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La Puntita · 30 de Enero de 2019. 07:36h.

JOSÉ GONZÁLEZ

Podemos vuelve a los toros en Vistalegre-3

Quizá muchos lo desconozcan pero el foro madrileño que ha acogido los dos cónclaves anteriores de Podemos-Pablemos fue en su día una plaza de toros, la segunda de las de Madrid. Hay ahora todo un movimiento social, diríase que promovido por los mismos podemitas, para volver al uso anterior del coso. Se les ve ahora más necesitados de torear que de pancartas, o de estilistas que ya es decir. Las recientes corridas han sido entretenidas, no en vano ha habido más toros sueltos que toreros y al público - fiel todavía, ¡milagro!- parece darle igual que se lidie una rana que un jabalí cabreado. Espectáculo y no se hable más, que la revolución sin festejos no tiene ruta.

La última “espantá” ha sido la de Errejón, hombre con nombre torero donde los haya, que se ha encaprichado de la apoderada de la plaza de Madrid. Al amigo le tiran más las empanadillas de Carmena que los desplantes de los Marqueses de Galapagar Hills. En verdad les digo que a mi esta última “espantá” del también llamado Niño de las Empanadillas me ha recordado a aquellas del gran Curro Romero, como cuando decía que el toro le miraba mal para negarse a matarlo y después se piraba de la plaza. Cuentan los cronistas que alguna vez fue obligado por la Guardia Civil a volver a la plaza para matar al toro, acojonados todos, el torero por el toro y los guardias, por la reacción tumultuosa del respetable ante la fuga del diestro.

Otros toritos bravos hubo que saltaron por la ventana de la Plaza de la Esperanza Morada. El primero en hacerlo fue Juan Carlos Monedero, El Zagal de Caracas, que estuvo un tiempo toreando bajo la sospecha de estar dopado por los petrodólares venezolanos. Al poco lo hizo Luis Alegre, torero gris y apadrinado por el Niño de las Empanadillas. Este diestro cayó hace unos dos años también bajo los mismos puyazos de Pablo, el Niño del Galápago Enladrillado.

También por esa época fue toreada Tania Sánchez, la Niña de los Ojos (la primera) del jefe Pablo. Del mismo modo se toreó a Carolina Bescansa, la Niña de las Encuestas, que también fue amortizada debidamente para esta bella causa de los rebelde-con-causa. El penúltimo en saltar a la arena ha sido el muletilla Ramón Espinar, conocido como El Niño de la Coca Cola, que se ha toreado a sí mismo, cosa insólita, para borrarse del mapa de destrucción masiva de cargos de Podemos.

A propósito de esta escabechina torera, la última vez que estuve visitando El Prado me percaté de que había un cuadro de Goya que parecía pintado para esta ocasión. Se trata del conocido como Saturno devorando a su hijo. Si se fijan con detalle, apreciarán que el dios tiene un aire a Pablo de Galapagar, al menos en los pelos. Y en cuanto a los hijos, lo cierto es que este último se está dando un atracón de ellos juntamente con La Niña de sus Ojos (la segunda). Sí que se puede, hombre. De hecho, se hace sólo porque se puede. Vistalegre 3 nos espera con nuevas y entretenidas corridas siempre que aparezcan nuevos toritos bravos y revolucionarios o, cuanto menos, revolucionados.

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