La Puntita · 24 de Junio de 2021. 08:51h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

¿Qué "concordia"?

 

 

Catalunya se encamina con paso firme hacia un conflicto civil.

Está por ver si llegaremos a las manos, si habrá sangre o incluso si será generalizado.

Ya tuvimos una de las guerras civiles más largas de la Edad Media (1462-1472).

Fue un precedente: la Generalitat contra el Rey. ¿Lo pillan, no?

En una época en que el Principado apenas tenía 400.000 habitantes. Imaginen cómo debía quedar el país.

Además acabó de la peor manera posible: en tablas.

Si no hay muertos -acuérdense de Marta Rovira- seremos con suerte el Ulster o Bélgica.

En el Ulster he estado en cuatro ocasiones. Han avanzado mucho desde la primera vez que estuve a finales de los 90.

Ahora se siguen odiando pero al menos ya no se matan por las calles o en los pubs.

En Bélgica, más o menos lo mismo. Hace años hubo un choque frontal de trenes -con una veintena de muertos- porque los maquinistas no se entendían: uno hablaba en francés y el otro en flamenco.

Es el peor temor que me embarga tras haber visto la salida de los indultados de la cárcel.

Por supuesto me alegro por ellos.

Lo que más me sorprendió no fue el estado de euforia.

Que salieran como héroes, como si no hubieran hecho nada, como si el tiempo les hubiera dado la razón.

Cuixart llegó a decir que “el Estado no ha podido mantenernos más tiempo dentro de la cárcel”.

Ni siquiera que algunos -como el propio Cuixart- tuvieran sus primeras palabras para Puigdemont.

A ver si lo entiendo: ¿los deja tirados y todavía lo homenajean al salir?

No en balde Jordi Turull y Raül Romeva cumplieron con las instrucciones recibidas -"el lunes todos al despacho"- sólo para enterarse entonces que el expresidente se había dado el piro.

No, lo que más me inquietó es que hablaban de Catalunya como si fuera un sol poble.

El citado Jordi Cuixart habló en nombre de todos nosotros y dijo que “los catalanes nos reafirmamos”.

Jordi Sánchez se dirigió a “toda la gente de este país”.

Junqueras manifestó que la independencia era “el ideal más noble para nuestro país”.

Y Rull elogió “la fuerza de este pueblo”.

Las trescientas o cuatrocientas personas concentradas en Lledoners -incluidos familiares y hasta me atrevería a decir que algún funcionario del centro- eran “el pueblo”.

No han aprendido nada. Para ellos, Catalunya sigue siendo sólo la Catalunya indepe. La otra no existe.

¿Con el resto de catalanes qué hacemos?

¿Los escondemos debajo de la alfombra? ¿Los expulsamos? ¿Los encarcelamos?

Por eso digo que estamos abocados a un conflicto de incalculabes consecuencias.

El bando independentista ha vuelto a empezar. Con mayores ánimos si cabe. Y el otro, tras diez años de proceso, está hasta el moño.

Y si no que se lo pregunten a los vecinos de la Meridiana.

Pero la revolució dels somriures hace tiempo que ha pasado a la historia.

Lo de que los catalanes som gent pacífica tampoco me cuadra.

Hemos visto suficientes ejemplos: aeropuertos ocupados, autopistas bloqueadas, fronteras cortadas, contenedores quemados.

No hemos aprendido nada de la historia.

Los catalanes tenemos el récord de revueltas, motines y bullangas.

En los siglos XVI y XVII fuimos el paraíso del bandolerismo. Con fracciones enfrentadas -nyerros y cadells- no se sabe bien bien por qué.

En el siglo XIX, Barcelona fue la ciudad de las bombas.

En los años 20, la que mataban por las calles.

De las tres guerras carlistas, Catalunya es la única zona donde las tres se desarrollaron en su integridad.

Aunque con frecuencia todo ello no ha servido para nada. Ni para cambiar el régimen ni para mejorar la situación de los revoltados.

Vicens Vives en su Noticia de Catalunya -que siempre llevo encima en mi edición kindle- dedica un capítulo a “Las revoluciones catalanas”.

Recuerda que ostentamos el récord europeo de revoluciones con once “en los cinco ultimos siglos”.

Muy por encima de Castilla (9), Francia (7), Países Bajos (4) e Inglaterra (3) pese a que en este último caso son guerras civiles.

Ayer, para consolarme, me puse también la entrevista restaurada de Josep Pla por Joaquín Soler Serrano -la encontraran en Youtube.

El escritor recuerda que fue testigo de “cinco o seis revoluciones en este país”: la del 9, la de 17, la venida de la República, la quema de los conventos, la desaparición de la República y la Guerra Civil”.

Por eso añade que “a mí lo único que me interesa es vivir en un país exactamente consolidado”.

Estamos jugando con fuego.

¿Cómo una sociedad que vivía relativamente bien puedo prender la mecha de esta manera? Sin duda por culpa de unos gobernantes que excitaron pasiones en beneficio propio.

En fin, me van a permitir a pesar de la extensión dos reflexiones finales.

Una dirigida a Pedro Sánchez.

Todos dejaron claro -incluido Junqueras, al que pusieron por las nubes tras su artículo en el Ara- que lo volverán a intentar.

Que “la represión no nos ha vencido ni nos vencerá” (Jordi Cuixart).

Que volvían a estar en pie “para ganar la libertad de este país” (Jordi Sánchez).

Incluso Forn -que en diciembre del 2019 anunció que dejaba la política- manifestó ayer que la lucha actual es una “continuidad” de la campaña del Freedom for Catalonia de antes de los Juegos.

Mientras que Josep Rull dijo que los tenían que pedir perdón no eran ellos sino los policías que atizaron durante el 1-O.

No cuela pues, Pedro, que haya sido “por la concordia”.

Yo, que he visto tantas burbujas mediáticas con el proceso, compruebo que La Moncloa ha conseguido crear otra con los indultos.

Si en Catalunya llegamos a las manos -soy agnóstico pero Dios no lo quiera- la culpa será también de Pedro Sánchez y Salvador Illa.

El candidato socialista a la presidencia de la Generalitat -como el PSC- ha estado completamente desaparecido.

Y no sólo ellos sino también esta supuesta sociedad civil -del Foment del Treball al Cercle d’Economía pasando por editor de La Vanguardia, Javier Godó- que han puesto alfombra roja a la medida.

Pero si nunca hay episodios de violencia esta misma burguesía catalana que ha espoleado el proceso o aplaudido en el Liceo acabará pidiendo a gritos la intervención del Estado o incluso del Ejército com ya lo hizo en 1923 con el golpe de Estado de Primo de Rivera. El futuro dictador despedido por “millares de personas” en la Estación de Francia. Basta con consultar La Vanguardia del 15 de septiembre de ese año.

No en balde la propia presidenta del Parlament, Laura Borràs, llegó a decir que esto de quemar contenedores no era violencia.

Declaración que -junto al mérito de estar acusada de cuatro delitos de corrupción- le sirvió sin duda para llegar al cargo.

Una última reflexión personal dirigida a la Casa Real. Y que conste que el Rey hizo lo que tenía que hacer: firmar los indultos. Sólo faltaría.

Pero en aquel discurso del 3 de octubre del 2017 dijo a la mitad de los catalanes que “no están solos, ni lo estarán”.

Pues bien, estoy seguro que hoy más solos que nunca. Ninguneados por la Generalitat, olvidados por el Estado y y desamparados en su fuero interno. No entienden nada.

Difícilmente el proceso acabará bien. Incluso en el caso hipotético de que acabase en la independencia de Catalunya. Esta sociedad está partida por la mitad. Y lo peor puede estar por llegar.

Perdonen el pesimismo.

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22 Comentarios

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#15 SOY MATÍAS/ME GUSTAN LAS TÍAS, TABARNIA, 25/06/2021 - 13:38

Esperemos que no se llegue a las manos pero la verdad es que las imposiciones del nacionalismo, el adoctrinamiento, el intento de marginar a los no nacionalistas en todos los ámbitos son una violencia presente desde hace ya muchos años.

Caso de que se llegue a un enfrentamiento violento ¿Tenemos que aceptarlo mansamente? En mi opinión, no.

#14 César, Vilassar de Mar, 25/06/2021 - 13:14

Sr. Rius si repesca al Punt Avui, podrà trobar 2 articles interessants. Un de Miquel de Palol advocant per la violència si es vol la independència. El segon, de Jaume Sobrequés, defensant la violència bona, en front de la dolenta. Mentre hi hagi més gent que consideri que hi ha més a perdre, seguirà tot igual. Però, ai, si això canvia.

#13 VRaptor, Alicante, 25/06/2021 - 01:43

Sr Rius, encarna usted la frase que define al pesimista como a un optimista con experiencia. Hasta aquí perfecto, pero a estos personajillos solo les mueve la codicia, no la heroicidad. Son de los que si pintan bastos se largan a Waterloo, estos no pudieron. Además, si reinciden, directos a Alcalá Meco. Mucho ruido, pero cada vez menos base social.

#12 Carlos Gomez, llegidor de vide de sants, 24/06/2021 - 19:23

La meva solucio es molt senzilla, barata, ecologica i definitiva

Fer un breu stand by constitucional i resoldre.ho a la francesa. Recordeu que el nostres veins van aportar elements tan substancials pel progres de la humanitat com el bidet, el cruasan i la guillotina.

I que be els hi ha anat amb aquesta maravellosa navalla suissa

#12.1 Vicenç Pardal, Villagüevo, 25/06/2021 - 06:20

Puix perdone,però no sé què pot resoldre el croissant.Que vol que perdi la meua línia d´atleta grec?

#11 Carles Fortuny, Palau de la Degeneralitat, 24/06/2021 - 16:41

Sensatez:
https://www.youtube.com/watch?v=lLbRWq_bg7E