La Puntita · 12 de Septiembre de 2022. 07:33h.

BERNARDO FERNÁNDEZ

Bernardo Fernández

La importancia de ser y ejercer la oposición

Una de las conclusiones que se pueden sacar tras el debate en el Senado, entre Pedro Sánchez y Albert Núñez Feijóo, es que Feijóo no tiene madera de líder parlamentario. Sánchez ganó el cara a cara sin despeinarse y el exdirigente gallego demostró que no tiene ni cintura ni capacidad de encaje ni el talento necesario para poner al adversario contra las cuerdas. “Que gobierne la izquierda es un accidente, piensa la derecha”, solía decir Pasqual Maragall y es bastante evidente que eso es lo que creen en el PP.  Para qué hacer de oposición constructiva, si haciendo oposición “destroller” se puede llegar a gobernar y firmar en el B.O.E. que al final es lo que a algunos les interesa  

En los sistemas de democracia parlamentaria, como es el vigente en nuestro país, la oposición juega un papel fundamental. Cuando los ciudadanos vamos a votar sabemos que, si nuestra opción no es la ganadora, tendrá la oportunidad de llevar a cabo una oposición constructiva y de control al ejecutivo. A partir de ahí, la visualización de un posible gobierno alternativo se construye con el ejercicio de oposición. Por eso, resulta tan interesante observar qué se dice y qué se propone para mejorar la vida de las personas; qué se acuerda y en qué se discrepa con el Gobierno; quién forma parte del equipo que acompaña al líder o cómo se dirige la organización política a la que se pertenece. Con esos antecedentes la ciudadanía puede irse forjando una idea, bastante aproximada, de las capacidades de aquel que aspira a presidir el país, si no ha tenido la oportunidad de demostrarlo con anterioridad desempañado tareas de alta responsabilidad gubernamental. Pues bien, esto que forma parte del ABC de cualquier sistema parlamentario no rige para el PP. Los populares nunca han practicado una oposición leal y constructiva; no lo hicieron ni cuando los encabezaba José María Aznar, ni Mariano Rajoy, ni tampoco Pablo Casado y Núñez Feijóo está emitiendo señales de que no tiene intención de romper la tradición de su partido.

Feijóo desembarcó en la política nacional precedido de una aureola de gestor serio y riguroso. Proyectaba una imagen de sosiego y unidad de la que, ciertamente, la política española no anda sobrada. Sim embargo, en el tiempo que lleva al frente de su partido ya ha dado signos de tibieza y no tener empacho en decir una cosa y al día siguiente la contraria. Además, su capacidad como parlamentario parece bastante limitada, como ya he mencionado con anterioridad.  Ahora mismo resulta difícil imaginar al actual líder del Partido Popular como un presidente de España mínimamente solvente. De hecho, su desempeño al frente del PP está sacando a la luz algunas carencias que incrementan las dudas de propios y extraños. Existen dos cuestiones que ponen de manifiesto su escasa solvencia política: la primera tiene que ver con una  obsesión casi enfermiza (que también tenía Pablo Casado) que consiste en desacreditar, de forma sistemática, la acción del Gobierno de coalición con iniciativas extravagantes, cuando no simplemente ridículas. La otra cuestión, igual de grotesca, pero quizás más preocupante, tiene que ver con la absurda negativa a considerar cualquier espacio de acuerdo posible con el Gobierno. Tanto da cual sea el tema a consensuar, da lo mismo que sean las medidas de ahorro energético o la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que, por cierto, el PP ha bloqueado durante casi cuatro años. Para Feijóo y los suyos oposición es sinónimo de entorpecer la labor del Ejecutivo

Hasta el momento, Núñez Feijóo no ha dado pruebas de disponer de un proyecto coherente que pueda resultar reconocible y políticamente fiable para sus votantes, además de atractivo para aquellos otros electores que podrían ver en la oposición una alternativa; está siguiendo la estela que le dejó marcada Pablo Casado. Tal vez con el tiempo lleguemos a saber si es por iniciativa propia o porque los barones del PP le marcan el paso. No quiero hacer juicios de valor porque en los catorce o quince meses que quedan de legislatura tiempo tendremos para ver a Feijóo políticamente al desnudo. El problema que en principio se apunta es el escaso valor que hasta la fecha ha sido capaz de aportar como líder de la oposición. Se pudo constatar en el reciente debate en el Senado. Su poca talla política empieza a ser inquietante. Tengo la sensación de que en su partido ya empiezan a ser conscientes. Y estoy convencido que esa burbuja, en la que se ha envuelto desde que es líder nacional y le está dando buenos resultados en los estudios demoscópicos, más pronto que tarde se va a pinchar, entonces las cosas volverán a su lugar. Solo es cuestión que el Gobierno de coalición no se equivoque más de lo estrictamente indispensable.

 

Bernardo Fernández

 

 

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2 Comentarios

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#2 pepe, andorra, 12/09/2022 - 10:45

El palmero estatista de turno, como si hubiera diferencia entre uno y otro, ambos son estatistas y colectivistas. Buenos señores feudales, q se empeñan en propagar el doble pensar una y otra vez, esto es el aceptar una cosa y la contraria en la misma frase sin despeinarse. Lo q digan los vasallos del señor feudal, me importa un huevo. No a todos.

#1 Perico, Matadepera, 12/09/2022 - 10:01

Se ha marcado un primer párrafo que es un colosal dislate, o un monumento a la proyección psicológica. Como mi paciencia con los sectarios inmunes a la más mínima decencia política y enjuiciadora tiene un límite, no he leído ni una letra más. Que os vote Txapote.