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La Puntita · 14 de Julio de 2018. 09:22h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

La fase caníbal del proceso

Agustí Colomines, con Mas, en un acto de la Catdem

 

Los expertos hablan habitualmente de las cinco fases del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. El proceso ha entrado en su sexta fase: la del canibalilsmo. Los mismos que han comido toda la vida de la mano de Convergencia acabarán devorándola. Es lo que suele pasar cuando el barco se hunde y caen los ingresos. Un campi qui pugui.

Por una parte está el propio Carles Puigdemont, que les dará por saco como reza la expresión popuplar. O más de lo que ya les ha dado. De momento ya ha dicho no a la presidencia del partido. Marta Pascal, ha fichado al exconsejero Lluís Puig como vicepresidente para contrarrestar el desplante. Pero, claro, no es lo mismo una estrella mediática que un exconsejero apenas conocido para el gran público. Además, han empezado a pelearse por las siglas.

Los mismos que auparon a Puigdemont a la alcaldía de Girona y luego a la presidencia de la Generalitat verán ahora como se les gira en contra. La culpa es de Artur Mas, que no tuvo nunca ni vista ni olfato para elegir bien. Como jefe de personal hubiera sido un fracaso.

El expresidente siempre pensó más en su propia sucesión. Ya lo dijo en su día: “un paso al lado”, que no es exactamente un paso atrás o una retirada definitiva. También de otros como Jordi Xuclà, que apostaron por él aunque ahora vayan dediciéndose o rectificando el rumbo. Votaron a favor de la moción de censura contra el excriterio del de Hamburgo.

Puigdemont nunca fue un militante disciplinado. Al contrario, siempre iba por libre. ¡Hasta le abieron un expediente en la JNC!. Si llegó a la máxima magistratura municipal fue por un vacío de poder tras sucesivos fracasos de CiU, unas amenazas de muerte al anterior candidato y el fin del nadalismo por agotamiento del modelo. En suma: una carambola.

Luego están los de Junts per la República -Eduard Pujol, Elsa Artadi, Eduard Pujol, Josep Riera, Aurora Madaula, Antoni Morral- bajo el paraguas ideológico de Agustí Colomines. De momento más que un partido, es un lobby. Colomines debe andar muy rebotado porque creo que ni siquiera lo han recuperado para la Escuela de Administración Pública de la Generalitat. Y el otro cargo en el que encajaba a la perfección, el comisionado que ha de investigar las lacras del 155, ha recaído en Pau Villòria. El hombre que firmó la adudicación a Aigües Ter-Llobregat. En agradecimiento por los servicios prestados

¡Y eso que llevaba el ADN convergente escrito en la sangre! ¡Había estado seis años director de la Catdem sin enterarse de nada! Era, como se dice en catalán, cul i merda. Un intelectual orgánico superior incluso a Vicenç Villatoro o a Vicent Sanchis si al director de TV3 le podemos adjudicar esta categoría. Sanchis era más de buscar brega en las tertulias.

En definitiva: el comisario político pefecto. El papel le iba como anillo al dedo porque procede de Bandera Roja. Algo se queda. Pepe Antich lo tiene ahora lanzando diatribas en El Nacional. A veces compite con la CUP: “Desobeïu!”. Aunque no se si el contenido se ajusta al titular. A mí me cuesta mucho ir más allá y adentrarme en el artículo.

Luego está Jordi Graupera con sus primarias. La colla de Graupera, Vila, Dedéu. Los en su día enfant terribles de Convergencia. Al menos los dos primeros. El tercero tiene al menos la honestidad de ir por libre. Créanme: sé de lo que habló. Me los coló Salvador Sostres al inicio de e-notícies. No lo digo como un reproche, sino como una constatación. También Jordi Cabré, sobrino de Xavier Trias.

El proceso los ha envalentonado aunque no pudieron con el Ateneu. Reniegan ahora de sus orígenes. Pit i collons. La gracia que le debe hacer a Neus Munté la competencia. Porque si propones hacer unas primarias no es para ir último sino para ir primero.

Y no es lo que sume la candidatura en caso de llegar a bueno puerto sino lo que resta. Pese a que  en la presentación del último libro de Graupera en la Casa del Libro -la transcripción de su conferencia- me dicen que pinchó en asistencia. Los globos acostumbran a desinflarse. 43098-screensnapz011.jpg

Sillas vacías en la presentación del libro de Jordi Cabré el pasado miércoles en la Casa del Libro

La candidata del PDECAT, viendo el batacazo en las municipales, no para de proponer una lista unitaria para simular el fracaso. Por supuesto, no es lo mismo tener la alcaldía o diez concejales que caer a cuatro o cinco. Y si no que se lo pregunten al PSC, que se quedó en cuatro. Munté siempre arrastrará el handicap de haber sido la niña preferida de Mas. ¡Hasta la propuso de sucesora antes que a Puigdemont!. Luego la designó número dos en el partido.

Finalmente, dentro del propio PDECAT han empezado también los navajazos. El sector del alcalde Molins de Rei, Joan Miquel Casals, y del consejero de Interior, Miquel Buch, le están haciendo la cama a Marta Pascal. Tampoco es que la chica sea Angela Merkel o Margaret Thatcher. Por citar dos mujeres que, sin ser feministas, llegaron al cargo por méritos propios. A ella también la puso Mas.

Hay que recordar que la antigua Convergencia ha pasado de gobernar la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona, las cuatro diputaciones -sólos o con ERC- y pintar algo en Madrid a la inanidad en apenas unos años: los doce escaños esfumados en el 2012 -ahí empezó todo-, los sucesivos palos de ciego, los cambios de nombre, la corrupción, el grupo mixto en Madrid.

Ahora me voy a colgar una medalla pero en más de una ocasión lo advertí en público o en privado. Incluso a consellers que han terminado en la cárcel. Tampoco había que ser un Bob Woodward o un lince. Simplemente mirar al pasado.

El PSC, su archirrival, también pasó en unos años de tener la Generalitat, el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, dos ministerios en Madrid y 25 diputados en el Congreso -con la malograda Carmen Chacón- a tercera fuerza política en el Parlament con apenas 20 escaños. El problema de nuestros políticos es que leen poca historia. Me atrevería a decir que incluso leen pocos periódicos.

Los exconvergentes, en cierta manera, han sido víctimas del propio mapa político que ayudaron a dinamitar con el proceso. El problema ahora es que son demasiada gente para un pastel que se ha encogido notablemente en los últimos años: son las subvenciones, los cargos, las canonjías. El espectáculo que se avecina -como los presos negociando con fiscalía- será fascinante.

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14 Comentarios

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#10 Prudenci, Sabadell (Tabarnia), 16/07/2018 - 14:38

El barco se hunde. Lo han torpedeado los mismos nacionalistas. El nivel de la clase política nacional catalanista no pasa de lo simiesco. Así nos ha ido y nos está yendo. Hay que pasar página y montar el barco de nuevo sin uno solo de los parásitos que nos han llevado hasta la nada.

#9 pepe, andorra, 16/07/2018 - 14:14

por una España de todos, la escuela en español.....Y Barcelona, autonomia....

#8 Alfons Maristany, BCN, 16/07/2018 - 13:29

Querido Xavier,
El PSC actualmente creo que es la 4ª fuerza politica en el Parlament tras C´s JxC y ERC.
Por lo demas Chapeau como ultimamente
Ficha a Albert Soler para que leamos a verdaderos pèriodistas

#7 JH, Tabarnia del Llobregat, 15/07/2018 - 16:23

Tan separatistas y nada tan español como " y de lo mío qué?"

#6 Júlia, Barcelona, 15/07/2018 - 11:09

Lo de la caida del Imperio romano,..quedará como una pura anécdota si se compara con la Cataluña gobernada durante 40 años por la mafia separatista y rematada por el "procés". Cataluña quedará totalmente devastada...sobre todo socialmente. Gracias Pujol y compañia!!