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La Puntita · 13 de Septiembre de 2018. 12:54h.

XAVIER RIUS

Director de e-notícies

Titulitis

En mi juventud no me gustaba la vida académica.

Yo hice periodismo a mediados de los 80 en Bellaterra. No teníamos edificio propio. Estábamos repartidos entre Derecho y Económicas. El centro de la vida estudiantil era el bar. Se hallaba justo entre ambas facultades.

Tuve algunos compañeros ilustres como Xavier Graset. Impulsado por el cava ha hecho, desde luego, más carrera que yo.

Salvo algunos profesores (Casasús en redacción periodística, el difunto Mario Herreros en publicidad o el temido Rodés en relaciones internacionales, entre otros) no se salvaba casi nadie.

Algunos habían acabado la carrera y habían ingresado directamente en el cuerpo de docentes aunque fuera por abajo. No tenían expriencia laboral. Tuve uno en radio que me parece que había trabajado en un banco.

Más de uno no había pisado tampoco una redacción en su vida, cubierto una rueda de prensa o simplemente editado una columna de breves.

Tras licenciarme, me matriculé en el programa de doctorado en la Pompeu. Tuve una profesora que daba periodismo de investigación. Sospecho que no había estado nunca en el registro mercantil o el de la propiedad.

La desconeixón entre la vida laboral y la académica era absoluta. Pasa también en otras carreras. Miquel Roca publicó un libro en el 2007 en el que decía: “seamos sinceros; muchos de nuestros licenciados no saben escribir” (1). En el prólogo, Rodrigo Uría, una leyenda jurídica desaparecida hace unos años, ya afirmaba que una cosa era ser licenciado en derecho y la otra abogado.

Acabé los dos cursos -aquí coincidí con Xavier Bosch y otro que se creía Bob Woodward- e incluso hice la tesina sobre Joan Puig i Ferreter (1882-1956). Un autor de los años treinta, ahora algo olvidado, que es también uno de los preferidos del presidente Torra. Tenemos alguna obsesión en común.

La tesis ya me dio pereza. Hice algunos esfuerzos. Hasta visité la casa museo de Pla en Palafrugell a ver si me inspiraba. Pero el periodismo se aprende en la calle. No en los despachos ni en las aulas. Aunque por supuesto es necesario una base cultural. Lo dejé correr.

Nunca hinché el currículum. Pero si quieren reírse un poco mejor consulten la versión cachonda. En los inicios de e-notícies me apunté a un curso de posgrado sobre periodismo digital de la UOC. Me pareció una pérdida de tiempo y dinero. Y tampoco estaba yo -casado, con tres hijos e hipoteca- para muchas alegrías. El capítulo básico -el de la financiación- no aportaba ninguna luz.

Luego estuve dando clases de periodismo de investigación en la Universidad Internacional de Catalunya (UIC). Hasta que me echaron. Todavía me acuerdo del nombre del verdugo: Albert Arbós. Fue casi sin avisar. Me recibió quince días antes de comenzar el curso para decirme que no contaban conmigo. Haberlo dicho antes. Al final del curso anterior. Ya me había preparado hasta las clases. Porque yo me las preparaba.

Me dolió porque -como ya he dicho- iba realmente mal de pasta. Y porque por amor al arte les había montado hasta las prácticas. ¡Incluso con Tv3 y Catalunya Ràdio!. Los alumnos que se hayan beneficiado de las mismas durante todos estos años que me tengan en cuenta al menos en sus pregarias. Fui yo el que hice las gestiones.

El centro era muy próximo al Opus -recuerdo una capilla en la planta baja- y creo que estaban haciendo limpieza de agnósticos y pecadores para colocar a los suyos. Yo, ciertamente, no había pasado de la primera comunión. Pero sin ser creyente me cayó la imagen de la Obra al suelo. Hasta entonces pensé que eran los protestantes del catolicismo: partidarios de la cultura del esfuerzo y del trabajo duro.

En fin, en todas las universidades cuecen habas. Hace años me tocó cubrir un acto de Francesc Homs en la Blanquerna. A un lado del entonces consejero había los convergentes (Marçal Sintes). Al otro los progres, incluido el decano y exdiputado del PSC Josep Maria Carbonell. Entre el público más convergentes o exconvergentes camuflados: Francesc-Marc Álvaro, Albert Sáez, etc. ¡Se habían repartido el pastel!.

Por eso lo más curioso del caso de la tesis de Sánchez o el máster de Casado es el silencio del resto de universidades. Me recuerda el silencio del resto de fabricantes en cuanto salió a la luz el dieselgate de Volkswagen. Luego se descubrió que, más o menos, todos hacían trampas.

La alcaldesa Ada Colau, que no pierde oportunidd, acaba de contar que a ella le ofrecieron acabar la carrera. Le honra no haber aceptado. Recuerdo la polémica de la vicepresidenta del Govern, Joana Ortega, a la que pillaron con dos asignaturas sin terminar.

¡Tuvo tiempo de sacárselas ejerciendo de vicepresidenta! O tenía poco trabajo o le dieron facilidades. Habría que consultar el expediente. El Abad Oliba -otro centro con resonancias religiosas- fue autorizado a contracorriente por el último gobierno de Jordi Pujol poco antes del fin de la legislatura. El exdiputado de Unió Toni Castellà, ahora en Demòcrates de Catalunya, podría contar la presiones que tuvo de su propio partido, entre otros.

Por eso me extraña el empeño de la clase política por hinchar el currículum a base de másters, cursos y seminarios universitarios. Denota sobre todo una falta de seguridad en sí mismos.

Steve Jobs, Bill Gates y Mark Zuckerberg -fundadores respectivamente de Apple, Microsoft y Facebook- dejaron colgada la universidad. Y no puede decirse que la vida les haya ido mal. Al menos a nivel profesional.

Mientras que mi admirado Winston Churchill lo metieron en Harrow en vez de Eton porque era mal estudiante. Al final su padre, un poco desesperado, lo envió a la academia militar de Sandhurst. La misma, por cierto, por la que pasó muchos años después el historiador Antony Beevor. Celebrado autor de obras sobre Stalingrado o la caída de Berlín.

Eso sí. Cuando a aquel joven teniente lo destinaron a la India se llevó la obra de Gibbon sobre la caída del Imperio Romano. Creo que, durante toda dus vida, no dejó nunca de hincarle el diente de vez en cuando. De la historia se aprende. Bueno, en muchos lados excepto en Catalunya. Aquí solemos cometer los mismos errores cien años después.

 

(1) Miquel Roca: "Sí, Advocat!", Columna, Barcelona 2007, página 116

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10 Comentarios

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#9 Nut, La patria de Prim, 16/09/2018 - 13:34

Sr Rius , somos de la misma quinta mas omenos y de la misma casa la UAB, me gusta su sinceridad y honestidad.Con ella se puede tratar hasta con Satanás y no sufrir daño alguno.Gracias.

#8 Oriol, BCN, 15/09/2018 - 11:42

Bàsicament tens raó en el que dius. Ara, estàs insinuant que és impossible de fer DUES assignatures en una Facultat de la UB alhora que s'exerceix de consellera? Va, home, va, és perfectament possible. És probable que de tota manera tingués tracte de favor, però t'asseguro que és perfectament possible. Si la meitat d'assignatures son maries!

#7 Sergi , Barcelona, 14/09/2018 - 13:08

El problema principal de los politicos actuales es que no han trabajado de nada, tienen un curriculum profesional de encefalograma plano, asi por tanto para rellenar su patetico curriculum se inventan titulos, masters, doctorados y lo que haga falta. La gran mayoria son trepas de partido que llevan toda la vida alli sin hacer nada mas.

#6 Jordi BR, L'H, 14/09/2018 - 11:19

Que no serveixi de precedent però estic força d'acord. Un curriculum no fa millor un profesional, sinó les seves aptituds, la capacitat d'aprenentatge i adaptació a les tasques, etc... Penso que la majoria de masters, postgraus, etc... es paguen, la prova és que el % d'inscrits que no els superen deu estar per sota del 5% sent generós

#6.1 Pepe, Alacant, 14/09/2018 - 21:25

Un profesional se demuestra por los éxitos en su profesión, y eso sólo es posible en el ámbito de la empresa privada, sin embargo la inmensa mayoría de nuestros políticos no ha trabajado nunca en empresas privadas, ni como gestores ni como empleados. Y así nos va.

#5 Gerard, Barcelona, 14/09/2018 - 10:06

final)..En cualquier pais europeo de referencia(Alemania, Francia, etc) a estas horas el presidente ya habria dimitido. Pues-además- tengase en cuenta que ya -por el tema menor comparativamente de los masteres- han dimitido varios politicos.