Publicidad
La Puntita · 25 de Mayo de 2021. 07:26h.

OCTAVIO CORTÉS

Octavio Cortés

Puigdemont al desnudo

Responder con una carta a un pacto de gobierno suscrito por el partido que presides: la política catalana en la era Waterloo está llegando a unos límites de comicidad insólitos. Dice el Emperador Amarillo que no desea tutelar a nadie y lo proclama al viento de las colinas belgas, de un verde primaveral arrebatador, porque en la Plaça Sant Jaume la vida sigue, como en la canción, y ya no hay nadie escuchando.

Hay dos ejes en la política catalana: el de izquierda / derecha y el de unionismo / separatismo. ERC puede posicionarse en ambos (se puede proclamar independentista y de izquierdas), es decir, tiene juego en ambos tableros. Pero el espacio de Junts solo tiene uno (el de la confrontación nacional) porque tiene un terror histérico a ser considerado “de derechas”. Por lo que se ve, de manera inexplicable, entre los dos millones de indepes, ni uno solo hay de derechas. En el País Vasco, curiosamente, la hegemonía la tiene el independentismo de derechas, de orden, de toda la vida, el PNV. Dios y leyes viejas, ya se sabe.

Pero, ah, en Cataluña no hay indepes de derecha. De manera que Junts sólo puede jugar en uno de los tableros en que se dirime el panorama. De hecho, están acorralados los puigdemontistas, habiendo llegado a un punto en que sólo pueden pactar con ERC, y eso a duras penas, porque su parroquia tuitaire considera a los de Jonqueras poco menos que los conserjes del Alcázar de Toledo.

¿Qué puede hacer el Guitarrista Amarillo? ¿Proponer “embates democráticos” frente al pactismo de ERC cuando han tenido cuatro años de presidencia en los que no han hecho más que anunciar ratafia y colgar y descolgar una pancarta? La ANC y Omnium se van a quedar sin nadie a quien presionar, los CDR tendrán que quemar sus propios contenedores, y todo ese espacio lo llenará con el tiempo el identitarismo sin complejos del FNC, el facherío indepe que amagó Anglada, no hace tanto, antes de atragantarse de sí mismo.

Porque si hay izquierda, tiene que haber derecha. Hay demasiado espacio ahí como para que nadie lo ocupe.

Publicidad
Publicidad

0 Comentarios

Publicidad