Publicidad
La Puntita · 7 de Octubre de 2020. 18:44h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

Los ejemplos de la izquierda

 

Nunca he entendido el complejo de superioridad moral de la izquierda.

Quizá en los albores del capitalismo, cuando las condiciones de vida de los trabajadores eran miserables, estaba justificada.

Incluso en los siglos XIX y buena parte del XX.

Pero las altenativas ofrecidas no funcionaron.

El comunismo se convirtió en una dictadura de las élites más que del proletariado.

Además se vio pronto que aquello no funcionaba.

Basa recordar las insurrecciones de Berlín (1953), de Budapest (1956), de Praga (1980), de Polonia (1980). Todas aplastadas con tanques.

El Muro de Berlín lo levantaron no para que la gente no entrase sino para que no saliese.

Nunca he visto tantas banderas americanas como en Praga tras la caída del Muro. Era el primer verano y fui raudo.

Ni siquiera en la Quinta Avenida de Nueva York.

Y, por cierto: ¿dónde estaban los intelectuales de la izquierda?

Valentí Puig explica en sus dietarios de principios de los 90 (“La bellesa del temps”) que todavía recordaba a Simone de Beauvoir hablando de la China de Mao como “encarnación de una nueva civilización” (pág. 343).

La URSS era capaz de enviar un hombre al espacio pero no de fabricar neveras. Se lo gastaban todo en cohetes y misiles.

Y eso que el comunismo tenía al menos un concepto del Estado.

El anarquismo, ni eso.

El anarquismo está muy bien sobre el papel pero en la práctica fue un desastre.

Sólo sabían destruir, pero no construir.

Mataron a un montón de gente.

El zar Alejando II (1881) -era reformador, quizá la historia de Rusia habría sido distinta- la emperatriz Sissi de Austria (1898), el presidente McKinley de Estados Unidos (1901) o el presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas (1912).

¿Pero qué consiguió?

Nada.

Los ejemplos prácticos más cercanos, como el Consejo de Aragón o incluso las milicias durante la Guerra Civil, fueron un desaguisado desde el punto de vista político y militar.

Por eso desconfío tanto de las revoluciones.

La única que ha salido bien es la Americana (1775-1783)

Pero no fue una revolución sino una guerra de independencia (1775-1783)

El resto, para olvidar.

Argelia, Nicaragua, Irán.

Se han acabado cronificando. Han terminado siendo regímenes autoritarios o incluso dictatoriales.

Una dictadura de partido es peor que una dictadura personal: dura más.

Es lo que suele pasar cuando una minoría alcanza el poder por métodos violentos.

Lo primero que piensa es cómo mantener el poder.

Los bolcheviques, de las primeras cosas que hicieron, fue imponer el terror y cear una policía política.

El futuro NKVD -con el tiempo KGB- no tenía nada que envidiar a la Ojrana del zar: utilizaba los mismos métodos. Incluso peores.

Viene a cuento este largo rodeo a raíz de los últimos acontecimientos políticos.

No es que quiera yo comparar partidos democráticos con sistemas dictatoriales.

Pero la izquierda suele acabar haciendo en el poder lo mismo que criticaba en la oposición.

El último ejemplo es el de Pablo Iglesias. Por supuesto vamos a otorgar al vicepresidente del Gobierno toda la presunción de inocencia que haga falta.

Pero en la oposición los de Podemos pedían dimisiones en cuanto imputaban a alguien, generalmente del PP. ¿Y ahora?

La izquierda suele también utilizar la política como ascensor social. Es legítimo pero no deja de ser una constatación.

A mí, personalmente, me llamó la atención la adquisición de la casa de Galapagar.

Desde luego, todo el mundo puede vivir dónde quiera. Sobre todo si se lo puede permitir. Aunque, en esta caso, no predica la austeridad con el ejemplo.

Si no fuera por un sueldo público -el de él y el de su mujer- dudo que pudiera alcanzar semejantes cotas de bienestar inmobiliario.

Lo que más gracia me hizo fue, sin embargo, que cuando estalló la polémica propuso un referéndum.

Creo que quién tuvo la idea fue el colega Enric Juliana. Pero las opciones no era dejar la casa sino dejar la militancia. Así cualquiera.

En este rincón de la península que llamamos Catalunya también ha habido ejemplos recientes de falta de coherencia.

Uno es el caso de las presuntas agresiones sexuales del exdiputado de la CUP en el Parlament Quim Arrufat, que él niega.

También le otorgaremos toda la presunción de inocencia necesaria pero la formación ha admitido dos casos: uno del 2014 -lo que no le impidió ejercer de diputado- y otro del 2019.

Tanto tiempo y ni siquiera lo pusieron en conocimiento de la justicia con la excusa que la culpa es del “patriarcado”.

arran-iglesias.jpg

 

Estoy esperando, por otra parte, una manifestación de Arran ante la sede de la CUP.

Como cuando se manifestaban -más bien pintaban- templos para denunciar los abusos sexuales de la Iglesia.

Hasta me gustaría saber la opinion de Xavier Domènech sobre su colega. Ambos pusieron en marcha un think tank para "repensar" la izquierda bajo los auspicios de Jaume Roures según explicó Lluís Rabell. En TV3, viniendo de Roures, le dieron mucha cancha.

Esquerra también acaba de dar carpetazo al caso del exconsejero de Exteriores Alfred Bosch. En este caso por ocultar los de su jefe de gabinete. Al menos ha sido expulsado del partido.

Fíjense como, en un caso y otro, no ha salido ninguna de las víctimas. Espero que no sea por presiones. Pero llega a ser Trump y le salen un centenar.

Otro ejemplo: hace tiempo también pillaron al alcalde de Badalona, Álex Pastor, bebido en plena pandemia. Dicen las crónicas periodísticas que hasta intentó pegar un mordisco a un agente de la Guardia Urbana.

En cambio, el otro día le tocó el turno a uno de Esquerra, Àlex Garrido, de Manlleu (Osona). Dimitió el mismo viernes de manera “irrevocable”.

Pero el lunes se lo repensó y, con el apoyo de un centenar de vecinos a la puerta del ayuntamiento y sin distancia social, dijo que se iría a Montserrat a “reflexionar”.

Desconocía que en el monasterio hiciesen tratamientos contra el alcohol.

Manlleu, por cierto, tiene un índice de riesgo superior al mil. El 100 ya se considera alto. Es decir, diez veces más.

No sé si en su marcha atrás está el hecho de que peligre la alcaldía. No lo sé.

ERC tiene nueve concejales. Sólo podría ser desbancada con un pacto de JxCat (5), el PSC (3) y la CUP (3). Imposible pero no impensable en política municipal. Cosas más difíciles se han visto.

Y ya puestos en este memorial de agravios qué decir de las primarias.

Las primarias eran una cosa que hacían los partidos de izquierda, que aparentemente eran más democráticos que los de la derecha.

Sin embago, las únicas que han respetado el resultado son las del PP. Ganó Pablo Casado. Rajoy ni siquiera tomó partido por Soraya.

En cambio aquí JxCat organizó unas para la alcaldía de Barcelona. Las ganó la exconsejera Neus Munté con más del 67% de los votos. Apenas 400 sufragios -lo que da una idea de la baja participación- pero menos da una piedra.

Al final la pusieron tercera por detrás del exconsejero Quim Forn y Elsa Artadi. Luego dicen que esto va de democracia.

En Esquerra pasó algo similar. Ganó Alfred Bosch, que era el candidato de Oriol Junqueras, por 654 votos frente a los 532 de su rival, Oriol Amorós.

Pero finalmente pusieron a Ernest Maragall, para dar lustre al apellido. A Bosch lo compensaron con la consejería de Exteriores -tiene un inglés fluido gracias a una escuela bilingüe- pero a Maragall no le sirvió de nada.

Sin mencionar, y perdonen la extensión, los casos de transfuguismo.

Recuerdo también cómo invocaban la ley con ocasión de alguna fuga. Creo que recordar del PP.

¿Y ellos?

Bueno, de entrada, un porcentaje elevado de conversos del procés proceden del PSC: el citado Ernest Maragall, Toni Comín, Ferran Mascarell, entre otors.

Desde luego todo el mundo tiene derecho a cambiar de ideas pero yo creo que en la mayoría de los casos -también de los citados- era simplemente para prolongar la vida laboral, conseguir una jubilación dorada o agarrar un escaño, incluso una consejería.

Hay casos todavía más recientes: Elisenda Alamany pasó en pocos meses de portavoz de los Comunes a concejal de ERC en Barcelona.

Entre uno y otro destino la vi sentada, al lado de la CUP, en el grupo mixto del Parlament de Catalunya.

Y Joan Josep Nuet: de coordinador general de Esquerra Unida i Alternativa -los últimos comunistas oficiales que quedaban en Catalunya- a diputado de ERC en el Congreso.43514-screensnapz069.jpg

 

Aún recuerdo también cuando decía, apenas unos meses antes del trasvase, que seguía siendo un “federalista convencido”. ¿Entonces qué hace en Esquerra?

En fin, ya que empezamos hablando de revoluciones vamos a terminar con dos muestras de coraje.

 

Uno es el de Anna Gabriel, que se largó a Suiza a pesar de que el delito del que la acusaban -desobediencia- es como el de Torra: no implica penas de prisión.

Además, Suiza. La meca del capitalismo financiero. Nada de Venezuela o Corea del Norte.

El otro día me decían que, para vivir en el país helvético, necesitas 10.000 euros al mes.

Todavía recuerdo, en el Parlament, sus puños al aire o sus camisetas modelo “sense por”. “Sih miedo”.

El otro el de Marta Rovira, que también eligió la misma destinación tras proclamar, a las puertas del Supremo, aquello de “hasta el final, hasta el final”.

En fin, deben ser los ejemplos de la izquierda.

gabri.jpg

Publicidad
Publicidad

15 Comentarios

Publicidad
#14 Lobisome, BCN, 09/10/2020 - 10:14

En Cataluña, la izquierda ilustrada está representada por Félix Ovejero. Confundir a las CUP o a ERC con la izquierda (decir ilustrada sería un sarcasmo) es no conocer los valores que históricamente han caracterizado a la izquierda (universalismo, solidaridad, lucha contra los privilegios, etc...) y por los que ha combatido desde que existe.

#13 Izquierda.....qué?, Chez Titole, 09/10/2020 - 09:55

He trabajado muchos años en Francia y la gente mayor siempre me ha dicho que cuando la izquierda ha gobernado en aquel país después de haber prometido maravillas, ha dejado el país casi en la ruina. El mayor problema de la azquierda es creer que el dinero que hay en el cajón es todo beneficios y no hay que pagar el género.

#12 Menjamela Grandi, Anapurna, 08/10/2020 - 22:31

La izquierda es un grupito de listillos pastoreando a un inmenso rebaño de borregos.

#12.1 Son de lletres, Chez Titole, 09/10/2020 - 09:58

La conciencia de que tenen la veritat a les seves mans els fa creure's superiors i en cap moment escolten altre opinió que no sigui la seva, els experts, científics o matemàtics son quelcom estrany per a ells i sempre tiren pel dret. Son adictes a inmigracions ilegals, ocupacions i pixarades al carrer. Res més.

#12.2 pepe, andorra, 09/10/2020 - 20:35

y no te olvides de la adicción a los grandes sueldos y dachas varias, pq seran comunistas, pero como se ve en iglesias, son comunistas ricos.....Q gran descripción de ellos q hizo Willy Wilder en uno, dos, tres.....El comunismo es un virus introducido por los banqueros de USA en el siglo XIX para intentar hundir a Europa y quedarse sus mercados.

#11 Fran, Vilassar de dalt, 08/10/2020 - 12:07

Vamos a ver, Xavier, llamar "izquierda" a Esquerra Republicana de Catalunya .... ¡por favor! .... de izquierda solo tiene el nombre. A ver si resulta ahora que Heribert Barrera era un "rojo" y yo, pese a haberlo tenido dos años de profesor en la Autónoma, no me había enterado.

#10 SOY MATÍAS/ ME GUSTAN LAS TÍAS, TABARNIA, 08/10/2020 - 11:20

4) lo que debe pensar, su comportamiento, etc. Aquellos que no se plieguen son "fascistas", "fachas" que, por lo tanto, no merecen ser escuchados pues son "enemigos del pueblo". La dictadura.

Esta es su "superioridad moral"

Por cierto, ¿No les recuerda lo dicho a los nacionalismos?