La Puntita · 8 de Diciembre de 2020. 19:49h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

¿Soy yo el loco?

TV3 retransmitió en directo el reingreso de Bassa y Forcadell en prisión

 


A veces me siento el loco de la colina.

Por ejemplo, el pasado viernes.

El día que el Supremo revocó el tercer grado a los presos del proceso.

En el Telenotícies mediodía salieron todos.

El padre de Oriol Junqueras diciendo que es un caso de “venganza”.

La pareja de Jordi Sánchez recordando que ya es “la cuarta” en prisión.

La de Raúl Romeva pidiendo soluciones políticas.

La de Jordi Turull afirmando que “no quieren que salgan de la prisión, quieren alargarlo tanto como puedan”.

Luego Pere Aragonès, de Esquerra, hablando de “venganza política”.

La consejera de Justicia, también de ERC, negando trato de favor.

La de Presidencia proclamando que se vulneraban los derechos de “los presos políticos”

El presidente del Parlament, Roger Torrent, criticando a los “enemigos del diálogo”.

Colau manifestando que la decisión del Supremo era “cruel e injustificada”.

Hasta salió el Síndic de Greuges hablando de “vulneración de derechos” y de “atentado contra la libertad ideológica”.

Apurando, sin duda, los útlimos meses en el cargo después de más de dieciséis años en él.

Rafael Ribó batirá todos los récords: tiene 75 años de edad, diez más que la edad oficial de jubilación. Su sueldo anual es casi de 130.000 euros. Que me quiten lo bailao.

En el Telenotícies noche todavía les dio tiempo de incluir la pareja de Josep Rull, se la habían dejado en la anterior edición. Aseguraba que se estaba aplicando el derecho penitenciario “del enemigo”.

Incluso a un sobrino de Jordi Cuixart. “Se piensan que la prisión nos debilita” dijo utilizando el pural mayestático. Como si él también estuviera en prisión. En su opinión se castigaba a “activistas por los derechos humanos".

También a Laura Borràs, que lamentó el “dolor de las personas” y se quejó de la “prisión injusta".

Vidal Aragonès, de la CUP, hablando de la "enésima actuación represiva de los aparatos del Estado español".

Marcel Mauri, de Òmnium, pidiendo la amnistía.

Y finalmente a Elisenda Paluzie afirmando que los condenaron por celebrar “actos democráticos”.

Al día siguiente en El Punt-Avui hablaban de “Castigo supremo”.

En el Ara titulaban en primera página: “El Supremo vuelve a condenar a los presos políticos”. Como si hubieran pasado por un segundo juicio.

Y en La Vanguardia el director terminaba su artículo en la página dos expresando un deseo: ojalá los presos “puedan estar lo antes posible en su casa”.

Por supuesto, nadie salía habló de trato de favor.

Aunque hasta iban a TV3.

Y si no les enviaban las cámaras a la cárcel.

Dudo que, entre los más de 8.000 reclusos en cárceles catalanas, otros hayan tenido un trato equivalente.

Quizá por eso el tribunal consideró que el tercer grado era una “medida prematura”.

Teniendo en cuenta que “se trata de condenas elevadas (de 9 a 13 años de cárcel) de las que ninguno ha cumplido la mitad, y la mayoría ni siquiera una cuarta parte” recordaba en alusión Jordi Sánchez, Jordi Cuixart, Quim Forn y Josep Rull.

Tambén destacó que “ninguno de los acusados en este procedimiento ha sido condenado por perseguir la independencia” y que Oriol Junqueras “no fue condenado por su ideología independentista.

“Nadie cumple condena en un centro penitenciario por sus ideas políticas”, insistió.

Me ahorro las indirectas a la Generalitat por el “traslado injustificado” de los presos para ser examindos por juntas de tratamiento más favorables.

Pese a que el Departamento de Justicia depende de Esquerra. Oriol Junqueras es, en el paritdo, el superior jerárquico de la consejera. De hecho la puso él.

“No se pretende que el interno ‘reniegue de sus convicciones políticas’, sencillamente porque éstas son ajenas a su condena”, reitera el auto.

Los condenados, desde luego, discreparon en twitter.

Junqueras habló de una “venganza de nuevo”.

Jordi Sánchez acusó al Supremo de “retorcer la ley” obviando lo que hicieron ellos.

Jordi Turull se refirió al “derecho penitenciario del enemigo”.

Rull habló de “escarmiento” y “castigo político”.

Romeva dijo que España se está convirtiendo en “una gran prisión”.

Y Jordi Cuixart pidió “amnistía y autodeterminación”.

Dolors Bassa, delante de un centener de personas que fueron a despedirlo, confesó “rabia, impotencia, indignidad” pero pidió “diálogo y negociación”. La palabra independencia no salió en el discurso.

Mientras que Carme Forcadell, ante unas doscientas, proclamó que “persistiremos y persistiréis”. “Os quiero, os quiero mucho", se despidió.

Pero fíjense en el detalle: ninguno volvió a decir aquello de “ho tornarem a fer”. “Lo volveremos a hacer”.

A ver si Cayetana va a tener razón al final.

En fin, debo ser yo el loco.

Parece que los catalanes vivamos en una nube, una burbuja, la caverna de Platón.

¿Hasta cuándo?

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20 Comentarios

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#19 Leidy Johanna, Isnaar, 13/12/2020 - 03:20

https://www.abc.es/espana/abci-independentistas-flamencos-aliados-puigdemont-rechazan-catalana-202012122015_noticia.html#ancla_comentarios Los protectores de Puigdemont han aprendido la lección. No se quieren cargar Flandes como lo hizo el loco de Amer.

#18 Joan Galindo Mampel, Sant Cugat del Vallés, 12/12/2020 - 17:21

Si!.

#17 Freedom for Tabarnia, Tabarnia city, 12/12/2020 - 11:18

No, señor Rius, usted no está loco, su problema es que ve el NO-DO lazi (lease "TV3 -la seva-") y claro, a realidad que muestra es diferente a la que usted pyueda observar directamente con sus ojos. Eso sí, le informo que ver dos sesiones al día del TN (migdia y vespre) puede tener efectos perjudiciales sobre la salud mental.

#15 M, Sabadell, 09/12/2020 - 23:49

A todos estos politicos presos, su abogado deberia haberles advertido de la principal regla a tener en cuenta, y es la de que todo lo que digan puede ser usado en su contra.
El "lo volveremos a hacer" es tan absurdo como perjudicial para todos ellos.

#14 Joan Ferrandis, Barcelona, 09/12/2020 - 20:00

El tercer grado a los presos nacionalseparatistas sediciosos era un insulto a la justicia , así como una falta de respeto a los catalanes que sufrieron el intento de golpe de estado