La Puntita · 1 de Diciembre de 2022. 17:37h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

La batalla perdida del catalán

 

Si después de más de 40 años de autogobierno el catalán está en “situación crítica” como dicen es que alguna cosa han hecho mal.

Bueno, no está tan mal.

Lo que pasa es que lo dice la Plataforma per la Llengua y el Govern lo repica. Son casi los mismos.

Pero de la manera que lo dicen parece que esté peor que bajo el franquismo. Y eso no es verdad.

Ha pegado un salto importante. Basta ver que, en radio, las dos grandes cadenas emiten en catalán: una pública y otra privada.

Es cierto que, en otros campos como el la justicia, todavía es minoritario.

¿Pero cuántos catalanes optan por la carrera judicial? Es la alergia la poder que decía Vicens Vives.

Aunque, en efecto, si está tan mal como dicen es que algo han hecho mal.

La cultura catalana -incluida la lengua- tenía que entrar, con la recuperación de la Generalitat, en una nueva época de esplendor.

Nada de eso. Basta preguntarse qué ha aportado la literatura catalana a la literatura europea en las últimas décadas.

¡Estaba mejor durante el franquismo! Al menos teníamos a Pla, a Rodoreda, a Espriu, a Sagarra, etc.

El problema es que, en realidad, nunca les interesó mucho la cultura excepto para manejarla, barrer para casa o colocar a los suyos.

Nunca han destinado, por ejemplo, más del 2% del presupuesto a este menester.

Y a veces, como ocurrió con el covid, se desviaron fondos para productoras amigas de TV3.

El supuesto bajón del catalán también ha sido por la llegada de más de un millón de inmigrantes a Catalunya pero esto no se puede decir. Es un tabú.

Recuerdo que hace años, durante la presentación de un libro de Pilar Rahola, un editor importante dijo que “en La Rioja no hay un puñetero inmigrante”.

“¿Tú sabes que es recibir 800.000 tíos que vienen a la escuela de todo el mundo excepto de Europa? ¡Poca broma!” exclamó.

Ahí también se equivocaron porque el catalanismo favoreció la inmigración magrebí en vez de la latinoamericana.

Pensaron que la segunda no necesitaría aprender catalán porque ya tenía el castellano.

La primera vez que oí semejante teoría me pareció descabellada.

Se lo oí a August Armengol, un doctor que llegó a tener cinco concejales en El Vendrell, cubriendo un mitin de la desaparecida Plataforma x Catalunya, un partido antiinmigración.

Años después se lo leí también a Gregorio Morán y eso era otro cantar.

En un artículo en La Vanguardia en el 2010 escribió:

"En Cataluña, en mayor medida que en el resto de España, se da la particularidad de que la emigración musulmana, magrebí en su mayor parte, fue promovida con mayor benevolencia que la latinoamericana, por razones políticas.”

“Los cerebrinos mandris del pujolismo juzgaban más útil la integración de quienes debían optar por una lengua nueva, que aquellos que traían su condición de castellanohablantes” (1).

No contento con semejante diagnostico le pregunté un día a un alto cargo de Extranjería si era cierto y me contestó con una pregunta:

- ¿Dónde abrió la Generalitat la primera oficina en el Extranjero?
- “En Casablanca”, recordé yo
- “Pues eso”

Efectivamente, en el 2003 Pujol nombró de director a Àngel Colom, exsecretario del Partit per la Independència y uno de los impulsores de la sectorial Nous Catalans en CDC.

La verdad es que Colom, en cuanto el tripartito chapó la citada oficina, se quedó y abrió una champañería.

Nunca entendí cómo podía ganarse la vida vendiendo alcohol en un país islámico.

El problema es que el catalán se ha convertido ahora en la última batalla del proceso.

Como todo el resto se ha desmoronado como un castillo de naipes se agarran ahora a él como a un clavo ardiendo.

Algo tienen que ofrecer a la parroquia.

Por eso ponen tanto ahínco.

Conseguirán el efecto contrario. Si no lo han conseguido ya.

El catalán acabará generando anticuerpos.

Es lo que pasa cuando se quiere forzar las cosas.

En este tema deberían haber hecho caso a dos personas.

Una es a Carod, que en un lejano 2006 ya dijo que había que “despolitizar” el catalán.

"Mientras haya quien piense que la lengua catalana implica una determinada opción política, la lengua no crecerá”, añadió.

El segundo es a Eduardo Voltas, un intelectual próximo a ERC.

Más que próximo: incluso fue número dos de Cultura con Joan Manuel Tresserras.

A veces, haciendo zapping, todavía lo veo de tertuliano en el 324.

En el 2012 publicó un par de artículos muy valientes en el Ara -la prueba es que yo todavía los guardo- en los que proponía “abrazar” el castellano (2).

Debía ser muy duro para él viniendo de Esquerra: era una auténtica herejía.

Aunque luego habrá visto que Gabriel Rufián ha hecho carrera. Y no precisamente por su dominio del catalán.

Recuerdo que, poco después, lo vi en una parada de autobus en la Gran Vía y pegué un frenazo con la moto para felicitarlo.

El autobús casi estuvo a punto de pasarme por encima.

Pero se empeñan en todo lo contrario.

Además quieren imponerlo con medidas que rozan el frikismo. Como si no hubiera habido suficientes frikis durante el proceso.

ERC pedía el pasado mes de noviembre a Colau pregoneros sólo en catalán en las fiestas de la Mercè.

Mientras que el Govern acaba de aprobar un plan con 100 medidas. Nada menos que en una reunión extraordinaria.

Algunas son tan pintorescas como un “plan de fomento del catalán en las autoescuelas”.

Como si fuera diferente cambiar de marcha en catalán o en castellano.

¿No sería más importante enseñar a conducir bien? Y reducir de paso la siniestralidad en las carreteras.

Aunque el bueno es el de las subvenciones a los medios de comunicación.

Incluso lo venden como una hazaña: “se han recuperado las subvenciones para proyectos a medios privados tras 10 años de no convocarse.

Son las subvenciones a dedo. Para amigos y conocidos.

En el plan también hay varias medidas para el aranés. Unas 5.000 hablantes. Todos concentradas en el Vall d’Aran.

El castellano no sale, claro, porque no es la “lengua propia” de Catalunya.

Aragonès, de hecho, se ha ido hasta Ginebra para denunciar “la violación de los derechos de los catalanoparlantes”.

Me pregunto si, con su oposición a acatar las setencias del TSJC o relegando el castellano a tres horas en la escuela, no es al revés.

 

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70 Comentarios

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#26 Lolo, Barcelona, 11/12/2022 - 22:20

Segun el Sr. Trallero, la pregunta fundamental que hay que hacer a los nacionalistas sobre este asunto, y desde luego es la unica a plantear, es que como es posible que se hablase mucho mas y mejor catalan cuando Franco que ahora.

#26.1 Don Rodrigo, Bcn, 12/12/2022 - 09:04

A ti y al Trallero se os ve el plumero.
En época de Franco no existían todavía las nuevas tecnologías ni la inmigración había llegado a las asfixiantes cifras actuales, fenómenos ambos que no son lingüisticamente controlables si no se dispone de un estado propio.

#25 Ferrusolo, Sant celoni, 09/12/2022 - 06:00

¿Alguien ha prestado atencion a la proporcion de niños en cataluña? 13 de imigrantes frente a 1 de los nuestros.
Me parece que ademas del catalan se tendran que proteger a otras cosas...

#25.1 Botellita, San Cucufate, 09/12/2022 - 10:28

Cualos son los nuestros ?

#25.2 Ganxet , Reus, 11/12/2022 - 21:57

Los nuestros són els nyordos que van actuar com estan actuant els magrebins dels quals tan és queixen ara els mateixos nyordos. Doncs ara que es fotin i tastin la seva pròpia medicina.

#24 Martín Martínez Martínez, Barcelona, 06/12/2022 - 17:51

La táctica de los independentistas con el catalán, es contraproducente, genera rebotados.
Igual que la táctica de las feministas de Podemos, también genera rebotados.

#23 Futurologo, Barcelona, 06/12/2022 - 08:33

En muy poco tiempo el idioma oficial de cataluña sera el arabe.

#22 LoisA, Tabarnia , 06/12/2022 - 01:32

El catalán no está en peligro, y el legado se transmite de generación en generación. Ni una larga dictadura pudo con el catalán. 40 años de dictadura y por otro lado 40 años de fracaso de la política de inmersión iniciada por J Pujol. En vez de analizar sin fanatismo porqué no ha cuajado la inmersión, tratan de imponer por la fuerza. Saldrá