La Puntita · 11 de Febrero de 2022. 09:35h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

Territorio ñordo

Hay varias condiciones para poder gobernar: Tener los pies en el suelo, la cabeza encima de los hombros, no liarla.

Pero hay una de fundamental: querer gobernar.

En efecto, no se puede gobernar si no se quiere gobernar.

Parece una boutade pero es así.

Es precisamente lo que le pasa al gobierno catalán.

Porque para gobernar hay que tomar decisiones. A veces impopulares.

Y en este caso no es que no sepan, que también, es que no quieren.

Pillemos, por ejemplo, el caso de la Meridiana.

Ahora, dos años después, han decidido que no a los cortes.

¿Si lo han decidido ahora por qué no antes? ¿Qué ha cambiado?

Bueno, la degradación del espacio público -reflejo del propio proceso- y el riesgo de un serio enfrentamiento entre vecinos y una treintena de indepes, la mayoría de avanzada edad, del que ya advertimos en este mismo espacio.

Parece mentira que ni los sucesivos consejeros de Interior (Buch, Sámper, Elena), ni los responsables policiales, ni los jefes operativos ni siquiera los agentes a pie de calle fueran conscientes de ello.

¡Joan Ignasi Elena ha tardado casi nueve meses en tomar una decisión!

Perdió una ocasión de hacerlo cuando llegó al cargo el pasado mes de mayo -hubiera demostrado autoridad- pero no lo hizo por miedo al qué dirán.

Y, por cierto, al director general de Administración de Seguridad, Jordi Jardí -exalcalde de Tivissa y mosso en excedencia- que ha tolerado esta situación explosiva durante todo este tiempo no puede quedar impune.

Hay que exigirle no sólo responsabilidades políticas -el cese inmediato- sino también judiciales. Esto no puede quedar así.

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Jordi Jardí, director general de Administración de Seguridad del Departamento de Interior

 

En ningún país del mundo se permitiría algo semejante -el corte no de una simple calle sino de una avenida clave en una gran ciudad- durante más de dos años sin consecuencias.

Ni en Burkina Fasso -dicho con todo el respeto para los burkineses- o en la República del Donbass. Aquí Putin se liaría a tiros. Por poner dos ejemplos extremos.

Y mucho menos en un estado miembro de la UE en plena Europa Occidental.

Si los no indepes hubieran cortado la carretera de Cadaqués en pleno mes de agosto o el Túnel del Cadí un viernes por la tarde les envían hasta la Brimo.

Pero la Meridiana era territorio ñordo, desafecto. Ni la Diagonal ni la Vía Augusta. Todavía hay clases.

Otro ejemplo de desgobierno, más bien de indolencia: los Juegos de Invierno.

Yo no sé si, a la velocidad que avanza el cambio climático, se pueden hacer unos Juegos de Invierno en los Pirineos.

Pero si se puede sólo se pueden hacer con la colaboración de Aragón. No en vano sus estaciones están en el Pirineo central.

Al final es lo de siempre: un sí pero no. Deciden hacer una consulta pero excluyen a dos comarcas: el Solsonès y el Ripollès con el lógico revuelo. En algún caso atiado por TV3.

¡Qué daño ha hecho el derecho a decidir a este país!

Tampoco se puede aspirar a unos Juegos si la misma candidatura aspirante no se lo cree.

Y sin el máximo apoyo institucional posible. El éxito de Barcelona 92 fue el entusiasmo popular.

Sin embargo, este gobierno es el gobierno del vol i dol, el quiero y no puedo, el qué dirán.

Tercer ejemplo: la ampliación del Aeropuerto.

¿Qué tiene un impacto ambiental? Por supuesto. Es un aeropuerto. Como su nombre indica en él aterrizan y despegan aviones.

Por eso dudo de que se pueda hacer, como aseguran, un aeropuerto verde, ecologista y ecosostenible.

¿Qué hay que que sacrificar una laguna para ser un hub internacional? Pues no sé, que decida el Govern -que para eso manda- y los expertos.

Desde luego hoteleros, restauradores y taxistas seguro que están a favor. Al fin y al cabo más del 10% del PIB de Barcelona es gracias al turismo.

En este apartado hemos visto además muestras de descohesión interna.

El vicepresidente Jordi Puigneró, filtrando a La Vanguardia su propio plan para marcar perfil.

Proponía recortar sólo la mitad de la Ricarda y la otra mitad por detrás. Aragonés le dio carpetazo el mismo día. Nunca más se supo.

Y, finalmente, un último ejemplo: el de las energías renovables.

El Consell Executiu aprobó en su reunión del pasado 26 de octubre el nuevo decreto de energías renovables.

He de confesar que, durante la rueda de prensa, yo no entendía nada.

Aunque como fue el día de mi famosa pregunta a Patrícia Plaja sobre la degradación de TV3 quizá tenía la cabeza en otro sitio.

En todo caso repregunté a la consejera de Agricultura, Teresa Jordà.

Seguí sin entender nada.

Sólo pillé que iban a hacer una “plan de comunicación”.

Y me dije: ¿van a arreglar el déficit energético en Catalunya con un plan de comunicación?

Éste es el gobierno que lo deja todo, excepto gobernar, en manos del marketing, los grandes anuncios, la publicidad institucional.

Al día sguiente La Vanguardia me sacó de dudas.

En una crónica firmada por Antonio Cerrillo, su experto medioambiental desde hace más de treinta años, explicaba que sería “el territorio quien decida”.

¡Fantástico! ¿Quién quiere un molino gigante al lado de casa? Nadie.

Por eso, en el pleno de diciembre, ya aprobaron algunas modificaciones importantes.

En vez de establecer una distancia de mil metros con los aerogeneradores, quedaba reducida a la mitad.

¡Apenas un mes después de haberlo aprobado! La CUP, claro, estaba que trina.

La pura realidad, es que el gobierno más independentista de la historia va por detrás de a Castilla-La Mancha, Galicia, Andalucía y Aragón en renovables.

Que llegar al 20% de energía solar en menos de diez años parece, a este paso, un objetivo inalcanzable. Como el de la República Catalana.

Y que tenemos tres centrales nucleares obsoletas que abastecen el más del 30% de la energía de Catalunya.

Que no vayamos a tener un día un susto como el de Vandellòs-I en 1989, que estuvo a punto de convertirse en el Chernobyl catalán.

En caso de haber explotado tendríamos que haber corrido todos hasta Perpiñán y más allá.

Eso sí, parece que efectivamente han aprobado un “plan de comunicación” porque TV3 ha empezado a hablar del tema. A ver si conciencian al "territorio".

Como el de la sequía, que acaban de descubrir que también tenemos un grave déficit de agua.

¡Tanto criticar los pantanos de Franco y al final el dictador es el último que hizo algo en la materia!

El govern de CiU se planteó en una ocasión traer el agua del Roine pero la operación era tan costosa -a mí me daban miedo las comisiones de por medio- y creó tanta polémica que se enterró el proyecto. Quizá habría que volver a planteárselo.

Una reflexión final, sufridos lectores, a pesar de la extensión del artículo.

Me temo que, en el caso de los Juegos de Invierno y en la ampliación del aeropuerto, hay españolitis.

Los primeros son inviables sin el apoyo del Estado y la colaboración de Aragón.

Y deben pensar que sería una operación para españolizar el Pirineo, el último territorio libre del proceso.

Aparte de que si pides unos Juegos -como el Corredor Mediterráneo, por cierto- es señal irrefutable de que no te vas.

Con el Aeropuerto, lo mismo: una inversión del Estado de 1.500 millones desmonta el mensaje de que Espanya ens roba.

Pero lo peor de todo es lo que decía al principio: no es que no sepan gobernar, es que no quieren, que es todavía más grave.

La prueba es que, en la semana en la que Laura Borràs ha mentido al Parlament y a la ciudadanía, la medida más importante aprobado en su última reunión fue el traspaso del Palau de Pedralbes a la Generalitat.

Como si eso lo fueran a notar los ciudadanos de a pie. Va a ser más gasto y mas canapés.

Así no se puede gobernar.

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4 Comentarios

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#5 Fúlvia, Manacor, 12/02/2022 - 07:56

Mariano Rajoy en su libro "Política para adultos", dice que hoy los gobernantes no actúan por racionalidad sino por sentimientos, y en función de los sentimientos de la supuesta "opinión pública".

#5.2 pepe, Andorra, 16/02/2022 - 15:33

Mejor no decir nada de ese señor, q es el principal responsable de lo q esta ocurriendo en España, pero q le hayan trasladado el registro q llevaba de Santa pola a Madrid, seguro q no tiene nada q ver con su traición a España. Q grandes vasallos si hubiera buen señor.....

#3 Onofre de Dip, Barcelona, 11/02/2022 - 14:39

"Que gobiernen los que no dejan gobernar", dijo desesperado don Antonio Maura una vez. Pero lo que nunca pudo imaginar el prócer mallorquín es que un día España vería un gobierno, ni que fuera autonómico, al que simplemente le fastidiaría mucho, el hacerlo. Como si fuera un auténtico aburrimiento gobernar.

#2 Galba, Barcelona, 11/02/2022 - 13:47

Los mejor intencionados (pocos) aspiran a hacer tortillas sin romper huevos.