La Puntita · 18 de Octubre de 2021. 09:10h.

BERNARDO FERNÁNDEZ

Bernardo Fernández

Recuperar Barcelona

Un centenar de entidades, entre las que hay asociaciones de comerciantes, algunas del ámbito vecinal y clubs deportivos han constituido una plataforma que han denominado “Barcelona es imparable”. Esa plataforma hará su presentación en sociedad el próximo jueves, día 21, con una concentración en la plaza de Sant Jaume. El motivo: mostrar su disconformidad con las políticas del Gobierno del Ayuntamiento de Barcelona que dirige Ada Colau. La iniciativa se hizo pública semanas atrás y en opinión de los convocantes, el Ejecutivo municipal ha sumido la ciudad en el "desánimo" y la "paralización" por lo que llaman a revertir la situación.

En el manifiesto, “Barcelona es imparable” —que es su carta de presentación— se asegura que la pandemia ha sido un golpe fuerte para la ciudad y que institucionalmente se ha querido deshacer el modelo de éxito de Barcelona y proyectarla como la ciudad del "no". En línea con las críticas que los sectores económicos han dirigido en los últimos años a Colau; se lamenta que se dejan escapar oportunidades que podrían situar la ciudad en el epicentro de sectores estratégicos en el ámbito internacional. 

“A río revuelto ganancia de pescadores”, dice el refrán. Quizás, por eso, tras ese movimiento, en teoría ajeno a los partidos políticos, se ha situado algún que otro personaje y/o formación política que espera sacar provecho del descontento asociativo y vecinal de cara a las elecciones municipales que se han de celebrar en mayo de 2023. Es el caso de Elsa Artadi alcaldable de Junts, si no es que desde Waterloo se decide otra cosa. También se ha postulado Gerard Esteva, presidente de la Unión de Federaciones Deportivas de Cataluña, que parece tener el soporte de una pequeña parte del empresariado.

La sensación que tenemos muchos ciudadanos es que la ciudad está atravesando una crisis que si no se ataja de manera adecuada podría convertirse en crónica y generar decadencia. La situación política, la marcha de empresas, la pandemia o el vandalismo que de forma recurrente reaparece cada dos por tres son factores que inciden negativamente en el desarrollo y en la imagen de la ciudad. Se está transmitiendo la sensación de falta de seguridad y de problemas de orden público.

En este contexto, la administración local debería tomar la iniciativa porque no son pocos los expertos que consideran que el gobierno municipal ha dimitido de algunas de sus responsabilidades. Por ejemplo, el consistorio no lidera los proyectos de ciudad. El urbanismo (al que llaman, cuando les conviene, táctico) es, antes que cualquier otra cosa, político. Y es evidente que desde hace unos años el debate político ha desaparecido en Barcelona.

Desde la nominación para organizar Las Olimpiadas del ´92 la capital catalana construyó una imagen muy sólida que la situó en la cima de las clasificaciones según diversos barómetros de la prestigiosa consultoría The Reputation Institute. Barcelona es la octava ciudad del planeta con mejor percepción, por delante de Milán o Toronto. Nuestra ciudad no es solo uno de los principales destinos europeos, tanto para negocios como para turismo, también ha logrado construir un ecosistema propio para sectores como el farmacéutico o el tecnológico.

En opinión de los expertos en inversión del Financial Times, nuestra ciudad es la mejor del sur de Europa para llevar a cabo nuevos proyectos, la segunda del continente (solo superada por Edimburgo) y la quinta del mundo con las estrategias más adecuadas para captar capital.

En un artículo publicado en El País semanal (03/10/21) con el título “Barcelona desfigurada” el escritor Javier Marías decía que: “gran parte de las calzadas están pintadas de colorinches. Abunda el chillón amarillo independentista, y hay calles en las que predomina el verde, el rojo o el azul lánguido, o una infame mezcla de tonalidades” (…) “No crean que los pintajos son discretos: ocupan grandes extensiones y adoptan diversas formas: flechas, círculos, cuadrados; a vista de pájaro recuerdan un tablero de parchís caótico y diseñado por esquizofrénicos”.

Más allá de la opinión que cada cual pueda tener de la nueva fisonomía que el consistorio está intentado imprimir a la ciudad, la realidad es que la cita olímpica sirvió para acabar aquello que las grandes exposiciones de 1888 y 1929 dejaron a medias, Poblenou y Montjuic. Después de los Juegos la ciudad siguió creciendo porque se había posicionado internacionalmente.

Sin embargo, la situación socio política de los últimos diez años ha ocasionado falta de consensos, proyectos y desconfianza en los agentes internacionales. Una prueba de ello es que en el otoño de 2017 se perdió la oportunidad de albergar la Agencia Europea del Medicamento, ahí Barcelona fue la víctima de una falta de credibilidad y esa herida todavía supura.

Por eso, ahora que la situación política parece que va a entrar en una vía de cierta normalidad, hay que hacer los esfuerzos que sean necesarios para establecer puentes de diálogo, cooperación y lealtad mutua con el resto de ciudades y CCAA porque Barcelona no es una moda. La capital de Cataluña tiene grandes activos en centros de investigación, infraestructuras, capacidad hotelera, emprendimiento…, aunque a veces, da la sensación que todo eso existe en contra de lo que, para la ciudad, quiere la alcaldesa Ada Colau.

Es evidente que la ciudad mágica y canalla de los setenta que a tantos nos cautivó no ha de volver. No obstante, Barcelona tiene capacidad para reinventarse. Lo hizo en 1888, en 1929 y, también, en 1992. Ahora la ciudad necesita un nuevo empuje para soltar lastre y seguir en el cresta de la ola internacional sin dejar de lado ni a sus ciudadanos ni a su entorno, porque la Barcelona real va mucho más allá del Llobregat y el Besos. Para lograrlo es primordial que el primer(a) edil crea en ello y esté a la altura de las circunstancias, y eso depende de todos nosotros, sin excepción.

En 2023 nos llegará la oportunidad de recuperar Barcelona, no la desaprovechemos.


Bernardo Fernández

 

 

 

Publicidad
Publicidad

8 Comentarios

Publicidad
#7 Carlos, Barcelona, La Salut., 22/10/2021 - 20:19

El comentario nº 4 ha dado en el clavo. La alternativa política al actual equipo de gobierno de la ciudad según las últimas elecciones es ERC apoyado por los mismos que apoyan a Colau (PSC). Sólo hay que ver como manejan el gobierno de Cataluña, empezando por el no a la ampliación del aeropuerto. El futuro de Barcelona se presenta oscuro.

#6 JOSEP PAGES AVI DE CARDEDEU, TIC-TAC ADA COLAU TIC-TAC , 21/10/2021 - 21:21

Lo podemos decir de muchas maneras " RECUPERAR ,RESCATAR , SALVAR A BARCELONA DE LAS GARRAS DE ADA COLAU Y LOS SULLOS . .. BARCELONA CAP UN VAS . BARCELONA QUE TE ESTAN FEN . Barcelona es mereix tenir al FRENTE DE LA CIUTAT MES IMPORTAN DE CATALUNYA , UNS ALTRES POLITICS . Els que ara te la porten a la RUINA I PERDICIÓ .

#5 Victor, Barcelona, 19/10/2021 - 09:57

Barcelona es Caracas gracias a los Comunes de Colau y Socialistas de Collboni.

#4 Juan José, Cunit, 18/10/2021 - 19:06

No compro humo de colores.Barcelona,es un cadaver social y político.Antes de 40 años,no veo
recuperación posible.Pero puede llegar.Lo que no llegará nunca es la recuperación de Catalunya.
Porque estaba basada en la empresa familiar,el esfuerzo y el ahorro.Apenas quedan empresas
familiares,los hijos,son de las CUP,y no piensan dar un palo al agua

#3 Juan, Barna, 18/10/2021 - 17:15

para quien no lo sepa: En el Ayuntamiento de Barcelona la regidora de Ecología, Urbanismo e infraestructura y movilidad es Janet Sanz Cid, elegida en la candidatura en la candidatura de Barcelona en Comú, en los años 2015 y, también en 2019. Pues bien, todo lo que dicen Juan y Perico tiene el mismo rigor y solvencia. Sobran los comentarios

#3.1 pepe, Andorra, 19/10/2021 - 10:03

¿Y q tiene q ver el culo con las temporas? Q haya un concejalillo del tres al cuarto para hacer todos los destrozos q queria hacer el PSC pero q no le convenia por lo impopular de esas decisiones, ahi esta a la vista de quien quiera verlo. Y los comentarios solo le sobran a los totalitarios q no aceptan la realidad y prefieren los unicornios rojos.