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La Puntita · 3 de Diciembre de 2018. 07:36h.

JOSÉ GONZÁLEZ

La protestorra de los apretados del carrer nostre

Mire usted que cada domingo me prometo que no escribiré sobre este circo mundial de la psiquiatría que gira por Cataluña. Pero eso se ha puesto imposible salvo que se suministre medicación psicotrópica a los campamentos de los ocurrentes gurús indepes. Pueden utilizar la flota aérea de Sánchez si se la presta para tan beatífico propósito. Si acaso, miren antes que “Air” no tenga que ir al Carrefour en visita de estado. Ya de entrada, dejo una propuesta para que no digan luego que aquí sólo hay cachondeo.

Que siga este festival de tronados con entrada libre y sin fecha final. Esta semana han convocado manifestaciones al gobierno de Torra algunos colectivos que le tienen en sus altares, bomberos y estudiantes secundados por algunos sindicatos de docentes. Sólo se acuerdan de lo mal que están cuando se quitan el lacito y la estelada (casi ninguna en las protestas, milagro). Esto es ya toda una protestorra, una variante chusca de lo que debe ser una protesta. De la de los sanitarios me callo. Esa es más seria, mucho más digna y también necesaria. Lo de los bomberos parecen ganas de fiesta y de barullo, según lo visto. Será por aquello que se dice de las ideas de bombero. Por otro lado, lo de los estudiantes ya se sabe: a buscar el “otium” para huir del  “nec otium”. Y a triunfar, ¡eh!, que luego el aprobado se pone barato y a los profes serios los pone de rebajas el departamento o el rector de turno.

Desde que el presidente Torra o presidentorra -gracias te sean dadas, Albert Soler, por tan feliz neologismo-  dijo aquello de “apreteu, apreteu” se han presentado las previstas consecuencias digestivas. Combinado con aquello de “els carrers seran sempre nostres”, el mal causado ha sido terrible. A partir de ahí, no han dejado de cagarla en la calle determinados colectivos a los que se les exigió esfuerzo de esfínteres republicanos. Los apretados por Torra son, a su vez, apretadores que van llenando de zurullos la pista del circo, ahora resbaladiza y apestada. A ver si van pensando dónde está el truco o el trato del apretón de la bronca en la calle.  Cualquier día puede haber un mal golpe de algún mosso y entonces nos lamentaremos por una desgracia. Será consecuencia de la llamada a la violencia patrocinada desde Sant Jaume y sus satélites poblados de marcianos.

Vayan y sigan retando a la policía, cotidiana y republicanamente,  esperando que les den flores con la punta de la porra. Así no pasarán frío este invierno  y harán deporte al aire libre. Pueden mandar de vacaciones a su sentido común y a los valores democráticos (a los de verdad, no los que han adoptado) con la ilusión de una republiqueta de plastilina y con playmóbiles. Ahí están ya para atender sus peticiones todo un ejército de Papás Noeles y de Reyes Magos fuleros en todos los centros comerciales. Vayan a ellos que funciona mejor que lo de ir a liarla.

Otro domingo en que pienso en este circo mundial de los sonados y me vienen ganas de exiliarme. De momento, para olvidarme, seguiré con el petardeo y acudiré a Abba. Me pondré Waterloo por el amado líder, Super Trouper por sus adeptos, y otros temas pero estos ya porque me da la gana. Por cierto, me pregunta un amigo un poco bullas que quién da ahora la vez de los turnos para intentar invadir el Parlament. Si saben algo, por privado.

José González

 

 

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