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La Puntita · 4 de Enero de 2021. 08:19h.

RAFAEL ELÍAS

Los radicales libres

Echan humo las redes con lo de Salvador Mascar Illa, ministro de Sanidad y próximo candidato a la 187.158,01ª presidencia de la Generalitat de Catalunya, pues resulta que el susodicho ha sido cazado en una estación de AVE, en recinto cerrado y sin el preceptivo bozal, cual auténtico negacionista. Se han apresurado los medios de la progrizquierda a aclarar que fue un instante nada más, sólo la puntita, que se trataba de un publirreportaje para la prensa, y que en todo caso la culpa es del fotógrafo, que fue quien se lo pidió, a lo que el ministro accedió a regañadientes y tras hacerse mucho de rogar. En cualquier caso, insistencia mediante o no, la realidad es que Mascar Illa sucumbió a la proposición indecente, y ojo, porque diversas capturas atestiguan que el “instante” duró más que la república del Mocho, aunque eso tampoco es demasiado, es verdad, pero es que no aprendemos, coño, los photoshoots tienen estas cosas, el fotógrafo entrenado se va ganando la confianza de la modelo, y mientras la arenga con que está estupenda, la engaña también animándola a que se baje la tirita del sujetador, que él hace fotografía de buen gusto, y que no se preocupe, que luego le enseña las fotos en pantalla, y las que ella considere fuera de tono, se borran. Y luego pasa lo que pasa. Un clásico.

No recoge el DOGC como excepción a la obligatoriedad en la llevanza de mascarilla el posado para un retrato, por mucha lata que dé el reportero, así que no parece de recibo el (mal) ejemplo del ministro. En caso contrario, me temo lo siguiente:

-¡Oiga usted! ¡Póngase la mascarilla!

-Me estoy haciendo un selfie, señor agente.

-Ah, disculpe, tiene usted razón. Circulen.

Al alcalde de Lérida, un tal Pueyo -ERC-, también lo pillaron caminando por la calle sin la mascarilla, creo que era julio. Desconozco si la Urbana, de la cual él es el jefe, le multó o no. Tal vez también estaba posando para un retratista insistente, ciertamente falto de modelos. No sé. En cualquier caso, no se recuerda que el alcalde pidiese disculpas. En realidad, no se le recordará por nada más que por el colaboracionismo con Torra cuando el aciago ataque a la ciudad, a sus comerciantes y a sus hosteleros.

Vuelvo al ministro salvador del PSC, al cual este asunto de la mascarilla le resbalará en breve, pues va a tener que lidiar con males mayores, y es que va a haber indulto a los golpistas, circunstancia ésta que incluso muchos socialistas repudian en petit comité, y otros no tan en petit comité, pero el tripartito lo vale, eso y la compañía de los pacifistas de Bildu, para así pasar de la versión castellana “Mascar Illa” a la normalizada “Mascar Eta”, y eso sí que da yuyu. Tras el insulto, digo, el indulto, uno ya teme las presumibles orgiásticas escenas de desenfreno en las plazas y meridianas: otro día histórico, puta Espanya, lazos, chapas, antorchas y lo que convenga. No se pierdan la salida del trullo de Junqueras -conocido en el comedor penitenciario como “el hombre que susurraba a los donettes”- y el reencuentro con los suyos, y los Yordis subidos otra vez a un Patrol megáfono en ristre (“hem guanyat!”), emoción a raudales, habrá programa especial de TVMatrix, con conexiones online con Gerry Adams, Puigdemont, Otegi, Jack el Destripador y el Estrangulador de Boston. El éxtasis...

Es el epílogo del prusés, su oxidación y, con ella, el regreso de los radicales libres -que tanto daño causan atacando el ADN-, indultados por un sistema inmunológico deficiente y acomplejado.

Esperen y verán.

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1 Comentarios

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#1 Toñin Torero, Ilerda, 04/01/2021 - 16:09

¡¡Illa, Illa, Illa, Salva Maravilla!!