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La Puntita · 16 de Abril de 2018. 10:00h.

BERNARDO FERNÁNDEZ

Bernardo Fernández

Martes negro

El pasado martes, 10 de abril --y eso que no era 13--, fue un día aciago para el Gobierno Municipal de Barcelona, encabezado por Ada Colau y, también, para aquellos que nos gusta el fútbol y somos seguidores del Barça.

En efecto, ese martes, por la mañana los grupos municipales de la oposición certificaron, en una sesión de pleno extraordinaria, la defunción y entierro de dos de los proyectos estrella de la alcaldesa Colau, la multi consulta y la unión de las dos redes del tranvía por la Diagonal. Luego, por la noche, el Barça quedaba apeado, de manera vergonzante, de la Champions League, por un equipo, “la” Roma, sobre el papel muy inferior, pero eso sí, con mucho corazón y fe ciega en la victoria; justo lo que les faltó a Messi y compañía.

Dos días después, casualidad o no, Ayuntamiento y FC Barcelona, anunciaban, a bombo y platillo, un acuerdo para llevar a cabo la gran transformación urbanística del Camp Nou y su entorno. Seguro que la cosa ya estaba acordada y bendecida. Pero que quieren que les diga; llevaban años y años hablando y discrepando, y lo presentan de golpe, cuando las dos instituciones reciben palos por todas partes.

Lo del fútbol pase. Es un juego y como tal hay que aceptarlo. Lo serio y que me ha impulsado a escribir este artículo es la situación de descontrol que transmite el Gobierno de la ciudad.

El problema de fondo no es ni el tranvía ni la multi consulta ni nada que se le parezca. Aquí la cuestión es que, tenemos una alcaldesa que, según dicen, fue una buena agitadora social, pero a la que la vara de mando de la ciudad le bien grande, muy grande. Y eso hace que su soledad política al frente del Consistorio la perciban los ciudadanos.

Su incapacidad para llegar a acuerdos estables y duraderos es una evidencia. Le ocurrió con los socialistas. Después de algo más de un año de intensa colaboración rompió el pacto por cuestiones ajenas a la gobernabilidad de la ciudad y por decisiones en las que, el PSC de Barcelona no había tenido nada que ver. Entonces, la alcaldesa, intentó un acercamiento a ERC, pero a juzgar por cómo van las cosas esa entente no ha progresado de manera adecuada. Esos bandazos obligan a que su formación política tenga que mercadear, de forma constante, con los votos y esa forma de hacer política, acaba pasando factura. Eso es lo que está ocurriendo ahora. Cuando falta poco más de un año para los próximos comicios municipales y los partidos empiezan a marcar perfil propio.

Entrando en materia de lo que dio de sí el último pleno municipal, confieso que no soy un entusiasta del tranvía y tengo serias dudas de que enlazar ese transporte sea rentable y beneficioso para la ciudad. Quizás a estas alturas se podría pensar en soluciones más prácticas, más rápidas en su aplicación y tan ecológicas como el propio tranvía; me estoy refiriendo a un autobús eléctrico. Hoy es perfectamente viable.

De todos modos, dicen que el 52% de los barceloneses está a favor de esa opción. Pues bien, hace ya tres décadas que se está mareando la perdiz y quizá es el momento de tomar una decisión y, lo más importante, llevarla a cabo, “o ciaxa o faixa” que se dice por estos pagos.

Otro fiasco que se materializó en esa sesión plenaria fue la envainada que tuvo que hacer Ada Cclau de su multi consulta. La alcaldesa quería plantear un pack de preguntas para que los barceloneses nos pronunciásemos, en una semana, sobre cosas tan diversas como el futuro nombre de la actual plaza de Antonio López, la municipalización del servicio de agua, el uso de un solar que hay junto al hotel Rec Comtal o la posibilidad de construir más vivienda en el distrito del 22@. Pues bien, por motivos diversos, pero convergentes los grupos municipales tumbaron la iniciativa de los comunes, con lo que la alcaldesa ha quedado sin su multi consulta.

Si a estos fracasos se suman otros anteriores, como por ejemplo la funeraria municipal, podría darse la circunstancia que la carrera política de Colau haya comenzado su declive.

De hecho, los comunes admiten abiertamente que romper con los socialistas para acercarse a los independentistas fue un error porque éstos no están ayudando y se empieza a notar.

Y se que ya se sabe: quien siembra vientos recoge tempestades.

 

Bernardo Fernández

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