacen, en concreto, la nueva presidenta, Astrid Barrio; y la secretaria general, Sílvia Requena. Requena ya era secretaria general de Convergents -la escisión de CDC encabezada por el exconsejero Germà Gordó- pero a la vista del poco futuro por las investigaciones judiciales sobre el presunto 3% se ha pasado a la Lliga con cargos y bagajes. También, aparentemente, con el mismo éxito porque ni siquiera pudieron presentare a las últimas elecciones al Parlament.

El Tribunal Supremo ya advierte, de entrada, que el indulto no puede considerarse com un “recurso de alzada” para enmendarle la plana. Es decir, que los hechos son los hechos.

Destacan, en este sentido, que hay una voluntad persistente de los condenados de diluir su responsabilidad individual. Aquello que decías cuando te pillaban en la escuela haciendo una travesura: “yo no he sido”.

Liga igualmente con lo del “mandato democrático”, que repitió hasta la saciedad Marta Rovira, ahora escapada a Suiza. Un poco en plan: “nosotros no hemos sido, ha sido el pueblo”.

Pero el informe deja claro que la responsabilidad judicial en sentencia firme “es siempre individual”.

De paso le da un toque a la Generalitat por el tratamiento penitenciario del que han gozado los presos y que ha tenido que “ser corregido una y otra vez” por la propia Sala.

De hecho, considera que se les ha pegado a los presos incluso esa actitud de pasotismo porque han evitado expresar sus opiniones sobre el indulto a pesar de que es un “trámite indispensable” como marca la ley. Como recuerda el tribunal, esto tampoco ayuda.

Opino también que los miembros de la sala -a la que se llega tras una larga y sólida carrera profesional- se habrán descojonado con los argumentos de las peticiones de indulto.

El abogado Francesc Jufresa alude a la “falta de imparcialidad” de los magistrados. Ahora entiendo porque Cristóbal Martell montó bufete a parte.

Otro solicitante, Jordi Miralda, lamenta “la situación de anormalidad democrática” en Catalunya que, al Supremo, le habrá sentado como una patada en los cojones.

Los del mencionado partido Justicia Económica Social apelan incluso al covid.

Mientras que los de la Lliga admiten que lo de “ho tornarem a fer” no ayuda pero que son buenos chicos. Que todo fue una “fabulación” y que, en todo caso, el Estado siempre tiene la “suficiente capacidad de represión”. Ya tardan en volver a llamarlos de TV3.

Los expresidentes del Parlament destacan que Carme Forcadell ha tenido siempre por su parte, “una actitud cívica digna de elogio”. A mí me viene a la cabeza su papelón en los plenos del 6 y 7 de Septiembre del 2017. Y, desde luego, en los de octubre del mismo año.

Mientras que los de la Fundació Catalana de l’Esplai, que piden el de Jordi Turull, realzan su “vida dedicada al servicio de la sociedad civil”.

El que se lleva, por ejemplo, un rapapolvo importante es Jordi Cuixart, que en su escrito -el sí que contestó- manifestó que “no hay ningún tipo de arrepentimiento” y que “todo lo que hizo lo volverá a hacer porque no cometió ningún delito”. Así es muy difícil, advierten los jueces.

La verdad es que la mayoría de argumentos dejan mucho que desear. Da un poco la sensación de que los indultos están hechos y que las peticiones son un puro trámite.

En fin, para curarse en salud, el Supremo recuerda que todas sus decisiones han sido avaladas hasta ahora por el TC, el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasbrugo, la Comisión de Venecia e incluso Amnistía Internacional.

La ONG se quejó de algunas cuestiones previas antes del juicio pero calló después ante la abundancia de pruebas documentales y testificales durante la vista oral.

También replica las acusaciones de que el delito de sedición es un “precepto trasnochado”.

Por ejemplo, en Estados Unidos son “la forma más grave de atentado contra el Gobierno".

En Alemania está penado con “prisión perpetua o al menos diez años”.

En Francia “puede llegar a cadena perpetua para los dirigentes del movimiento.”

En Italia son doce años.

Y en Bélgica -quizá debería leerse la resolución algún juez belga- “de 20 a 30 años”.

Destaca finalmente que el fiscal también se opone a la medida de gracia. Y eso pesar de aquellas palabras de Pedro Sánchez en plena campaña electoral: “¿La fiscalía de quién depende, del Gobierno? Pues ya está”. Esto lo digo yo, no el Supremo.

Termina constatando lo obvio: que no ha hallado, entre los condenados, “el más mínimo indicio de arrepentimiento” y que han expresado la reiterada voluntad de “reincidir en el ataque a los pilares de la convivencia democrática”.

El tribunal subraya por último que el proceso no fue un simple problema de “orden público” sino “un ataque a la paz y la observancia de las leyes”.

En opinión de los magistrados, las movilizaciones “ni fueron pacíficas ni fueron democráticas”.

E incluso recuerda, ya puestos, que la Ley de Transitoriedad atribuía al Parlament el nombramiento del futuro “fiscal general de Cataluña”.

Por eso lamenta que se presenten como “presos políticos” quienes querían el “desbordamiento” del Estado con la “movilización de una ciudadanía a la que irresponsablemente empujaron” para construir una república catalana “que sólo existe en la la imaginación de sus promotores”.

No hay más preguntas, señoría.

Vamos a ser sinceros: Pedro Sánchez es partidario de los indultos porque ganó la moción de censura con los votos de ERC y necesita sus votos para aprobar los próximos Presupuestos Generales del Estado.

En la anterior ocasión -cuando se los tumbaron junto con JxCat- tuvo que convocar elecciones aunque finalmente salió reforzado.

Cosa que, por cierto, no pasa en Catalunya donde como saben estuvimos más de tres años -desde abril del 2017 a enero del 2020- sin Presupuestos. “Això va de democràcia”, decían.

Además no parece que ahora vuelva a pasar. Un golpe de suerte -ganar una moción de censura con 85 diputados- es frecuente; dos -que lo echen del PSOE y vuelva por la puerta grande-, también; incluso tres si me apuran-ganar dos elecciones consecutivas-; pero cuatro parece ya improbable y más en las circunstancias actuales.

Por eso, Pedro Sánchez puede empecinarse con los indultos porque está entre sus competencias pero dudo de que sirvan para arreglar el lío catalán -si los beneficiados no asumen su cota de responsabilidad- y tendrán un desgaste para un gobierno acosado ya en varios frentes: la gestión de la pandemia, el declive de Podemos, el hundimiento de Ciudadanos y la crisis de Ceuta.

La foto de Jordi Cuixart saliendo de Lledoners tras indulto total o parcial -que parece lo más probable- puño en alto y entre sonrisas mientras proclama que son "presos políticos" y que "ho tornarem a fer" es, sin duda, un regalo electoral para el PP y Vox.

Basta que la utilicen como foto en la próxima campaña para hundir las expecativas electorales del PSOE en varias comunidades autónomas. Y no está el horno para bollos viendo lo que ha pasado en Andalucía y en Madrid, antaño feudos socialistas.

Sin olvidar que provocará un previsible debate interno en el propio Consejo de Ministors. Dudo de que los responsables de algunas carteras -como la de Defensa, Margarita Robles- estén a favor. Para lo bueno o para lo malo la decisión que adopten marcara para siempre sus carreras políticas.

Tú mismo, Pedro.

 

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52 Comentarios

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#26 Perico, Matadepera, 03/06/2021 - 15:37

Lo dijo sin duda iluminada por Montesquieu, a su vez iluminado por Platón y Hobbes en el momento de la iluminación de Calvo. Y la creíamos sin muchas luces, cuando ya había dado muestras de su formidable genialidad al proclamar la incidencia de las líneas horizontales planetarias en el auge de la covid. ¡Marchando un Nobel sin tardanza!

#25 Perico, Matadepera, 03/06/2021 - 15:31

Bueno, ayer C. Calvo, ese faro de la intelectualidad mundial como no ha habido otro en décadas, ya dijo que los indultos están para el Ejecutivo contrapese al Judicial, en concreto al Supremo, novísima enunciación en la teoría del Derecho que ya, nada más salir de su preclara boca, está creando escuela en la jurisprudencia.

#24 Alwix, Barcelona, 02/06/2021 - 14:41

El que és curiós és que deixin que hi hagi partits independentistes, si un cop obtenen el poder, no poden complir amb els seus objectius polítics, ja que no hi ha cap vía per a fer-ho. La suposada vía de demanar acord a la resta d'espanyols és poc més que una floritura retòrica. A la pràctica, cap vía. Perquè no els il·legalitzen, doncs?

#24.1 Carles Fortuny, Palau de la Degeneralitat, 06/06/2021 - 00:11

Porque para ilegalizarlos se necesita la reforma de la constitución de la que te estas quejando. Conste que a mi me parece que has tenido una genial idea. Es de idiotas, por decirlo suave, jugar a la ruleta rusa. Los alemanes han aprendido de su historia, nosotros no.

#24.2 pepe, andorra, 12/06/2021 - 11:02

no hace falta ilegalizarlos, con hacer q tengan q pagarse los gastos y no puedan sablear de los impuestos, ya bastaría. Y los segundo, para fastidiar, es fusionar las autonomías de baleares, valencia, cataluña y Aragón. O al revés, tarragona y barcelona, como nuevas autonomías y separar las baleares en tres autonomías. Poder se puede, si quieres

#23 Jordi Miralda, Sallent, 29/05/2021 - 13:17

Sr. Rius. Com pots analitzat les peticions d'indult si no te les has llegit? Et bases només en l'informe del Suprem? Pensa que les peticions estan pensades perquè les aprovi el govern de l'Estat, no el Suprem. El Suprem només ha posat algunes frases aïllades de les peticions, sense entrar a contestar els arguments.

#23.1 Pepe, Andorra, 31/05/2021 - 20:41

Q argumentos ni q leches, son ensoñaciones de señor feudal, los hechos son los q son. Como cuando uno de los numerosos radares te multa. Ahora diré en el próximo recurso, esos argumentos, a ver q dice el de la diputación del general, devenida hoy en lo mismo para lo q fue fundada, para recaudar impuestos

#22 Iker Gernika, Donostia, 29/05/2021 - 12:14

Im-pe-ca-ble. Línea roja para mí, si el gobierno aprueba los indultos jamás votaré PSOE, a podemos ni se le mira. ¿Queda claro?