La Puntita · 5 de Agosto de 2022. 11:19h.

JORDI GARCIA-PETIT PÀMIES

Jordi Garcia-Petit Pàmies

Los sin-corbatas no son sans-culottes

Si Pedro Sánchez buscaba atraer la atención sobre la necesidad del ahorro energético invitando a dejar la corbata -salvo en ocasiones especiales-, lo habrá conseguido a medias pese a lo insólito de la invitación. Hoy por hoy la atención es escasa en todo y volátil siempre.  

Por otra parte, no sabemos en qué medida el porte o el abandono de la corbata repercutirán en el consumo energético. Los expertos tendrán difícil pronunciarse sobre cuantos metros cúbicos de gas ahorraremos por -pongamos- 427 corbatas menos en toda España. 

De momento, la prenda ha concitado más reacciones que el ahorro: el elogio de la corbata de Enric Juliana en La Vanguardia, la nostalgia de unos por la prenda universal que fue y ya no es, la complacencia de otros por despacharla definitivamente con el permiso de la autoridad, etc.  

En verdad, la invitación del presidente es algo así como alancear moros muertos, puesto que desde hace tiempo la prenda estaba en las últimas.

Ver sin corbata a Biden, Macron o Scholz – clásicos en el vestir- debe haber inspirado al presidente. Aunque, igual que Sánchez, los tres ya practicaban con cierta habitud el descorbatado en reuniones de partido o mítines de campaña, volviendo a la corbata cuando iban de mandatario.

Prescindir colectivamente de una prenda de vestir o usarla de manera ostensible -como el sombrero en España después de 1939-, a lo largo de la historia, además de representar la evolución de la moda y las adaptaciones al medio, ha tenido un significado político.

Quizás el caso más notorio y con más carga simbólica sea el de los sans-culottes (los sin calzones) del último tercio del siglo XVIII en Francia. 

Las clases populares de París no llevaban culotte, el calzón típico de la nobleza ociosa, encintado por debajo de la rodilla, sino un pantalón largo y holgado atado a la altura de la cintura -casi moderno-, mucho más apropiado para las labores de carpintero, tendero, sastre, panadero, albañil, cristalero, carbonero, herrero, aguador, etc. 

Y terminaron por hacer del sans-culottes una identidad, traducida en acción revolucionaria. Los sans-culottes tomaron la Bastilla en 1789, asaltaron el palacio de las Tullerias en 1792, nutrieron las levas de los victoriosos ejércitos republicanos y fueron el sostén de la República radical hasta mediados de 1794. 

¿Serán los sin-corbatas los sans-culottes de nuestro tiempo? Lo dudo. 

Ahora, desprenderse de la prenda no tiene ningún mérito, el descorbatado es general y carente de sentido fuera de la comodidad o el desaliñado como postura o abandono. Al contrario, el mérito empieza a consistir en llevar corbata. 

En una vista panorámica del hemiciclo del Congreso de los Diputados, de esas que ofrecen las   cámaras de televisión en los debates, las corbatas solo se ven en el “banco azul” del Gobierno y en escaños sueltos. En la reanudación de las sesiones en septiembre ni en el “banco azul” se verán.

Tal vez, esos escaños sueltos se reagrupen y formen una identidad transversal entre partidos en torno a la corbata y de carácter centrista para ocupar el espacio político que Ciudadanos no supo llenar. Una estilizada corbata blanca (color de síntesis aditiva) podría identificarlos.

Puede también que VOX vea en la invitación de Sánchez una oportunidad para promover una reacción popular a favor de la corbata, la incorpore a las otras reacciones que ya tiene en marcha y redefina su movimiento como el de los con-corbatas, con un esbozo de corbata negra (color de síntesis sustractiva) como nuevo símbolo del partido. 

Les deseo un buen verano… sin corbatas.

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1 Comentarios

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#1 Timbaler , Bcn, 05/08/2022 - 18:12

Se nota que estamos pasando la canicula de agosto!!