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La Puntita · 17 de Abril de 2019. 10:43h.

VALENTÍ PUIG

Valentí Puig

Un año del club Tocqueville

En abril del año pasado lanzamos el Club Tocqueville. Eran tiempos confusos. Siguen siéndolo. El inminente proceso electoral es una incógnita. Desde el espíritu constitucionalista que es la razón de ser del Club Tocqueville el diagóstico era y es de inestabilidad. Entendemos que el “procés”, y más aún dada la evolución del juicio en el Tribunal Supremo, ha consumado su autodestrucción pero no sabemos con qué consecuencias para las instituciones y para el orden constitucional. La volatilidad del voto se prevé intensa.

En la medida en que sabíamos de la hostilidad ambiental al constitucionalismo, un año más tarde de su primera aparición la presencia del Club Tocqueville –actos públicos, intervenciones, seminarios- parece garantizada plenamente. Lo avalan los nuevos miembros, el éxito de nuestras convocatorias, las colaboraciones institucionales o las conexiones con asociaciones afines. Desde el primer día nos dirigíamos a una sociedad catalana que sabe que la fractura constitucional dañaría la cohesión y convivencia en Cataluña.

Algo ha cambiado: puede hablarse de un repliegue del secesionismo, aunque instituciones públicas como TV3 o Catalunya Ràdio todos los días distorsionen y manipulen. El plan del “procés” ha fracasado. Incluso sus instigadores más destacados declaran que el 1-O fue tan solo un gesto, como si eso les procurase impunidad. Veremos cómo son enjuiciadas aquellas irresponsabilidades al tiempo que ratificamos que el mejor futuro de Cataluña es seguir siendo parte sustantiva de una España constitucional, una monarquía parlamentaria que es miembro de la Unión Europea y actor influyente en Iberoamérica.

Aquí estamos. Creemos en las minorías creativas y en su aportación al capital intelectual de un país. A la vez vivimos en una época de cambios acelerados. Alexis de Tocqueville es más que nunca una referencia frente al antisistema, la demagogia populista, la transgresión institucional y el oscurantismo político. Queda mucho por aprender de su inteligencia de la complejidad, como cuando decía que un tiempo no se ajusta bien a otro tiempo, y esos cuadros antiguos que por la fuerza tratamos de encajar en marcos nuevos producen siempre un mal efecto. Seguimos a disposición de una sociedad catalana plural y convencida de su capacidad de convivir, a pesar del tribalismo de la secesión.

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2 Comentarios

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#2 lepero, Barcelona/Tabarnia, 20/04/2019 - 13:11

Breve y buen artículo, escuela Gracián.

#1 Onofre de Dip, Barcelona, 17/04/2019 - 18:59

Hi han dues coses que Catalunya no ha tingut mai i que haguessin pogut canviar la seva història: una font d’energia com el carbó i un moviment liberal fort i influent. La natura no va voler concedir-nos la primera. Però, pel que fa al liberalisme, tot és cosa nostra. Iniciatives com aquesta ens ajudaran a obrir camí.
Molta sort, senyors.