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La Puntita · 2 de Enero de 2021. 15:43h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

La muerte anunciada del catalanismo

 

Al final ha pasado lo que decíamos la concejal del Ayuntamiento de Barcelona Eva Parera y yo: el catalanismo ha muerto. Disculpen el autobombo.

Pero, a nivel electoral, ni siquiera ha sido capaz de articular una candidatura propia.

Los de Units, la antigua Unió, continuarán a resguardo del PSC.

Es una suerte para ellos -especialmente para Ramon Espadaler, que previsiblemente conservará el escaño- porque si no no saldrían.

Y tengo mis dudas sobre cuántos votos aportan al PSC.

En las últimas elecciones al Parlament -las del 27 de Septiembre del 2015-, Unió obtuvo cerca de 103.000 votos, el 2.51%. No entraron.

Y en las generales celebradas tres meses después -el 20 de Diciembre del 2015-, unos 64.000, apenas el 0,26%

En solitario no tienen futuro. Los votos se diluyen si no tienes representación parlamentaria y presencia mediática.

De hecho, Unió ya no existe. Sucumbió bajo el peso de una deuda de más de 20 millones de euros. Lo cual, por cierto, tampoco inspira confianza sobre la capacidad de gestión de sus dirigentes.

La amistad entre Unió y el PSC viene de lejos. Incluso habían mantenido en su tiempo alguna reunión en la sede de UDC para provocar celos en CDC cuando CiU ya se encaminaba hacia la implosión.

Y Duran está en el consejo de administración de AENA por decisión de su presidente, Maurici Lucena, exportavoz parlamentario de los socialistas catalanes en la época de Pere Navarro.

El acuerdo suscrito servirá también, probablemente, para compensar la imagen de españolista de Salvador Illa. No en vano asistió a la manifestación unionista del 8 de octubre del 2017

Pero aparte de Units; el resto, nada.

Hablo del catalanismo tradicional, del mismo que renegaron en su día JxCat, ERC y la CUP. Los que iban de machotes.

Incluso el PDECAT. Bueno, parece que quieren volver sobre sus pasos.

Tras haber estado en el Govern hasta el pasado mes de Septiembre -cuando Torra echó a Àngels Chacón- ahora dicen en un espot electoral que “hay que reconstruir el país” y “recuperar el prestigio de nuestras instituciones”.

Parece que pasaban por ahí.

El PDECAT -antes Convergencia- es uno de los principales responsables del desaguisado si no el mayor: encendieron la mecha e iniciaron el proceso de ignición.

En la época de vacas gordas, cuando hacían los consejos nacionales en un hotel de Bellaterra, siempre me pregunté: ¿qué aplauden? cuando veía a los ahí reunidos aplaudir las intervenciones de Artur Mas puestos en pie.

Ahora, como saben, la última encuesta del CEO les augura entre uno y cero escaños.

Y andan en el titubeo: entre criticar “la dictadura del partido de Puigdemont” -al que ellos mismos encumbraron- o participar a escondidas en el paripé del Consell de la República celebrado en Palau.

El PDECAT lo tendría mejor si alguno de sus dirigentes se hubiera desmarcado a tiempo. Pero Santi Vila no quiso -saltó del barco el último día- y Lluís Recoder se apartó en un lejano 2012.

Peor lo tiene aún Marta Pascal que, en un ataque de cuernos, fundó su propio partido: el PNC tras recuperar una vieja idea de los años 80. Va a destiempo, claro.

La excoordinadora general del PDECAT -porque llegó a tal cargo- debe pensar que hizo toda su carrera política por méritos propias y que tiene incluso madera de líder. Ahora sabrá lo que es fundar un partido partiendo de cero, sin el cobijo de TV3 y sin golpecitos en la espalda.

Pascal fue elegida en su día por Artur Mas porque era joven, porque era mujer y porque no podía hacerle sombra.

Lo último que supe de ella, una entrevista en Catalunya Ràdio, casi imploraba un pacto electoral con el PDECAT pero entonces ¿por qué te has ido del PDECAT?

Un poco como el día que salió Àngels Chacón insistiendo que quería “una Catalunya lliure” pero entonces la pregunta es obligada:¿Por qué te has ido de JxCat?

El PDECAT es, por su parte, un pollo sin cabeza, a la deriva y sin liderazgo. Artur Mas puso en su día a David Bonvehí de presidente porque cuando tuvo el accidente que lo dejó inválido fue a verle al hospital. El exalcalde de Fonollosa -un municipio de 1.500 habitantes, tampoco es para tirar cohetes- le dijo que a pesar de la desgracia trabajaría para que Mas llegase a presidente. Entonces todavía estaba en la oposición.

Mas se enterneció y como es hombre agradecido lo recompensó luego con la presidencia del partido pero el carego siempre le ha ido grande. Sin ir más lejos, el presidente de Convergencia era Pujol. Comparen.

El gran fichaje estrella para estas Navidades ha sido, además, Joana Ortega, que se ha agarrado a ello como una tabla de salvación. No en vano, tras vivir toda la vida de la política, montó un outlet y no le fue bien. Parece que no sepan vivir del sector privado.

El resto de grupúsculos catalanistas ha sufrido una suerte dispar.

Una veintena de militantes de Convergents -el partido fundado por Germà Gordó- se ha incorporado a las lista del PDECAT.

Pero ni siquiera es un pacto electoral: van como independientes.

La más bien situada es Teresa Pitarch, que va decimosegunda por Bacelona. O sea que no saldrá.

El partido impulsado por el exconsejero Germà Gordó se presentó a las elecciones 28 de abril del 2018. Obtuvieron 2.692 votos. El 0,01%.

Con su líder investigado en la Audiencia Nacional por el caso del 3% parece que tiene poco futuro.

De hecho, la entonces candidata en las citadas elecciones, Sílvia Requena, ha acabado de secretaria general de Lliga Democràtica, otro de los minipartidos que pululan en la otrora poderosa galaxia soberanista.

No ha tenido mucha vista la mujer: la Lliga -fundado éste por el expresidente de SCC- es de los que se ha quedado compuestos y sin novia.

El otro es Lliures, la escisión liberal de CDC protagonizada en su día por el exconsejero Antoni Fernández Teixidó.

Aquí ya me pierdo. Creo que hubo un intento de golpe de estado pero lo último que leí es que Teixidó había recuperado al menos la presidencia.

Da igual. Lejos quedan los días en que Albert Batlle, quinto teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, hacía una llamamiento a la “confluencia” de todo el catalanismo e incluso se postulaba como candidato a la presidencia de la Generalitat.

Alguien que tolera los cortes de la Meridiana -de hecho es la propia Guardia Urbana la que corta la avenida- no puede soñar con ser presidente de la Generalitat.

Otro que también tenía aspiraciones es el fundador de Lliga Democràtica, Josep Ramon Bosch, que llegó a proponer una coalición entre el PSC y el catalanismo. Para eso hay que tener músculo.

De nada le ha servido tampoco hacer méritos a favor del indulto a los presos -excepto para ir aTV3-, decir que en las municipales votó a un primo suyo de Esquerra o incluso publicar un libro con Planeta

El PSC los ha dejado colgados.

En fin, como los que tienen la inmensa paciencia de seguirme -aquí, en youtube o en las redes- saben de mi inclinación por la historia voy a terminar con dos frases que van como anillo al dedo.

La primera la que le dijo a Boabdil su madre tras la pérdida de Granada: “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”. Aunque en tiempos de corrección política y feminismo a ultranza esté mal vista.

Y la segunda la que le espetó un general cartaginés a Aníbal cuando la victoria en Cannas le abrió las puertas de Roma pero no supo aprovechar el momento: “Sabes vencer pero no aprovechar la victoria”. Que importante es el tempo en política.

No hubo, en ninguno de ustedes, valiente alguno. Ahora aténganse a las consecuencias.

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14 Comentarios

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#11 recordad 6 y 7 septiembre, Barcelona is not Catalonia, 06/01/2021 - 14:27

DRAE, catalanismo: 2. m. Amor o apego a lo catalán.

sinceramente no veo en lo que actualmente se llama catalanismo ni amor ni apego a nada que no sea acumular riqueza a costa de parasitar, denigrar y robar bienestar a los demás

#10 Benet S., Barcelona, 04/01/2021 - 16:22

L'esperit romantic del catalanisme va tenir la seva millor epoca a principis del segle xx amb liders de pensament i nivell com en Prat de la Riba i Cambó, després amb l'arribavada de l'il.luminat Macià el desastre va ser una realitat. I justament els hereus d'aquells farsants han tornat a repetir l'enterrament del prestigi asoolit fins ara

#9 A., Barcelona, 04/01/2021 - 16:12

Quien ha asesinado al catalanismo es el odio a España. Han fomentado tanto el odio y la inquina a todo lo español que el independentismo (que es una parte del catalanismo, pero no toda ni mucho menos) se lo ha merendado. El pactismo y las diferentes visiones de estado o nación que antes podía tener el catalanismo, desaparecen. Grande CIU!

#8 Purria lazi, Mollerussa, 04/01/2021 - 05:59

¿La muerte del catalanismo? Ojalá. Sería el
equivalente a la erradicación de la viruela, las almorranas y las pataletas infantiles sin sentido al mismo tiempo. Un gran avance para la humanidad.

#7 Menjamela Grandi, Anapurna, 03/01/2021 - 09:42

Que tanta paz lleve como descanso deja.