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La Puntita · 8 de Abril de 2020. 19:52h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

¿Qué Catalunya hemos construido?

 

A veces me asalta una pregunta terrible: ¿Qué Catalunya hemos construido?

¿Qué Catalunya hemos construido después de 40 años de autogobierno, 23 de ellos de pujolismo?

Porque hasta ahora era el período de más autogobierno en los últimos 300 años.

En efecto, la Mancomunidad duró de 1914 a 1923. Aunque oficialmente no fue disuelta hasta 1925.

La Generalitat republicana desde 1931 hasta 1939. Con altibajos: el Estatut entró en vigor en 1932.

Luego está el 6 de octubre del 34. Suspendido dos años.

No se recupera hasta las elecciones de febrero del 36. La guerra estalla en julio. Companys, desbordado. Franco lo suprime en 1938.

Se puede incluso entrar en el debate de si teníamos poco o mucho autogobierno.

Desde luego menos que un estado independiente, claro. Pero comparado con otras regiones autónomas de la UE no estaba nada mal.

Competencias plenas en sanidad, en educación, en cultura, en medios de comunicación.

Una televisión y radio públicas, una escuela en catalán, ¡una policía propia!, ¡hasta embajadas!

Por eso, voy a repetir la pregunta: ¿Qué Catalunya hemos construido? ¿hemos malogrado una oportunidad histórica?

Tiempo habrá de valorar de qué nos han servido las competencias en sanidad, en emergencias -Buch presume siempre de que tenemos un sistema propio- con la crisis del coronavirus.

No es ahora la cuestión. Me refiero a si hemos aprovechado los últimos cuarenta años para construir una Catalunya mejor. Un país nou, que decían.

Creo honestamente que no.

Y en esto los medios de comunicación hemos tenido mucho que ver.

En el bien entendido, además, de que los medios no se hacen sólos.

No es como poner una pizza en el horno. No, los hacen periodistas. Personas de carne y hueso. Con defectos y virtudes.

El pasado fin de semana llegué a la conclusión definitiva de que los medios y los periodistas no hemos estado a la altura.

Lo digo en general. Incluso me incluyo para no herir susceptibilidades.

No sólo con el proceso -donde el seguidismo durante siete años ha sido manifiesto- sino hasta en la emergencia sanitaria que nos ocupa.

Voy a poner tres ejemplos. El sabado pasado tuve ocasión de escuchar las entrevistas de dos colegas.

Uno era Roger Escapa -el presentador de El suplement, el programa de fin de semana de Catalunya Ràdio- al consejero Chakir El Homrani.

A continuación Xavi Bundó, del Via Lliure de Rac1, a Oriol Mitjà.

Vaya por delante de que no los había oído nunca antes en directo. Fue una experiencia traumática que reflejé indignado en un vídeo. Especialmente el primero.

Roger Escapa -que me bloqueó ipso facto, está en su derecho- ni siquiera se atrevió a preguntarle al consejero El Homrani sobre los fallecidos en residencias de la tercera edad. Competencia, por cierto, de la Generalitat.

Ese día el departamento había reconocido ya 571 fallecidos y 1.357 personas infectadas.

Las residencias se han convertido en una trampa mortal. Los abuelos caen como moscas.

Con el agravante, por otra parte, de que las cifras oficiales son a la baja. Nadie sabe a ciencia cierta cómo los cuentan: ¿Incluyen a los fallecidos en los hospitales? ¿A los que atribuyen a otras causas: neumonía, gripe, etc?

Ya sé que las administraciones -todas: también el Gobierno español- pecaron de falta de previsión y que ahora están desbordadas.

Pero entre la falta de previsión y el colpaso actual está la gestión. Y la gestión que ha hecho la Generalitat ha sido caótica.

El Gobierno catalán ha anunciado hoy -martes, 8 de abril- un plan de acción en las residencias. ¡Cuando ya hay más de 1.200 muertos!

¡La actuación del consejero ha sido tan nefasta que le han quitado las competencias y se las han dado a una subdirectora general de Salud!

Sin ir más lejos, el primer comunicado oficial de la consejería no fue hasta el 27 de marzo. ¡Y ni siquiera daba cifras de fallecidos!

Cuando ya había un degoteo de víctimas mortales -18 en Olesa de Montserrat, 15 en Capellades- que trascendían gracias a los propios centros.

Pues bien, Roger Escapa no se atrevió a preguntar al consejero sobre los fallecidos. Nada. Ni una mención.

No voy a entrar en las leyendas urbanas que corren sobre él: que si hizo la cama a Ricard Ustrell -otro que tal: el otro día entrevistó a Irene Montero y se le olvidó preguntar por el 8-M-, que si lo puso Esquerra.

Aunque tampoco me extrañaría. Al fin y al cabo al director de la emisora, Saül Gordillo, también lo puso Esquerra. ¡Hasta le hizo antes un libro a Oriol Junqueras! Y no sé si otro, éste cómo negro, a Ernest Benach.

Uno de los objetivos del famoso espacio catalán de comunicación ha sido poner hombres -y mujeres- de confianza en puestos clave.

No sólo en las tertulias o en los puestos directivos, también en la presentación de los programas o en los informativos. ¡Hasta en los programas de humor!

Había que ahogar no sólo la crítica o la disidencia, incluso la tibieza. Presentar una Catalunya idílica a la audiencia.

De eso se encarga con celo TV3, que no para de emitir programas sobre lo supersolidarios que somos los catalanes en comparación con otras comunidades autónomas.

Todavía no han emitido ni una sola imagen de unas urgencias, de un tanatorio, de un hospital por dentro.

El otro día entraron en una UCI. Estaba impoluta, claro.

No sabemos siquiera qué ha pasado en Igualada. ¿Cómo el virus aterrizó -nunca mejor dicho- en la capital de la Anoia? ¿Por qué se convirtió en un brote tan mortífero? ¿Viajó a Perpiñán?

Pero volviendo a Chakir El Homrani hay que reconocer que tampoco sacó el tema.

Yo soy él y me pongo de rodillas para pedir perdón aunque sea en un programa de radio. Como los japoneses. Debe tenir miedo de que no haya responsabilidades judiciales, incluso penales.

Hablaba de las residencias con una frialdad absoluta. Parecía el consejero de Agricultura hablando de la exportación de hortalizas o de la pera limonera de Lleida.

Aunque, por supuesto, contó con la cooperación del periodista para ello.

Entevistó a la directora de una residencia que estuvo comedida. Haber entrevistado a aquella de Arenys de Munt -capital del referundismo catalán- que imploró ayuda por twitter porque si no moriría "todo el mundo".

Laura Borràs, siempre al quite, le dijo que estas cosas se hablan en privado.

Pues bien, Escapa entrevistó a otra persona -creo que una representante de la patronal del sector- pero en cuanto se puso gallita -“necesitamos manos”, dijo- cortó la entrevista y dio paso al consejero.

Homrani siguió con su discurso.

Ya lo dijo hasta Torra: ha fallado la comunicación. Aunque ojalá fuera sólo la comuncación, president. Ha fallado todo.

¡La única autocrítica de la Generalitat ha sido la comunicación! ¡El qué dirán! ¡No vaya a desencantarse la peña! Que las elecciones están, tarde o temprano, a la vuelta de la esquina. La Generalitat es el Titanic. Hace aguas por todos lados. Pero con muertos encima de la mesa.

Poco después escuché a Xavi Bundó en la emisora del conde de Godó. Que conste que a éste, como al anterior, ni le conozco ni le escucho habitualmente.

Tenía a Oriol Mitjà, ahora parece que el epidemiólogo de moda de la Generalitat.

El propio Torra aludió a él en su comparecencia -sin preguntas- en pleno TN mediodía el domingo pasado.

Desde luego no voy yo a restarle méritos. Al contrario, me saco el sombrero. Aunque espero que el ascenso al estrellato mediático sea más por méritos profesionales que ideológicos. Tengo mis dudas.

Además, también ha cometido errores.

De hecho, él mismo fue entrevistado por Jordi Basté el 11 de febrero y entonces aseguró que el riesgo del coronavirus era "muy leve” y que no había riesgo "para toda la población”. Una gripe.

¡Vaya ojo! screensnapz047-copia.jpg

 

Pues bien, Xavi Bundó ni siquiera le preguntó sobre esto. O se le olvidó o pasó de soslayo.

Tampoco sacó algunas de las muchas ocurrencias que han dicho altos cargos de la Generalitat en las semanas previas a la tragedia. ¡Pero si no querían ni suspender el Mobile! Veían la mano negra de Madrid.

Dos días antes el consejero Jordi Puigneró todavía anunciaba solemnemente al mundo -en la misma emisora, por cierto- que "el Mobile en ningún caso se suspenderá".

Corren por las redes todo tipo de declaraciones restando importancia a la pandemia: de la consejera Alba Vergés; de su numero dos, Joan Guix; del propio Mitjà.

¡Catalunya tenía el mejor sistema sanitario del mundo! ¿Cómo íbamos a dudarlo?.

En el fondo enfocaron el peligro que se acercaba -bastaba con ver lo que pasaba en Italia- con el mismo cofoïsme -autocomplacencia- con el que abordaron el proceso. Por utilizar una palabra que le gustaba mucho a Jordi Pujol. Basta con leer su obra más emblemática: Des dels turons a l'altra banda del riu (1978). Yo lo hice en su época.

Y eso que estoy seguro de que el doctor Mitjà habría agradecido la posibilidad de aclarar el entuerto: situación dinámica, el protocolo, más letal de lo que pensábamos. No sé, cualquier excusa.

La guinda, aquel fin de semana, la puso el presentador del TN noche del domingo, Ramon Pelllicer.

TV3, la nostra, anunciaba finalmente que el Gobierno de Madrid había decidido levantar el confinamiento de la Conca d'Òdena.

Le faltó decirlo como lo hace el titular de Interior, Miquel Buch, que lo pronuncia siempre en castellano: "el gobierno del Reino de España", "el gobierno del Estado español, "estamos subordinados".

Un día conté hasta cinco ocasiones en una sóla rueda de prensa.

La cadena pública, por supuesto, desplazó un enviado especial a cubrir tan magno acontecimiento. Se veía a los Mossos desmontando la parada.

No hubo la menor alusión, la menor pregunta, el menor interrogante. No vayan a enfadarse en Palau: ¿Cómo la Generalitat suprimía el confinamiento cuando una semana antes no había dado su brazo a torcer?

Pero si lo reconoció el propio consejero: "El confinamiento no tiene sentido porque estamos todos confinados en casa".

¡Para llegar a semejante conclusión han tenido que pasar tres semanas! Claro: el confinamiento no tenía sentido desde que el Gobierno central ordenó el confinamiento de todos.

Todavía recuerdo que hace años dijo en una entrevista que lo que más le gustaría sería anunciar la victoria de Segolène Royale, la candidata socialista, en las presidenciales francesas del 2007. Vaya ojo, también: perdió ante Sarkozy.

No sé si para complacer al tripartito -PSC, ERC e ICV-EUiA- que entonces gobernaba en la Generalitat. Ahí sigue, presentando informativos.

En fin, me voy a ahorrar -para no aburrirles- otras consideraciones.

Pero la prensa -incluso en los momentos dfíciles como los que nos ha tocado vivir- debería caracterizarse por la voluntad de veracidad, el espíritu crítico y la honestidad profesional.

La verdad ante todo. Cuando no es así no es prensa: es un felpudo.

 

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18 Comentarios

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#19 Juan Jose García, Cunit, 16/04/2020 - 19:57

Sí hay buena prensa en Catalunya.Vd y el Soler.Poca,sí.Pero hay.Luego estan los del titular único.A los
que les corresponde,a todos juantos,un calificativo único,tambien.

#18 Pan con tomate y jamón Ibérico, La peste amarilla daña el cerebro, 13/04/2020 - 18:36

Pues hasta la llegada de "la cosa nostra" con Don Pujolone de "Capo di tutti i capi" Cataluña era una maravilla... y Porcioles un gran alcalde... ¡ojo...! y lo digo yo... con los mios represaliados por rojos... no como los abuelos y papás de "estos" que estaban situados en el régimen...

#17 Perico de los Palotes, BCN, 13/04/2020 - 14:00

La verdad es un concepto filosófico muy aséptico.
Tú , en cambio, no buscas la verdad , sino como atacar a unos mientras haces la vista gorda con otros
Eso no es periodismo. Es amarillismo.

#16 Santi F., ALC, 11/04/2020 - 20:07

Brutal: "La verdad ante todo. Cuando no es así no es prensa: es un felpudo."

#15 Juan Jose García, Cunit, 11/04/2020 - 16:42

No creo que Catalunya vualva a tener las competencias actuales(Perdón, pero lo de competencia,se me atasca)
en el futuro.