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La Puntita · 18 de Mayo de 2020. 11:49h.

JOSÉ A. COTO ROQUET

Economista

Urgente combatir el otro virus: el económico

El primer Ministro italiano, Giuseppe Conte, de la órbita de izquierdas (cuota del Movimiento 5 estrellas) siendo el primer país de la Unión Europea inicialmente más golpeado por el Covid19 y con cifras de muertos que todavía superan los dos centenares diariamente, ha tomado dos decisiones relevantes: 1) ha decidido acelerar la apertura de la economía con la frase ‘asumimos un riesgo calculado’ y 2) ha decidido colocar al frente de la reconstrucción del país al que fuera CEO de Vodafone, Vittorio Colao (No confundir con Colau).

Prácticamente todos los países de Europa han reabierto o ya tienen fecha para la reapertura de escuelas e institutos. Incluso la Unión Europea ha insistido en la propuesta de establecer corredores sanitarios para mantener la actividad turística durante el verano.

Hay consciencia en Europa, ya no hablemos en EEUU, de la necesidad que los daños trágicos causados por el virus a decenas y decenas de miles de personas causándoles la muerte, no se trasladen después en un destrozo todavía mayor de nuestra actividad económica. La frase repetida de ‘si no nos mata el virus, nos matará la crisis económica’.

Sorprende que en España y en Cataluña, esta otra batalla, la de hacer frente al virus económico, o no se ha dado, o se ha renunciado a darla e incluso, en algunos casos, parece que se quieren acelerar sus efectos negativos.

Aquí unos pocos ejemplos dado que la lista casi podría ser interminable.

¡¡¡14 días de confinamiento para los que nos visiten!!! ¿Qué turista va a gastar 14 días de sus vacaciones en España encerrado para poder disfrutar a posteriori de nuestro país? Que se le haga un test al entrar, si da negativo, pueda visitarnos con total libertad cumpliendo con las debidas medidas de higiene y distanciamiento. Y si da positivo, que pueda optar por: cuarentena o volver a su destino de origen.

Subvenciones y anuncios sin recursos que disparan el déficit y la deuda pública frente a oportunidades. Renta mínima vital (sin investigar si se trabaja en la economía sumergida y si se tienen capacidades físicas y psíquicas para trabajar), ERTES sine die (que no se pagan), anuncio de avales a PYMES supeditados a financiación bancaria que tampoco se trasladan o muy parcialmente. Prácticamente ninguna obligación fiscal se ha aplazado y ninguna se ha suspendido.

Escuelas sin abrir y aprobado general. ¿La educación es un derecho fundamental? Si lo es, ¿por qué nuestros niños y jóvenes no pueden ir a la escuela cuando media Europa ya han empezado clases o tienen fecha de reapertura? ¿Qué valor tiene un curso académico o un título si ni siquiera uno se ha tenido que examinar? Luego nos extrañamos que NISSAN o Renault y muchas otras empresas puedan abandonarnos.

Pensar y exigir que la fiesta nos la pague Europa. Pensar que se pueden anunciar subsidios infinitos, que luego en la realidad quedan prácticamente en nada. Y que Europa, aquellos países que tienen las cuentas públicas saneadas a base de no gastarse lo que tienen y lo que no tienen, nos lo van a querer pagar, sin condición alguna, para que nuestro desfase entre ingresos y gastos todavía crezca más y lleguemos a deber el 120 o 130% del PIB.

Impuestos y más impuestos. Aquí y en el conjunto de España, más personas reciben una nómina pública, subsidio o pensión que personas que trabajan en el sector privado. Situación insostenible. Y para que crezca el número de personas que aportan al sistema desde el sector privado, todavía algunos quieren penalizarles con más impuestos. Al que ahorra y ha conseguido a base de esfuerzo y trabajo, disponer de un patrimonio, se le castiga. Ataque al ahorro y ataque a la generación de valor añadido = menos inversión, menos puestos de trabajo, menos consumo y menos empresas.

En definitiva, la vacuna o un tratamiento médico no están cerca. No podemos vivir eternamente confinados o restringidos destrozando diariamente nuestro tejido productivo con la desaparición de empresas, puestos de trabajo, aumentando cada día el número de familias con dificultades para hacer frente a sus préstamos, hipotecas y gastos corrientes. Hay que convivir con el virus. Hay que apelar a la responsabilidad individual: llevar mascarilla (excepto para hacer deporte e ir a un bar, restaurante o cafetería), higiene y distanciamiento. Hay que tener una capacidad médica (pública y privada) capaz de hacer frente a futuros rebrotes sin generar estrés en el sistema. Pero también hay que abrir la economía. Hay que potenciar la generación de oportunidades, hay que facilitar la reapertura de negocios, hay que ser atractivos y promover la inversión extranjera, hay que facilitar la transición de los negocios más castigados a la nueva realidad, hay que formar a nuestros jóvenes, hay que fomentar la cultura del esfuerzo, el trabajo y el inconformismo frente a la subvención y subsidio sin die. Basta ya del mantra y anuncio diario de ‘que nadie se quede atrás’ y empiecen a tomar medidas para que realmente todos puedan salir adelante.

 

José A. Coto Roquet

Economista

 

 

 

 

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