La Puntita · 24 de Septiembre de 2017. 12:22h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

Jugar con fuego

Puigdemont está jugando con fuego. ¿Ustedes saben que todo el despliegue de los Mossos se basa en un simple acuerdo político entre el Gobierno del Estado y el de la Generalitat? Se firmó en 1994. Con el PSOE en el poder. La primera comarca donde se desplegaron fue en Osona. No se terminó por completo hasta el 2008 con el consejero Joan Saura.

¿Ustedes saben que el mencionado acuerdo ni siquiera ha sido refrendado por una Ley Orgánica? Al contrario, la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la misma que ahora critica el conseller Forn, relegaba las policías autonómicas a casi cuerpos auxilars de la Policía y la Guardia Civil.

En 1986 fue votada a favor por los compañeros de partido de Joaquim Forn aunque entonces él era jovencito. Entre otros por una diputada, María Eugenia Cuenca, que con el tiempo llegaría a consejera de Gobernación. Ya me perdonará la Maru que ahora haga memoria.

No estoy criticando el voto porque eran otros tiempos sino remarcando que todo el despliegue de los Mossos pende de un hilo. Está basado en la buena voluntad entre las dos partes. También en hechos consumados, por supuesto. Porque ahora por suerte costaría mucho dejarlo en suspenso. Pero en teoría el Estado podría dar marcha atrás.

Quizás recordar también que, a Pujol, no le interesaron nunca los Mossos durante sus primeras legislaturas. Estaban de adorno. En su programa de gobierno priorizó la construcción de la Administración catalana -con más o menos acierto-, la inmersión linguïstica o la puesta en marcha de TV3. Era la etapa llamada de reconstrucción nacional.

Hay aquella anécdota verídica -la recoge incluso el ex presidente a las memorias- que el día que tomó posesión le dijo a Lluís Prenafeta, entonces recién nombrado Secretario General de Presidencia: "Luis, tú sabes que es la Generalitat ? La Generalitat somos tú y yo ".

Hasta el comienzo de los 90 no fijó el despliegue de los Mossos, relegados entonces a tareas de vigilancia de edificios oficiales, como objetivo político. De entrada planteó que se hicieran cargo de la seguridad del Camp Nou porque aquello de ver la Policía Nacional en el estadio del Barça era como un agravio. Sobre todo los días de partido con el Madrid. A mí me lo había explicado el propio Delegado del Gobierno, Miguel Solans. Tantos años después espero que me permita la indiscreción.

Por eso, como decía, estamos jugando en fuego. Además, es el propio Ministerio del Interior quien paga aproximadamente el 80% del sueldo de los agentes. El resto -los complementos- los abona la Generalitat. Sí, ya sé que es con nuestros impuestos, pero tienen el grifo por el mango. Y, si no recuerdo mal, en la ceremonia de graduación anual en la escuela de Mollet -ahora Instituto de Seguridad Pública de Cataluña- también juran o promente la Constitución y el Estatuto.

Los que tienen la santa paciencia de seguirme ya saben lo que pienso del proceso: no hubiéramos tenido que llegar nunca hasta aquí. O al menos llegar así. Si haces un pulso al Estado debes tener las espaldas bien cubiertas. Y aguantar el golpe.

Lo que no puede ser es que el vicepresidente Junqueras rompa con el FLA y al día siguiente envíe los papeles que le reclamavane desde el ministerio. Que la Sindicatura Electoral se disuelva a la primera multa. O que el consejero de Interior, Joaquim Forn, diga que "somos imbatibles" el día que le intervienen los Mossos. De hecho, en los países modernos, el consejero del ramo no hace mítines. Se queda al margen de las campañas electorales.

La campaña del referéndum ha acabado siendo una campaña en la que Junqueras cierra un míting con los gritos de "Viva la democracia y viva la España democrática". Rufián apela a votar sólo para joder el PP. Y Puigdemont hace un llamamiento contra "el franquismo" cuarenta y dos años después de la muerte del dictador. Esto, en Europa, no cuela. Ninguna cancillería europea que haya movido hasta ahora un dedo por nosotros. Silencio absoluto. Asunto interno.

Por eso todo huele a Dencás. Espero no pasar por la vergüenza de ver a nadie huyendo por las cloacas. Pero no tiremos tanto de la cuerda: el 6 de octubre, el entonces consejero iba dando gritos por la radio: "Catalanes, en pie". Primero apeló a los suyos, después a los anarquistas y finalmente incluso a los españoles.

¿Y saben qué pasó? Nada. La heroicidad duró apenas diez horas. Metieron el presidente de la Generalitat y todo el Govern en la cárcel y no pasó nada. El resto de Catalunya volvió a abrir la persiana de la tienda al día siguiente. La Catalunya que sale por TV3 es la de las movilizaciones en el Departamento de Economía, ante el TSJC, los estudiantes o los mítines de Junts pel Sí y la CUP, pero tampoco es toda Catalunya.

Por favor, basta o nos quemaremos. No sólo estamos poniendo en peligro el futuro de los Mossos sino también el del autogobierno. Poco o mucho el peróodo de más autogobierno -y más largo- que hemos tenido en Catalunya en los últimos 300 años. Vayamos con cuidado también de no acabar haciendo el ridículo como país. Así no iremos a ninguna parte.

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2 Comentarios

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#2 un musclu, bcn, 25/09/2017 - 11:29

Ole tus h...Clar i catala

#1 CD, BCN, 24/09/2017 - 15:23

Totalmente de acuerdo! la mayoria silenciosa está preparada.