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La Puntita · 29 de Octubre de 2014. 12:32h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

La maldición Zarzalejos

A ver si, al final, José Antonio Zarzalejos tendrá razón. El columnista de La Vanguardia publicaba un artículo el pasado 5 de octubre ("Cataluña y el fracaso") en el que, en plan Weber, decía: "El catalán es un pueblo de éxito en el terreno económico y cultural. Pero, sin embargo, no en el político".

El sociólogo alemán ya decía en su clásico "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" -página 73 en mi edición de Alianza Editorial- que las minorías religiosas o nacionales “a causa de su exclusión voluntaria o involuntaria de los puestos políticamente influyentes, suelen lanzarse a la vida productiva”. “Sus miembros más capacitados -añadía- buscan aquí la satisfacción de la ambición que no pueden emplear en el servicio al Estado”.

Weber ponía como ejemplo "los polacos de Rusia y Prusia" -entonces sin estado-, los hugonotes franceses, los quakers ingleses y "los judíos desde hace dos mil años". Cabe decir que, en este último caso, se equivocó porque ahora tienen Estado y son una potencia científica.

Pero sólo hay que repasar el documento del llamado Pacto Nacional por el Derecho a Decidir consensuado el pasado viernes. Apenas un folio a pesar de que, en la cumbre, participaron 68 personas en representación de más de treinta entidades entre instituciones, partidos, sindicatos, patronal y sociedad civil.

El documento en cuestión defendía que la independencia es "imprescindible" para afrontar los problemas reales "de orden social y económico", reforzar nuestra exigencia "en el campo educativo y cultural" e incluso reafirmar "nuestra capacidad de integración" de la inmigración. Al final esto del derecho a decidir será como el paraíso.

Es como la nueva encuesta de la ANC. Además de la opinión de Julia Soler, de 12 años, de Ripollet, que quiere la independencia para tener "helado de postre cada día"; la que más me ha llamado la atención es la de Daniel Planas de 39 años, de Manresa: "un país donde crear una empresa sea fácil". ¿Tenemos que esperar a la independencia para ésto?. ¿No era uno de los objetivos del gobierno business friendly de CiU?.

Más o menos como el artículo del The Economist raíz del caso Pujol ("Scandal in Catalonia") del pasado 23 de agosto cuando destacaba que Cataluña tiene "an annual budget of € 25.5 billion ($ 33.9 billion, about half of Irelands)". De acuerdo no es el de Irlanda, pero Irlanda es un estado independiente y nosotros, técnicamente, sólo somos una comunidad autónoma. Pero hace años no habríamos soñado tener 37.000 millones de euros de Presupuesto.

Este verano, todavía bajo el shock de dicho caso Pujol, he aprovechado para leer -además del Ara sí toca de un ex pujolista como Francesc Marc-Álvaro- Jordi Pujol, llums i ombres de Ignasi Riera. Ya ven: lecturas de CiU a ICV.

El escritor y ex diputado de Iniciativa recuerda que en el segundo debate de política general de Jordi Pujol (1981), el entonces presidente se jactaba de que la Generalitat había pasado en un año de 3.000 funcionarios a 65.000. Como si la construcción de un nuevo país fuera sacar pecho o copiar el modelo de administración de al lado. El problema es que también hemos hecho cosas mal, pero es más fácil culpar siempre a Madrid.

 

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