La Puntita · 2 de Marzo de 2022. 13:37h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

Tengo miedo

 

Han reaparecido con la guerra de Ucrania los mismos estrategas de café que reaparecieron en la guerra de Abisinia, cuando Italia invadió el país africano sin que, por cierto, Europa moviera un dedo.

El escritor catalán Josep Pla publicaba el 14 de octubre de 1935 una de sus crónicas parlamentarias en las que describiía este fenómeno meteorológico: “Ha hecho su aparición en Madrid -y en Barcelona debe haber sido lo mismo- el estratega de café, el gran estratega de café, que no habíamos vistos desde la guerra europea”.

“Se conserva bien y animado -añadía- y los mármoles de las mesas de los establecimientos comienzan a poblarse de sus dibujos: signos de flechas estraégicas”.

“Da gusto oirlo -terminaba. Te hace el croquis de una batalla, os dibuja una acción retrospectiva y oscura, os canta lo que pasará mañana con una seguridad que os hace enternecer”. (1)

En efecto, con la guerra de Ucrania todo el mundo va embalado: hay que enviar armas a Ucrania, admitirlos en la UE, ¡incluso en la OTAN!

El domingo pillé a un exdiputado de Unió, Roger Montañola, en el Catalunya Opina en el que equiparaba a Putin a un “tirano, un auténtico corrupto, un dictador” y lo comparaba “a un abusón de escuela de toda la vida”.

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Admitía que estábamos en un “escenario prebélico" incluso para nosotros, que esto iba de “buenos y malos" pero que "nosotros somos los buenos” y que había que “eliminar” a Vladímir Putin -no sé si se refería incluso físicamente- o que tendría que acabar “en una fría cárcel en Vladivostok”.

Muy bien, ¿cómo lo hacemos? porque Rusia es, por extensión, el país más grande del planeta: 17 millones de kilómetros cuadrados.

También una de los más pobladas: 144 millones de habitantes.

Y, lo más importante, es una potencia nuclear.

Quiero repetir a Roger Montañola -si lee este artículo- la pregunta porque creo que no es consciente de lo que dijo: ¿cómo lo hacemos? ¿envíamos a las fuerzas de la OTAN? -que no se creó para eso- ¿invadimos Rusia?

Con el riesgo de acabar en una III Guerra Mundial. La tercera es la última. Ya lo dijo Albert Einstein: la próxima sería a pedradas. Y supongo que tras miles de años hasta que no pasasen los efectos de la contaminación nuclear. La raza humana habría desaparecido probablemente de la faz de la tierra y sustituida por las ratas -es proverbial su capacidad de supervivencia- u otra especie animal todavía por nacer. Como les pasó a los dinosaurios. Estamos aquí porque ellos desaparecieron por el impacto de un meteorito.

Quiero decir, sin embargo, que Roger Montañola no ha sido el único en embalarse. En su caso es grave poque tiene -o tenía- aspiraciones políticas y un político tiene que tener siempre los pies en el suelo. En caso contrario no merecer ser votado ni para presidente de la comunidad. Ya hemos tenido, en Catalunya, suficientes dirigentes que han vendido la Luna o han mareado la perdiz.

Al eurodiputado de Ciudadanos Jordi Cañas le ha pasado igual. Ha colgado u tuit afirmando que España “DEBE” -así, en mayúsculas- enviar armas y municiones a Ucrania.

 

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Creo que a Jordi le ha salido la vena antiPSOE. No en vano están en la oposición y parece que caminan, ellos sí, hacia la extinción.

Lo que debería hacer Ciudadanos es repatriarlo porque es la única posibilidad que tienen de sobrevivir, al menos en Catalunya.

Hasta he pillado al expresidente balear del PP José Ramón Bauzá, que luego se pasó a Ciudadanos, dando también ya la bienvenida de Ucrania a la Unión Europea.

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Queda muy bien lo de enviar armas a Ucrania pero supone una escalada militar de incalculables consecuencias.

A los primeros muertos rusos va a salir Putin por la tele diciendo que estos muertos son culpa de Alemania, que han sido los primeros y que ya provocaron, durante la II Guerra Mundial, la muerte de 27 millones de ciudadanos soviéticos. 27 millones. Se dice pronto. Ningún estado pagó entonces un precio tan alto.

Que Rusia es un régimen autocrático. Sí, pero es que Rusia nunca ha sido una democracia como la entendemos en Occidente. Sólo en el período de Kerenski entre la primera y la segunda revolución rusa, en plena Primera Guerra Mundial, o sea que no cuenta.

Que Putin se ha pasado de la ralla y se ha embarcado en una invasión en toda regla, también. Pero me cuesta creer que sea un loco o un Hitler, simplificaciones que menudean ahora en Occidente.

Más bien creo que tiene, a pesar de todo y con excepciones en algunos segmentos de la población, un apoyo mayoritario. Les ha dado estabilidad política y económica tras el desbarajuste del hundimiento de la URSS. Hay que recordar que su predecesor, Boris Yeltsin, nos caía muy bien porque se subió a un tanque durante el golpe de estado de 1991 pero que le daba al vodka más de la cuenta y, en alguna reunión oficial, apareció tambaleándose.

Putin les ha dado a los rusos una cosa todavía más importante: la recuperación de la autoestima, el orgullo nacional. Tan importante a la hora de desencadenar un conflicto.

Está por ver ahora si lo de Ucrania se convierte en un fiasco militar, una especie de Vietnam a la rusa.

Porque si Rusia es imposible de ocupar -ya lo intentó Napoleón y Hitler- Ucrania con 600.000 kilómetros cuadrados y 44 millones de habitantes no se queda a la zaga.

Las guerras, para desencadenarse, tienen que tener objetivos muy claros. Aquí no sé cuál es porque de una intervención quirúrgica limitada al Donbass se ha pasado a una invasión a gran escala.

Pero incluso en el peor de los escenarios para el presidente ruso -que la guerra le pase factura políticamente- siempre soy partidario, como dice el refrán, más vale hijo de p... conocido que hijo de p... por conocer.

Entre otra razones porque un vacío de poder se rellena generalmente con un poder todavía peor. Hay innumerables ejemplos a lo largo de la historia. El más funesto de todos fue el de Hitler, ya citado más arriba, que fue un vacío de poder político y económico.

Las clases medias alemanas vieron esfumarse sus ahorros -un dolar americano llegó a cambiarse por cuatro billones de marcos: ir a comprar el pan debía ser una tortura- y la República de Weimar tampoco funcionó.

Lamentablemente hay más ejemplos: en la Libia actual creo que añoran hasta a Gadafi -al que por cierto bombardearon ingleses y franceses por la insistencia de un intelectual francés, André Gluksmann- y el Estado Islámico es, en parte, fruto del vacío de poder en Irak después de que Estados Unidos decretara la desmovilización del Ejército de Saddam.

Por supuesto, Ucrania es un estado soberano y tiene derecho a decidir su futuro. Pero creo que Occidente también ha alimentado sus expectativas para erosionar el área de influencia rusa.

Tras la famosa revolución naranja trascendió que el director de la CIA de entonces, John Brennan, había estado en Kiev. Dudo mucho que fuera de vacaciones.

Seguramente entre una Ucrania a la bielorrusa -que es lo que querría Putin- y una Ucrania miembro de la UE y la OTAN -que debe ser lo que quiere Zelensky- podrían encontrar un término medio.

En todo caso me resisto a pensar que esta es una guerra entre buenos y malos.

Me cuesta creer -aunque tengan todo el apoyo- que Ucrania sea el paraíso terrenal comparado con Rusia. El pasado domingo leía una entrevista al profesor ucraniano Iaroslav Hritsak en el Ara -me apresuré a buscar sus obras en Amazon pero no encontré ninguna traducida al menos al ingés- y decía que los principales problemas del país eran la guera en el Donbass y “la corrupción”. Zelensky no ha acabado ni con una ni con la otra.

Un último apunte a pesar de la extensión. Es normal que Rusia se sienta amenazada por la expansión de la OTAN hacia el este: Polonia y República Checa (1999); Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Lituania y Letonia (2004), Albania (2009).

Personalmente creo que hubo aquel famoso compromiso de permitir una rápida reunificación alemana tras la caída del Muro. En plan buen rollo -Mijail, no te preocupes- pero en las relaciones internacionales el bueno rollo no sirve. Tengo pendientes las memorias de Gorbachev a ver qué dice.

Pero es normal que Rusia se sienta amenazada: no hay fronteras naturales entre Europa del Este y la madre patria excepto las marismas de Prípiat que, en la guerra moderna, no servirían para detener a un ejército.

Y ha sido periódicamente invadida. No sólo por el Oeste -Napoleón o Hitler como decíamos- sino también desde el este como los mongoles o los tártaros.

Como recuerda el historiador Michael G. Kort en su monumental "The Soviet Colossus. History and Aftermath" -incomprensiblemente no hay traducción al castellano, va por la octava edición- en el prólogo Rusia, ha tenido, en el Oeste, "enemigos formidables incluyendo a los Polacos, Lituanos, Suecos y Alemanes".

Sólo entre los siglos XIII y XV -cuando todavía estaba en formación, como el resto de estados europeos-, "Rusia luchó 41 guerras con los lituanos, 30 con los caballeros teutónicos y otras 44 con Suecos, Búlgaros y otros enemigos".

Algunas de las naciones citadas ahora parecen inofensivas pero el Gran Ducado de Lituania, en la Edad Media, llegaba hasta Ucrania.

Aunque todo ello no justifica una invasión.

Por eso, tengo miedo.

No sé si estamos ante una escalada militar de incalculabes consecuencias.

Incluso en en el caso de que acabe mal para Putin. Si dicen que no hay nada peor que un animal herido, no quiero ni imaginar el gran oso (ruso) herido.

Además a Occidente le conviene una Rusia estable. No lo digo sólo por razones económicas -el 40% del gas de la UE viene de Rusia- o el turismo ruso en nuestras costas, lo digo por todo.

A ver si estamos en el mismo período que Europa antes de la Primera Guerra Mundial.

Entonces también asistieron a una escalada militar pero no lo sabían.

Entre el asesinato del archiduque Francisco Fernando y su mujer -al que por cierto no aguanta su familia: había contraío un matrimonio morganático con una condesa checa de rango inferior- aquel 28 de junio de 1914 y el inicio de las hostilidades pasó un mes, en pleno verano, en que nadie se dio cuenta de la tragedia que se avecinaba.

De hecho, Franz Kafka apuntó en su diario el 1 de agosto de 1914 -probablemente la frase más importante de toda su obra-: "Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar".

Sucesión de errores, decisones y fracasos que llevaron a la primera guerra mundial de la historia y que tan bien han sido descritos por historiadores como Margaret MacMillan ("1914. De la paz a la guerra") Cristopher Clark ("Sonámbulos") o Barbara Tuchman con el clásico "Los cañones de Agosto".

Hay una frase de la primera, sólo empezar el libro que me quedó grabada:"We sould never underestimate the part played in human affairs by mistakes, muddle, or simply poor timing" (2)

En castellano: "Nunca deberíamos subestimar el papel que juegan en los asuntos humanos los errores, el desorden o simplemente un mal momento".

Es conocido que el presidente Kennedy echó el freno y contuvo a los halcones durante la crisis de los misiles porque había leído el libro de Barbara Tuchman y no quería que una sucesión de deciones provocará una guerra mundial.

Kennedy -como otras figuras políticas- era muy aficionado a la historia e incluso público, durante una de esas bajas por enfermedad a causa de sus dolencias de espalda, el libro "Perfiles de Coraje" (1955) sobre figuras prominentes de la historia americana.

Por cierto, los rusos habían instalado misiles en Cuba a escondidas -y Estados Unidos lo consideró una línea roja infranqueable- pero los americanos también tenían misiles en Turquía a escasos kilómetros de la frontera rusa y esa parte de la historia es menos conocida.

A ver si, al final, aprendemos de la historia. Al menos para no repetirla.

 

 

 

(1) Josep Pla: "Cròniques parlamentàries (1934-1936). Destino, Barcelona 1983. Volumen 42 de la obra completa. Página 445


(2) Margaret MacMillan, "The road to 1914. The war that ended peace". Random House, New York 2014, página XXXI de la Introducción.

 

 

 

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29 Comentarios

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#14 pasaba por aqui, Santa Coloma de Gramenet, 03/03/2022 - 09:43

Pues menos mal que de lo que había que estar preocupados era de la invasión de los moros...

#13 Fúlvia, Manacor, 03/03/2022 - 08:19

Normal tener miedo, pero no creo que entre en los planes de la OTAN invadir Rusia, y ya que hablamos de guerras mundiales, recordar que fue precisamente la debilidad ante Hitler lo que propició la segunda; los mandos de las potencias occidentales han sospesado que es menos peligroso intervenir de alguna manera que quedarse de brazos cruzados

#12 Conxita de Riudecols, Riudecols, 03/03/2022 - 07:45

No entenc l'argument que és normal que Rusia se senti amenaçada. Amenaçada pq? Estem al segle XXI, no en plena guerra freda, a Rusia es venen mes Iphones i cotxes de luxe que enlloc, per no parlar de totes les grans marques occidentals establertes que venen a patades. Per favor.

#12.1 pepe, Andorra, 03/03/2022 - 09:55

pues si no entiendes eso, es q no entiendes ni de geopolitica ni de geoestrategia y asi es facil tomarte el pelo a traves de la propaganda. De entrada, USA vende su gas y su petroleo a buen precio gracias a este follon q han montado los USA en exclusiva, pq eso si, Arabia Saudi es buena aunque bombardee todos los dias Yemen.

#12.2 Conxita de Riudecols, Riudecols, 03/03/2022 - 10:29

Vaya, otro aspirante a tertuliano.

#12.3 pasaba por aqui, Santa Coloma de Gramenet, 03/03/2022 - 10:54

Y a cuñao...

#11 Teoria, De la relatividad, 03/03/2022 - 06:47

La 4a iba a ser a pedradas.

La cita la conozco por una película me parece que salía Roy Scheider.

“No sé si habrá una 3a GM; pero la 4a se haría lanzando piedras” -A.E. O algo así.

#10 VRaptor, Alicante, 03/03/2022 - 00:57

Esta vez la CE, no ha querido repetir el error de Chamerlain que consideró el anschluss y el lebensraum de la política hitleriana como inofensivos. En este caso ha prevalecido la Historia y se ha conseguido un enroque defensivo ante posibles veleidades en ciertos puntos débiles, léase Rumanía. Si te inhibes ahora demuestras debilidad y R I P.