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La Puntita · 27 de Octubre de 2020. 07:30h.

BERNARDO FERNÁNDEZ

Bernardo Fernández

Punto de inflexión o espejismo

Está por ver, pero es muy posible que la moción de censura presentada por Vox, y que se sustanció los días 21 y 22 de octubre en el Congreso de los diputados, sea un punto de inflexión en la política española.

Lejos de incomodar al Gobierno, la iniciativa de la derecha extrema ha servido para proyectar la imagen de un Ejecutivo unido, serio y riguroso. El verdadero objetivo de la moción era el PP y poner en jaque a Pablo Casado. Sin embargo, todo se trastocó para Vox cuando, desde el atril, el líder de los populares les dijo: “hasta aquí hemos llegado”. Casado había guardado muy celosamente su intervención y en ningún cálculo entraba que fuera a buscar el cuerpo a cuerpo con, Santiago Abascal, su ex compañero de partido.

Desde luego, es muy pronto para hacer juicios de valor y hay que ver cuáles son las la intenciones reales del PP. Si estamos ante una simple operación de márquetin o los populares han decidido cambiar de estrategia y romper las amarras que les atan a los extremistas; de ser así, deberían empezar a poner fecha de caducidad a los acuerdos que tienen con Vox en Murcia, en Andalucía y en Madrid, tanto en la comunidad como en el ayuntamiento de la capital y gracias a los que gobiernan en esos lugares. Pero quizás eso es pedir demasiado.

De todas formas, por los apoyos Vox a los gobiernos de las comunidades autónomas y ayuntamiento de Madrid, los populares no deberían preocupase, porque la única alternativa real que tiene la ultraderecha es entregar el poder a la izquierda y eso no lo harán, pues su electorado no se lo perdonaría jamás. Lo que harán, como mucho, es subir el precio de sus apoyos, no tienen más que rascar.

Ante el aparente giro del PP Pedro Sánchez ya anunció en la segunda jornada de la moción de censura que el Gobierno paraba la iniciativa de los grupos parlamentarios de PSOE y UP para reformar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y volver a la negociación con los conservadores.  Claro que a los populares les faltó tiempo para rechazar la participación de Podemos en la mesa de diálogo. Argumento banal porque el reglamento de la Cámara indica que una vez el Gobierno ha entrado una iniciativa, en este caso la Reforma del CGPJ, son los grupos parlamentarios los que debatirán entre sí modificaciones o posibles enmiendas; por lo tanto, nadie puede privar a un grupo que pacte y/o acuerde con otro.

En un artículo titulado “El eterno viajo al centro” que publiqué, el pasado 7 de septiembre, en esta magnífica ventana virtual que es e- notícies.cat, entre otras cosas decía que de “todas formas, lo tiene complicado el Partido Popular con la derecha extrema desatada que le está comiendo espacios, por un lado y Ciudadanos que se ha lanzado a ocupar el centro que ellos han dejado vacío, por otro. Ante esta situación, Pablo Casado haría bien en sacar conclusiones de los resultados de las elecciones autonómicas celebradas en Euskadi y Galicia este mes de julio, y ver que le conviene más si el frentismo que han practicado en el País Vasco con Carlos Iturgaiz como punta de lanza, o el talante templado y sin aspavientos utilizado por Alberto Núñez Feijóo en Galicia”. La verdad es que no creo que se molestaran en leer mi columna, pero, al menos, parece que han sacado conclusiones, y de eso me alegro.

Estos días el Gobierno ha presentado en Bruselas una batería de reformas para optar al fondo de recuperación económica europeo. La cantidad a que opta España son 140.000 millones de euros. El apoyo del PP para lograr esa aportación sería inestimable, pero si no quieren dar soporte a esa iniciativa, sería suficiente con que no pusieran palos en las ruedas como han hecho hasta ahora en los foros internacionales.

El Partido Popular tiene ahora la gran oportunidad de ser un partido de centro, moderado y moderno. La intervención de Casado en el debate de la moción de censura del pasado 22 de octubre dejó a Santiago Abascal muy tocado. La ocasión es inmejorable para culminar su viaje al centro. No obstante, como decía un diputado socialista, con cierta retranca, cuando se levantó la sesión, “el movimiento se demuestra andando”.

Nadie les va a pedir ni que dejen de ser críticos ni que dejen de ser oposición, al fin y al cabo ese es el papel que la ciudadanía les otorgó en las últimas elecciones. Pero ahora han de dar credibilidad al buen discurso de Casado en el Congreso; bastaría con una llamada del líder de los populares al presidente del Gobierno y emplazarlo a hablar de la renovación de algunos órganos constitucionales, como por ejemplo, Poder Judicial, Tribunal Constitucional, RTVE y Defensor del Pueblo. Y ya que se arremangan, sería un detalle que se decidieran a colaborar para sacar los Presupuestos Generales del Estado (PGE) adelante que, ante la situación de emergencia social y política que ha generado la pandemia, son más necesarios que nunca.

Pero no nos precipitemos ni seamos demasiado ambiciosos, demos tiempo al tiempo, no vaya a ser que lo que pensamos que es un punto de inflexión sea, tan solo, un espejismo.

 

Bernardo Fernández

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2 Comentarios

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#2 Perico, Matadepera, 30/10/2020 - 21:23

"un Ejecutivo unido, serio y riguroso." Con la que está cayendo, después de saber que el Gobierno se sube el sueldo mientras crecen las colas del hambre, y después del desprecio a la democracia y la chulería del Psicópata dándose el piro del Congreso para no escuchar a la oposición, lo de ud. no sé si da más pena que asco o viceversa.

#1 Juan, Barna, 27/10/2020 - 20:27

Hay que dejar pasar un tiempo prudencial y ver como evoluciona el PP. De momento ya han dicho que ni van a a poyar el estado de alarma ni a votar los presupuestos. Os esa que... empiezan bien, pero seamos prudentes y demos un margen de confianza.